‘Minions: El Origen de Gru’: Ha nacido un villano

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La mitología de los minions en el imaginario colectivo ha calado fuerte desde su primera aparición en los cines. Estos pequeños e hiperactivos seres amarillos, de idioma estrafalario y capaces de cualquier cosa, han conquistado al público y adueñado de la gran pantalla. No es de extrañar que el filón de sus películas haya sido tan largo; desde su estreno en 2012, hasta el día de hoy.

En esta nueva cinta acompañamos al pequeño Gru, nuestro ya conocido protagonista con talento para la villanía, en sus primeros pasos para convertirse en un genio de las fechorías. La historia nos traslada a los estridentes años 70, en pleno centro de Estados Unidos, dónde unos inquietos y entusiastas minions se unen al pequeño villano para hacerse un hueco en la historia del crimen. Esta inesperada familia unirá fuerzas para construir su primera guarida, diseñar sus primeras armas y llevar a cabo sus primeras fechorías.

Cómo ya se ha visto en el resto de las películas de la saga, esta entrega no destaca por su despliegue de originalidad; no cuenta con una trama demasiado compleja ni con una dinámica de personajes demasiado original. Si bien es fiel a su estilo, no ha sorprendido a los espectadores, que se han encontrado con “más de lo mismo”. Aún así, la cinta es sorprendentemente fiel a su estilo: una animación pulida, dinámica, con infinidad de detalles, acción continua y unos personajes carismáticos.

Es de agradecer que la historia no se centre únicamente en los personajes de los minions. En este caso tienen su dosis de protagonismo, pero no abusan y dejan un amplio espacio para que disfrutemos de la historia del protagonista. Incluso algunos personajes secundarios, como los villanos, tienen sus buenas líneas de aventuras.

La cinta se las consigue apañar en todo momento para ser lo suficientemente descarada, divertida y efectiva para entretener al espectador. A ratos emotiva y profunda, a veces hiperactiva y sin control, esta nueva entrega de los minions promete diversión para todos.

En su conjunto, la película se podría resumir en una potente masa de gags y situaciones que crean una aventura dinámica y colorida, con un punto emocional y creativo que ya es marca de la casa. Si bien no va a destacar por ser la entrega más original del año, va a encantar a los más pequeños y va a entretener de lo lindo a los mayores.

El primer ‘Certamen de cine iberoamericano hecho por mujeres’ de La Iberoamericana destaca a las cineastas peruana

La II Iberoamericana de Toro reconoce a las cineastas con su primera muestra de cine dedicado a Perú

Aprovechando la elección como país invitado de la presente edición de la muestra de arte contemporáneo de artistas iberoamericanas, se podrá ver en Toro una selección de cine peruano hecho por mujeres cineastas como Lupe Benites, Rossana Díaz Costa, Mariana Tschudi, Elisabeth Möhlmann o Bettina Ehrhardt. 

La Iberoamericana de Toro, exposición revolucionaria de arte contemporáneo celebrada en esta ciudad zamorana cuyas protagonistas son artistas procedentes de toda Iberoamérica, presenta su primer ‘Certamen de cine hecho por mujeres’, un proyecto comisariado por Víctor del Campo y co-organizado con la Embajada de Perú en España. 

Teniendo precisamente a Perú como invitado en su segunda edición, la organización ha decidido explorar y exponer la realizad y costumbres de este país, siendo el punto común de todas las películas.

Ampliando notablemente la presencia del séptimo arte durante la muestra se han seleccionado tres largometrajes y tres cortometrajes de cinco mujeres cineastas, Lupe Benites, Rossana Díaz Costa, Mariana Tschudi, Elisabeth Möhlmann y Bettina Ehrhardt, que podrán verse entre el 20 y el 23 de julio en la sede del Alcázar, en veladas nocturnas al aire libre a partir de las 22:00 horas, maridadas con vinos de Toro creado por mujeres. 

Cinco mujeres que amplían el muestrario de arte llegado desde Perú con obras de las artistas Ana Teresa Barboza, Jimena Kato y Cecilia Paredes.
 
PROGRAMACIÓN

  • Día 20. Pacificum, el retorno al océano
  • Día 21. Viaje a Tombuctú.
  • Día 22. Mamá Irene, sanadora de los andes.
  • Día 23. Cortos:
  • El Huallaga.
  • Dalila, la guardiana del monte.
  • Tejido Andino
     

SELECCIÓN DE PELÍCULAS

· La alemana Elisabeth Möhlmann y la francesa Bettina Ehrhardt presentan Mamá Irene, sanadora de los Andes, la historia real de una notable mujer médico del Perú que, a sus 84 años, pone en práctica conocimientos y tradiciones indígenas en peligro de perderse para siempre. No solo se trata de un documento vital sobre sabiduría en peligro de extinción, sino también es la historia del empoderamiento de la mujer y un testimonio de vida en armonía con la Madre Tierra.

· La peruana Lupe Benites llega con dos de sus cortometrajes más notables, El Huallaga y Dalila, la guardiana del monte. El primero es la historia de dos niños llamados Leandro y Miguel que se conocen por primera vez en un pueblo llamado Chazuta, los dos emprenden un viaje al interior del bosque descubriendo sus fortalezas y debilidades. En el segundo seguimos los pasos de Dalila, una niña que mientras buscaba a sus gallinas en el bosque de su comunidad, descubre a un grupo de traficantes de tierras con oscuras intenciones, con la ayuda de sus compañeros de estudios, de su profesora y de su abuela buscarán la verdad.

· La peruana Mariana Tschudi trae un largo documental, Pacificum, el retorno al océano y un cortometraje, Tejido Andino. El primero estudia la historia, desarrollo, fauna y flora de la costa peruana: un paleontólogo, un especialista en urbanismo prehispánico, un biólogo marino y una experta en ecoturismo conjugan sus conocimientos con las espectaculares imágenes. Con Tejido Andino acerca al espectador los telares peruanos, inspirado en las enseñanzas de Mario Osorio Olazábal. 

· Viaje a Tombuctú es la propuesta de la también peruana Rossana Díaz Costa, que narra la aventura de Ana y Lucho, dos adolescentes que viven en el Perú. Su historia de amor y su paso desde la niñez a la adolescencia revelan los cambios sufridos por este país durante los años ochenta. Para ellos, la única manera de sobrevivir en medio de la violencia y la falta de oportunidades es a través de su amor, una especie de refugio que tiene como patria un país imaginario llamado Tombuctú. Sin embargo, la realidad en la que viven intentará interponerse entre ellos para derrumbar su utopía.

SOBRE LA II IBEROAMERICANA DE TORO

Toro vuelve a ser capital de la mujer y las artes visuales del siglo XXI durante la segunda edición de La Iberoamérica de Toro que arrancó el 1 de julio y estará abierta hasta el 16 de octubre.

El objetivo de este proyecto es reivindicar el papel de la mujer como artista, favoreciendo un diálogo de igualdad entre mujeres y hombres del mundo del arte. Una reflexión que tiene lugar en un espacio poco común, como lo es el entorno rural, que reivindica más protagonismo para las mujeres creativas y la descentralización de los eventos culturales fuera de las grandes capitales.

En la nueva edición más de 35 artistas de reconocido prestigio nacional e internacional, un 20% más que en la primera edición, procedentes de España, Perú, Cuba, Portugal, México y Ecuador, ponen a disposición del público sus obras: más de 125 entre pintura, fotografía, video arte, instalación, acción performance, escultura… muchas de ellas se muestran por primera vez en La Iberoamericana de Toro. Entre estas artistas, algunas históricas como Ana Mendieta, Patricia Gadea y Teresa Gancedo.

El arte de otros tantos grandes nombres propios como los de Carla Hayes, Cristina Toledo, Glenda León, Isabel Flores, Jimena Kato, Juana González, Lorena Gutiérrez, Marina Nuñez, Miriam Ocáriz, Paloma de la Cruz, Paloma Navares, Sonia Navarro o Yolanda Tabanera entre otras, están presentes.

Este año, además de crecer el número de artistas, crece también el número de sedes, como la antigua iglesia barroca de la Concepción, recién restaurada, el Alcázar, la iglesia de San Agustín, el Hospital de la Cruz, la Casa de la Cultura, la capilla de las Mercedarias y el teatro Latorre.

En esta nueva cita, se puede disfrutar de obras cedidas por museos nacionales que salen de Madrid. Icónicas obras de Ana Mendieta (cortesía del MuseoReina Sofía) y obras de la artista toresana por excelencia, Delhy Tejero, Cristina García Rodero y Leo Serrano (Museo de Arte Contemporáneo de Madrid). También con pabellón propio, tiene representación la Diputación Foral de Bizkaia, con obra de la artista y diseñadora bilbaína Miriam Ocáriz. Y desde Palencia, cortesía del Estudio Juluis, llega obra de Patricia Gadea.

El MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, participa con una exposición de fondos propios. Tras las huellas de Humboldt es el título de la muestra de obras de la Colección MUSAC que ha sido comisariada por Kristine Guzman, coordinadora general del MUSAC. La muestra forma parte del programa MUSAC Off, dirigido a visibilizar los fondos del Museo en otras instituciones y citas culturales nacionales e internacionales. Acoge obras de las artistas Ana Frechilla, Natividad Bermejo, Bleda y Rosa, Lúa Coderch, Ruth Gómez, María Lara, Gilda Mantilla, Lola Marazuela y Paco Mesa y Laura Salguero.

Durante el fin de semana inaugural y tras el éxito de la pasada edición, se han repetido los Encuentros Delhy Tejero en el teatro Latorre. Este año con performances a cargo de Miss Beige, María Gimeno o Concha Mayordomo y mesas de debate. Las invitadas se han centrado en estudiar, en dialogar y abordar cuál es la situación actual de las mujeres artistas en las colecciones privadas y públicas de los museos.

Cabe destacar, por último, que se suma un mes de exposición, hasta el 16 de octubre, para facilitar el acercamiento de los alumnos de colegios e institutos, con el objetivo de sensibilizar a los más jóvenes en pro de la igualdad y la cultura contemporánea.

Esta muestra es una iniciativa cultural del Gabinete de la Sociedad de Amigos de las Artes y del Ayuntamiento de Toro. Durante la pasada edición más de 30.000 personas fueron testigos de esta muestra sin precedentes. En la presente edición la organización tiene el deseo de volver a superar sus expectativas convirtiendo de nuevo este enclave zamorano en un gran museo compuesto de salas históricas, como iglesias y espacios culturales que datan de los siglos XII y XV. La Iberoamericana de Toro aúna así la expresión contemporánea de Iberoamérica con la tradición, cultura, historia y patrimonio de Toro.