‘En los márgenes’: donde realidad y ficción se difuminan

3’5 Butacas de 5

Una historia necesaria y difícil, siendo a la vez una narración atractiva. Así se presenta la ópera prima de Juan Diego Botto (¡Hay motivo!, Los europeos), actor y director que ha puesto la energía que necesitaba el largometraje.

Desde su presentación en el Festival de Venecia (2022), comparte con los espectadores un desarrollo en torno a una de las cuestiones más preocupantes del momento: los desahucios sufridos por muchas personas sin recursos para evitarlos pero que luchan con todo lo que tienen a mano.

Actores reconocidos como Penélope Cruz (Competencia oficial, Dolor y gloria) y Luis Tosar (Maixabel, Ventajas de viajar en tren) junto a Adelfa Calvo (Operación Camarón, El secreto de Puente Viejo) y Aixa Villagrán (Vida perfecta, María y los demás) encabezan el reparto acompañados de caras no tan conocidas pero que destacan gracias a un guion equitativo y trabajado acorde con el estilo de película coral.

Si bien los personajes están bien repartidos, podría decirse que existe un poco de preferencia de unos relatos sobre otros a la hora de tratar la historia general, teniendo como consecuencia un tanto de desequilibrio a nivel general. Todas las historias pueden “respirar”, pero unas tienen más aire que otras.

La obra nos va conduciendo por diferentes caminos, dejándonos observar escenas muy intensas y realistas que consiguen hacer temblar al espectador sensible (y no tan sensible). Ubicado en una ambientación retrata espacios y situaciones ya muy conocidos por muchos de nosotros, situaciones que no tendrían que darse dejando clara la crítica sobre la que se fundamenta la película.  Penélope Cruz está excelente, algo que ya nos tiene acostumbrados en todas sus películas otorgando al largometraje un realismo más que necesario.

No es una película para evadirse de la vida, es muy recomendable verla sabiendo lo que se ve, emulando el cine social que tanto arraigo e importancia tiene en nuestra filmografía.

Una buena película siempre dejando clara la moraleja: no mirar hacia otro lado.

‘Modelo 77’: la historia contada desde otro punto de vista

4’5 Butacas de 5

Alberto Rodríguez, director de ‘Modelo 77’, cuenta una parte de la historia de España convirtiéndola en un relato apasionante y que atrapa al espectador desde el primer momento. Es una película intensa, potente y eficaz, que se centra en el tema que quiere tratar y lo hace de una manera espectacular. El guion corre a cargo de Rafael Cobos, uno de los mejores escritores de libretos que tenemos en el cine español.

Cuenta la historia de Manuel, un joven contable que es encarcelado por cometer un desfalco y se enfrenta a una pena de prisión desproporcionada. Es el año 1977 y en la prisión prácticamente no se respetan los derechos humanos, pero Manuel está empeñado en conseguir un trato digno. Fue un tiempo de cambios en España, por lo que los presos comenzaron a exigir cambios también dentro de la cárcel.

Es una película dura, el ambiente carcelario siempre lo es, y violenta en algunas partes, pero de manera casi obligada. Habla de un momento crucial en la historia de nuestro país como fue la transición, pero desde un punto de vista distinto y prácticamente olvidado. Además, no se convierte en la típica película sobre una prisión, donde el tema principal son los conflictos entre los presos y lo difícil que es sobrevivir ahí dentro. Aunque esos temas también se muestran, en lo que se centra la historia es en la creación de la COPEL, la Coordinadora de Presos en Lucha, y lo que supuso para los presos de todo el país.

Está protagonizada por Miguel Herrán, que interpreta a Manuel, y Javier Gutiérrez como Pino, compañero de celda de Manuel. Miguel Herrán ya nos tiene acostumbrados a actuaciones espectaculares, y su interpretación de Manuel no iba a ser menos. Lo mismo ocurre con Javier Gutiérrez, al que prácticamente no se puede reconocer de lo bien que interpreta a Pino. Completan el reparto Catalina Sopelana, Fernando Tejero, Alfonso Lara, Jesús Carroza y Xavi Sáez.

‘Modelo 77’ narra un momento crucial en la historia de nuestro país, pero desde los ojos de los hombres más olvidados de la sociedad. Es una historia de constancia y superación, en ocasiones moralmente cuestionable, que muestra la dureza de las cárceles, pero también la humanidad de los presos. Otro punto de vista de una de las caras más oscuras de la sociedad, contado perfectamente por Alberto Rodríguez, que nos atrapa en una película trepidante.