‘Unzué. El último equipo de Juancar’: el íntimo y profundo acercamiento a un gran ser humano

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Son más de 3,000 los españoles afectados por la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), y al día 3 de ellos pierden la vida, tanto porque no existe una cura, como el limitado apoyo gubernamental y científico para la investigación. Sin embargo, esto solo es la punta del iceberg de lo que Juan Carlos Unzué, exentrenador, exfutbolista, y parte del #TeamELA quiere mostrar en su documental.

            El foco central de la trama son los obstáculos que Unzué tuvo que sortear, sobre todo del COVID, para conseguir hacer un partido en el Camp Nou, con aforo completo entre el FC Barcelona y el Manchester City. A lo largo de la cinta, conocemos su relación con Joan Laporta, Pep Guardiola y el equipo administrativo del equipo en las distintas juntas que tienen a lo largo de 3 años, hasta terminar positivamente en ese partido, que sabemos rompió récords al juntar más de 4 millones de euros y la asistencia de más de 90.000 personas.

            De igual forma, la historia llena de entrevistas, en especial realizadas por Juan Carlos, complementa los testimonios de una serie de personas directa e indirectamente afectadas por la ELA, ya que al final también son parte de la fuerte voz que se necesita para llegar a más personas. Algunos de ellos, a diferencia de nuestro protagonista, viven la enfermedad con notas más pesimistas, no obstante, ninguno se da por vencido y nunca pierden la esperanza de la vida.

            La variedad de los temas que toca en su poco más de hora y media de duración es amplia, desde la propia enfermedad y lo dura que es, pasando por la soledad, la eutanasia y los gastos económicos y, sobre todo, mentales, hasta llegar a temas más optimistas, como la amistad, la familia, y la esperanza.

            Algo que hace diferente de otros documentales del estilo, es primero su tono optimista, alegre y esperanzador y el otro son los constantes momentos de reflexión que la narración te invita a realizar, es decir, durante las entrevistas, ellos mismos reaccionan a videos del pasado y ves en su mirada y expresión su sentir, con esto, más la música de fondo, sin ningún diálogo, como espectador conectas y reflexionas a la vez.

“Unzué: El último equipo de Juancar” es un íntimo y profundo acercamiento a la tan maravillosa y excelente persona que es Juan Carlos Unzué y la prueba final que necesita la sociedad española para convencerse del serio problema que representa la enfermedad para los afectados y sus familias.

‘La impaciencia del corazón’: La cobardía de un soldado

4 Butacas de 5

Basada en la novela homónima escrita por Stefan Zweig, “La impaciencia del corazón” cuenta la historia de Anton, teniente de caballería durante la Gran Guerra que deberá elegir entre amar por compasión o aceptar una incómoda verdad. La trama arranca cuando, gracias a su valentía, Anton salva a un barón húngaro, quien lo invita a una cena donde conoce a Edith, hija del barón y razón de la guerra interna que empezará nuestro protagonista, puesto que Edith, no tiene la capacidad de caminar y eso será un obstáculo del amor entre ellos.

            A pesar de estar ambientada durante La Primera Guerra Mundial, ese conflicto llega hasta el final y no distrae de lo que realmente el director Bille August quiere mostrar a la audiencia, ya que prefiere la sutileza sobre las explosiones, los diálogos sobre los disparos y el refinado diseño de producción sobre las sucias y polvorientas trincheras. Además, funciona muy bien el contraste de un valiente soldado que está dispuesto a ir a la guerra sobre un ser humano que le tiene miedo al amor y se acobarda cuando tiene que tomar la decisión.

            Tanto las excelentes interpretaciones de Esben Smed, y Clara Rosager como los golpes de efecto del guion, los cuales son tan sutiles y minimalistas que es sencillo empatizar con los protagonistas, en cada decisión que toman, y llegas a entender la gran bola de mentiras piadosas en las que se enfrasca Anton por tenerle compasión a Edith y no decirle la verdad de su tratamiento.

            Fue grato ver a Lars Mikkelsen interpretando al barón húngaro y padre de Edith, que, aunque no tiene relevancia a nivel dramático, entrega una de las escenas más emotivas de la cinta. De hecho, la carga dramática está en el personaje de Edith, pero al ser una interpretación muy contenida, son los demás personajes quienes completan la construcción de su carácter.

            A pesar de que el final es predecible, y desde el inicio es algo que se puede intuir, lo interesante del guion es ver la caída al abismo de Anton, tras sus constantes mentiras, y el momento cuando quiere arreglar su error, se da cuenta que ya es demasiado tarde.

            Lo que más destacaría del filme es la fotografía, la paleta de colores cafés y verdes, los grandes planos generales en las escenas iniciales donde de una manera muy bella se retratan los campos de Dinamarca, hasta los planos cortos que muestran las micro expresiones de los protagonistas y te das cuenta, incluso de lo que están pensando.

            “La impaciencia del corazón” muestra la cobardía de un soldado y lo frágiles que podemos llegar a ser cuando se trata de amar a alguien quien no te corresponde, por lo que, a pesar de parecer una película de guerra romántica toma un camino más interesante que vale la pena visitar.