‘Fácil’: la necesidad de empatía ante los demás

4 Butacas de 5

La diversidad funcional sigue siendo una de las materias pendientes de la sociedad. Una asignatura a la que deberíamos examinarnos todos en cuestiones de empatía con los demás y sobre todo con uno mismo. Aceptar a los demás tal y como son, escucharlos, guiarlos…pero por encima de todo: dejar que se sientan y expresen con total libertad.

‘Fácil’ es la nueva ficción de Anna R. Costa, una serie que llega directa al corazón mezclando el humor y el drama con unas interpretaciones que darán que hablar. La serie original de Movistar + se estrenará el próximo 1 de diciembre y aunque ya ha sido presenta en el Festival de San Sebastián, estamos ante un proyecto hecho con muchísima sensibilidad, honestidad y cariño.

Protagonizada por Natalia de Molina (dos Premios Goya por ‘Techo y Comida’ y ‘Vivir con los ojos cerrados’), Anna Castillo (Premio Goya por ‘El Olivo’) y las debutantes Anna Marchessi y Coria Castillo. Cuatro mujeres que pisan fuerte en una ficción llena de carisma, diversión, valores y sobre todo expresión libre.

Las cuatro actrices interpretan la vida de cuatro mujeres que viven con diversidad funcional en un piso tutelado. Cuatro vidas que sienten y padecen las barreras de una sociedad que sigue sin mostrar empatía en muchos casos por sus sentimientos y emociones. Una historia que se abraza al humor en muchos momentos, pero que hinca el diente a la necesidad de entender y escuchar las ansias y deseos de las personas con diversidad funcional. Sexo, trabajo, amor, amigos…las normas están establecidas para todos, pero somos los seres humanos los que queremos imponerlas sin importar a quién o qué.

‘Fácil’ es una serie en la que emoción vibra desde el primer momento. Directa, emotiva y sobre todo con el descubrimiento de dos actrices (Anna Marchessi y Coria Castillo) que sin duda nos dejan algunos de los mejores momentos. El talento de Natalia de Molina y Anna Castillo ya está más que justificado con la gran trayectoria que llevan, pero lo de sus dos compañeras es todo un ejemplo de interpretación con mayúsculas.

La ficción es todo un reto, no solamente para sus cuatro protagonistas; especialmente Natalia de Molina y Anna Castillo; las dos se enfrentan a unos roles muy complicados, especialmente la andaluza quien tiene que interpretar a una mujer con un severo caso de diversidad funcional para el que ha tenido que trabajar a todos los niveles. Lo mismo le ocurre a Anna Castillo, un ejemplo de madurez interpretativa con el que sigue demostrando que haga lo que haga, lo hace de diez.

Una serie que demuestra la dificultad que tenemos en darle voz a las personas, sea por lo que sea y tengan la vida que tengan. Hombres y mujeres que llevan una vida sin elección, sin capacidad de decidir lo que quieren hacer o cómo vivir. Personas que lo que realmente quieren es ser libres. Deseos, puntos de vista, una historia llena de fragilidad, llena de buen rollo, momentos realmente divertidos y que evidencia la necesidad de empatía que debemos de tener con los demás.

¿Hasta cuándo seguiremos cuestionándonos las normas e imponerlas a los demás? Nadie dijo que fuera “fácil” pero la nueva ficción es Anna R. Costa es un ejemplo mordaz de como debemos cambiar ante el mundo.

Sobre ‘Fácil’

‘Fácil’ es una serie original Movistar Plus+ creada, producida, dirigida, escrita e interpretada por mujeres. Es una serie fresca y autoral que supone el segundo trabajo de Anna R. Costa en Movistar Plus+ tras el éxito de ‘Arde Madrid’. La serie está basada en la novela de Cristina Morales ‘Lectura fácil’.

Ficha técnica

Género: Comedia.

Episodios y duración: 5 episodios x 30 minutos.

Productora: Una serie original de Movistar Plus+ en colaboración con Destrucción y Salvación, producida por Sandra Hermida.

Localizaciones: Barcelona.

Guionistas: Anna R. Costa y Cristina Pons.

Directoras: Anna R. Costa y Laura Jou.

Protagonistas: Natalia de Molina, Anna Castillo, Anna Marchessi y Coria Castillo.

‘Suro’: la (de)construcción de nuestra casa

3’5 Butacas de 5

Es muy probable que el cine español está viviendo su mejor época en este momento. Nunca antes habíamos tenido una calidad y diversidad tan rica dentro de nuestra industria. El nivel de producción experimentado en los últimos años es enorme, por lo que siempre es un buen momento para el descubrimiento de nuevos talentos e historias que toquen la fibra de todos los espectadores. Uno de estos autores es Mikel Gurrea, que ha decidido plasmar la historia de una pareja en deconstrucción en su primera película, Suro.

Suro nos lleva hacia un viaje a la vida de una pareja: Iván y Elena. Ambos deciden mudarse a una casa en el campo, donde tendrán que vivir con los problemas y preocupaciones de la vida campestre y la constante tensión entre los lugareños y los inmigrantes hará que sus primeras semanas en este apacible lugar los lleven a tomar una decisión: posicionarse en una guerra en la que no se esperaban entrar.

Una de las particularidades de Suro es su sencillez en lo que a trama se refiere. Esta no deja de ser una premisa sencilla pero rematadamente profunda cuando se lo propone. Gurrea sabe muy bien cómo llevar la trama hacia el lugar que propone la historia, aunque está a veces termina convirtiéndose en algo más convencional llegando hacia su parte final, que resulta potente, pero deja con ganas de profundizar en la historia de Iván y Elena.

A pesar de ser su primer largometraje, Mikel Gurrea realiza una ópera prima pausada y correcta, dejando claras sus intenciones desde un primer momento de contar, no solo la historia de dos mundos que chocan en un entorno recóndito y rural, sino también la de una pareja que va chocando con el paso de la cinta. Una reflexión sobre el hecho de salir de tu zona de confort para revelar lo que está pasando realmente en el interior de la pareja. Gurrea deja claro un gran talento para contar historias, aunque en ciertos momentos puede que su trama se desparrame cuando intenta tocar ciertos puntos. Aun así, sigue siendo una buena ópera prima.

Suro no sería posible sin el inigualable sello de sus dos actores protagonistas. Tanto Vicky Luengo como Pol López forman un buen tándem en la pantalla, a pesar de que muchas veces la química no esté de su lado. López realiza una interpretación muy notable, sorprendiendo al público con ciertas escenas de tensión que fácilmente destacan a lo largo del film. Aun así, la que se come la pantalla es (una vez más) Vicky Luengo, que nos regala un personaje tan complicado como comprensivo y una interpretación de lujo, llegando a su clímax en una de las escenas principales del desenlace.

En conclusión, Suro parte de una premisa sencilla para dar al espectador una historia de choque de mundos, de relaciones de pareja que no terminan de encajar y del mundo rural y su papel dentro de la vida de todos nosotros. La ópera prima de Gurrea deja a la vista la capacidad del vasco para contar historias tan sencillas como reales, a pesar de que el film peque en ciertos momentos de querer abarcar varios aspectos de la historia. Vicky Luengo y Pol López podrían posicionarse como dos de las mejores interpretaciones españolas del año.