‘La Carn’, la excesiva interconexión del ser humano con lo digital

Hablamos con Joan Porcel director de la película proyectada en el 29 Festival de Málaga

‘La Carn’ opta en el Festival de Málaga a los premios de la sección oficial de largometrajes Zonacine: biznaga de plata a la mejor película española, a mejor dirección, a mejor interpretación masculina, y al premio del público.

La première a nivel mundial de ‘La Carn’ tuvo lugar en el Black Nights Film Festival (PÖFF) que se celebró en noviembre de 2025 en Tallín, (Estonia), donde estuvo seleccionada a competición en la sección Rebels With a Cause Competition, uno de sus programas más atrevidos y vanguardistas que celebran el cine audaz y la narración intrépida. Tras su estreno nacional en el 29º Festival de Málaga, la película continuará el circuito de festivales, y más adelante sin fecha determinada tendrá su estreno en salas comerciales.


Bajo la dirección de Joan Porcel, ‘La Carn’ emerge como una pieza cinematográfica de vanguardia que sitúa al coreógrafo Lluís Garau en el centro de una interpretación cruda y magnética. En su faceta como actor protagonista, Garau destaca con su papel marcado por la vulnerabilidad, utilizando su cuerpo como herramienta cinematográfica para explorar los límites de la ficción y el documental en el universo de Chatroulette.com. La película no solo retrata su proceso creativo como performer, sino que lo consagra como una presencia escénica hipnótica, que humaniza con éxito la intersección del universo queer y las dinámicas sexuales contemporáneas.

SINOPSIS

Lluís Garau, un joven bailarín, crea una performance inspirada en una plataforma que conecta aleatoriamente a desconocidos a través de videollamadas. Pero cuando su vida online y su vida real comienzan a entrelazarse, los límites entre lo virtual y lo tangible se difuminan, dejando una huella irreversible en su obra final: La Carn.

‘Águilas de El Cairo’: Un thriller político muy actual

3’5 Butacas de 5

Hay filmes políticos que se sienten lejanos, y luego está “Águilas de El Cairo”, que, aunque no lo diga abiertamente, habla directamente del Egipto actual y de cómo el poder puede moldear la narrativa de un país. La historia sigue a George Fahmy, interpretado con muchísimo carisma por Fares Fares, que básicamente carga la película sobre los hombros. En Egipto es uno de los actores más queridos, y aquí interpreta a una estrella del cine que recibe una propuesta imposible de rechazar, protagonizar una película encargada por el gobierno para glorificar al presidente del país.

Porque al final, en un sistema donde quien controla los medios controla el relato, el cine también se convierte en una herramienta de poder. George acepta, aunque más por miedo que por decisión. Sabe perfectamente que negarse no es una opción real cuando el gobierno está involucrado, sobre todo en un contexto donde el país parece estar caminando hacia una posible guerra civil y las tensiones políticas están a flor de piel.

A partir de ahí la película entra en terreno de thriller político. George empieza a moverse dentro de un círculo muy reducido de personas extremadamente poderosas, donde las conversaciones, las decisiones y las alianzas se manejan lejos de la mirada pública.

Lo interesante es que el personaje es un actor de método, y ahí surge uno de los conflictos más curiosos de la película, él no puede evitar cuestionar la versión del presidente que le piden interpretar. Si el líder real es calvo, mayor y físicamente muy distinto, ¿por qué tiene que interpretarlo como una especie de héroe perfecto? Esa incomodidad funciona como una metáfora bastante clara sobre cómo el poder reescribe la realidad para que encaje en su propia narrativa.

La película funciona mejor cuando se centra en ese juego político, quién manipula a quién, quién está realmente tomando las decisiones y hasta qué punto todos los personajes están atrapados dentro del sistema. Pero también tiene momentos donde el ritmo se resiente. A ratos el thriller conspirativo pierde tensión y algunas partes se sienten más pesadas de lo que deberían. Incluso hay momentos donde la película parece acercarse a la misma propaganda que intenta criticar.

 “Águilas de El Cairo” es un retrato político interesante sobre propaganda, poder y miedo, ambientado en un contexto que se siente cercano a la realidad de muchos países. No siempre logra mantener la tensión que promete, pero cuando lo hace, deja ver lo inquietante que puede ser un sistema donde la historia oficial se escribe desde arriba.