Ernesto Alterio: «La mezcla de los egos y los complejos de inferioridad crean a los monstruos de la sociedad»

Hablamos con el protagonista de ‘Moscas’ el segundo largometraje de Aritz Moreno presentado en el Festival de Sitges

Fotografía: Miguel Ángel Chazo/Isaac Carbonell

Moscas, el segundo largometraje del cineasta vasco Aritz Moreno tras Ventajas de viajar en tren, competirá en la Sección Oficial del Festival de cine de Sitges, que tendrá lugar entre el 5 y el 15 de octubre de 2023.

Con un guion escrito por Javier Gullón basado en la novela Que de lejos parecen moscas de Kike Ferrari, Aritz Moreno vuelve a competir en el festival que acogió el estreno de su ópera prima en 2019 y que, tras su paso por otros festivales como Tokio, Mar de Plata y Tallin, obtuvo cuatro nominaciones a los Premios Goya, incluyendo Mejor director Novel, y ganó el premio Feroz a Mejor Comedia del Año. 



Moscas está protagonizada por Ernesto Alterio (Perfectos desconocidos, Los años Bárbaros, Un mundo normal), que ya trabajó bajo la dirección de Aritz Moreno en Ventajas de viajar en tren, Claudio Rissi (El Marginal), Mara Bestelli (Evita), Tomás Pozzi (Mi gran noche) y Gabriel Fernández (Argentina 1985).

Este crudo thriller lleno de tensión y venganza, rodado íntegramente en la ciudad de Buenos Aires (Argentina), es una película original de ViX, producida por Morena Films. Merry Colomer es la productora y Pilar Benito es la productora ejecutiva por parte de Morena Films. Gabriela Remirez y Jennevie Olivieri-López son las productoras ejecutivas por parte de ViX. 

Destacan en el equipo técnico los nombres de Javier Agirre Erauso, liderando la dirección de fotografía; Antton Zabala al frente del equipo de dirección; Celeste Palma y Xanti Salvador en sonido; Magdalena Ana Banach como figurinista; y Mariela Andrea Aracena y Adriana Rinaldi en maquillaje y peluquería. María Soler es la productora asociada; María Eugenia Sueiro capitanea la dirección de arte y Maite Arroitajauregi “Mursego” es la encargada de la música. El montaje está a cargo de Raúl López y, al frente del casting ha estado Iair Said. 


‘Atrapados en un Bucle Infinito’: De loop a loop y tiro porque me toca

4 Butacas de 5

Junta Yamaguchi protagonizó uno de los debuts más interesantes de las últimas ediciones del festival de Sitges. Su modestísima Beyond the infinite two minutes se ganó el corazón de cualquier persona que la viera. La película se filmó con un iPhone y contaba con menos veinte mil dólares de presupuesto, pero el talento del director, sumado a su imaginación para economizar recursos, hizo que creara un grandioso filme sobre ‘loops’ temporales en plano secuencia. Es una obra terapéutica que, al verla, te brinda paz interior y hace que te sientas mejor contigo mismo. Yamaguchi regresa a Sitges con su segundo largometraje, que se encuentra dentro de la sección de “Noves Visions”.

River es la hermana mayor de Beyond the infinite two minutes, aunque sigue siendo un proyecto de carácter humilde. No obstante, el cineasta japonés dispone de más recursos, haciendo que pueda ser más ambicioso, contando con más localizaciones y con un elenco de actores más amplio. Esto le permite aumentar la complejidad y la profundidad de la historia, al poder desarrollar varias subtramas en las que los personajes se desarrollan de una forma más profunda. El relato se desarrolla en una posada japonesa de estilo tradicional, ubicada en un pueblo recóndito de Kyoto durante la temporada de nevadas. Tanto los trabajadores como los clientes se verán atrapados en un bucle donde el tiempo se reinicia cada dos minutos, lo que les obligará a unir fuerzas para descubrir que está sucediendo y dar con la forma de romper el “’loop’.

El director vuelve a repetir su fórmula sin ningún tipo de complejo. Cada repetición está rodada en un único plano secuencia y todos los actores de su anterior filme también aparecen en este. Esta propuesta visual limita mucho a cualquier cineasta a la hora de realizar los planos y en la postproducción, ya que le impide cortar en montaje, lo que le obliga a tener que conformarse con la toma que globalmente esté mejor y no con los mejores momentos brutos que has filmado. Los continuos seguimientos con cámara al hombro son algo bruscos, pero uno acaba por acostumbrarse gracias al continuo movimiento que hay en la coreografía interna de los planos. De primeras, estas decisiones pueden generar desconcierto en los espectadores familiarizados con su anterior obra. Aparentemente parece más de lo mismo sin ningún rastro de frescura o atrevimiento, pero a medida que avanza el metraje descubre que Yamaguchi es plenamente consciente de esto y logra distanciarse de la sensación donde sucede lo que uno espera. Las familiaridades se transforman en sorpresas en el momento en que los personajes descubren que está sucediendo. Entonces, como espectador ya estás completamente rendido al filme. La línea de calidad que traza River no para de ascender hasta que eclosiona en un final muy emotivo y bellísimo.

Junta Yamaguchi vuelve a esculpir una forma cinematográfica única que no podrás evitar amar con todo tu corazón. Su cine es el equivalente espiritual de llegar a casa y tomar una ducha caliente después de haber estado expuesto al frío durante demasiado tiempo.