‘Pobres Criaturas’: una obra magnética que solo surge de manera esporádica cuando los astros se alinean

4’5 Butacas de 5

Ya han pasado más de catorce años desde que Yorgos Lanthimos nos sorprendiera a todos con Canino (2009). Poor Things es la depuración total de la forma de este cineasta. Todos los elementos que abundaban en su cine aquí coexisten en una armonía formidable, tanto en aspectos visuales como estilísticos.

El guión de Tony McNamara adapta el libro homónimo de Alasdair Gray. Podría resumirse como una reinterpretación del mito de Frankenstein en forma “coming of age” y “road movie”, que transcurren en un mundo “steam punk”. Curiosamente, esta es la historia más positivista y menos oscura en toda la filmografía del director helénico, ya que está sujeta a la visión de una protagonista que posee una mirada pura. Emma Stone da vida a Bella Baxter, una joven que se ha suicidado recientemente y ha sido revivida por el doctor Godwin Baxter (Willem Dafoe). Bella ansía descubrir el mundo que la rodea y emprenderá una odisea por toda Europa en busca de su identidad y el lugar que ocupa en el mundo, pasando de ser (mentalmente) una niña a una mujer fuerte y formada. 

Lanthimos tiene un control total sobre la película. Esta es una obra que solo puede surgir cuando un director está en la cima de su carrera y cuenta con el apoyo de una superestrella como Stone, que se entrega en cuerpo y alma al proyecto.  La puesta en escena va alterando los planos más tradicionales con momentos más especiales que recuerdan al expresionismo alemán. Esto se acentúa mucho con el uso y la presencia que tienen los decorados y las lentes angulares. En La Favorita, Lanthimos abusaba demasiado de este recurso óptico, pero aquí ha logrado encontrar un equilibrio que no se sienta impuesto, ya que se usa como puntos de vista objetivo para el espectador cuando la mente de Bella todavía no está desarrollada del todo. El departamento artístico de esta película también ha hecho un trabajo excepcional, logrando crear un entorno retrofuturista victoriano que sea creíble dentro de este mundo.  

La música de este filme también tiene su miga. La partitura de Jerskin Fendrix se va desarrollando a medida que lo hace la mente de la protagonista. Comienza con notas sueltas disonantes que gradualmente se convierten en composiciones armónicas complejas. A nivel interpretativo no se puede añadir nada más que la palabra de perfección. Emma Stone, Ramy Youssef y Mark Ruffalo ofrecen las mejores interpretaciones de sus carreras. Stone está inmensa en un papel complejo donde tiene que interpretar a un personaje que evoluciona de niña a mujer. Ruffalo también nos regala un papel extremadamente carismático y divertido. El bueno de Willem Dafoe nunca está mal.

Poor Things cumple con creces las expectativas generadas en Venecia. La dirección, las interpretaciones, la música, el diseño de producción… todo está excelso. Estamos ante una obra magnética que solo surge de manera esporádica cuando los astros se alinean. La apuesta entre lo convencional y lo extraño le sale redonda al bueno de Yorgos.

‘Late Night with the Devil’: una historia fresca e imaginativa que no para de crecer hasta llegar a un clímax alocado a la par que bruto

4 Butacas de 5

Empezaremos con la que ha sido la mayor sorpresa de esta edición: Late night with the deviI, dirigida y escrita por los hermanos Cameron y Colin Cairnes. Producida por Joel Anderson, el misterioso director de la fascinante película de culto Lake Mungo (2008), que llevaba desaparecido desde entonces.

Este filme es un “found footage” ficcionado que recrea el fatídico último episodio de un “late night” norteamericano setentero. Jack Delroy (David Dastmalchian) hará un último intento a la desesperada para salvar las audiencias de su programa en la noche de Halloween. Para recuperar su trono, traerá a una invitada muy especial: una niña que dice estar poseída por un demonio. Todo lo que podría salir mal, saldrá peor.

La estética se centra en recrear la parafernalia televisiva de los setenta, buscando lograr la subversión del espectador y que se autoengañe voluntariamente, sintiendo que esto ocurrió de verdad. La apuesta es totalmente ganadora, pero entre pausa y pausa publicitaria se rompe esta norma estilística, mostrándonos en blanco y negro con una relación de aspecto panorámica todo lo que ocurría entre bastidores. Estos momentos te sacan de la propuesta, ya que el falso documental se convierte en una narración de ficción tradicional. Entiendo que es un mal necesario y una trampa para proporcionar información al espectador que no podría recibir de otra forma, pero esto no quita que estén quebrantando las reglas del juego que establecieron voluntariamente. Pese a esto, el resto de Late night with the devil es una historia fresca e imaginativa que no para de crecer hasta llegar a un clímax alocado a la par que bruto.

A nivel de guion la película es pura orfebrería meticulosa. La construcción de este relato necesitaba de una precisión cuasi perfecta, ya que tienes que contar una historia fílmica, con su tesis, a través de la estructura de un programa televisivo. Los hermanos Cairnes salen victoriosos de tal hazaña y con nota. David Dastmalchianestá gigantesco y nos da el papel de su vida. El resto del reparto también sigue el ritmo que necesita el filme, destacando su fisiología, que es perfecta para dar vida a sus personajes.

El “auditori Meliá” se vino abajo al finalizar la proyección. Todos éramos conscientes de que habíamos presenciado un evento especial, aunque a algunos no les gustase tanto. Estad atentos a su estreno, no os defraudará y dejará su huella en la historia del género.