Hablamos con la actriz que protagoniza ‘Culpa’, largometraje que se estrenó en cines el pasado 6 de mayo y llega a FILMIN el próximo día 13.
Culpa nace de la necesidad que sienten Ibon Cormenzana y Manuela Vellés de hacer cine juntos. Pareja profesional pero también en la vida real, escriben y producen esta historia junto a Juana Vellés. La historia se gestó hace años, antes del primer embarazo de Manuela Vellés, pero entonces la actriz no se vio capaz de afrontar un proyecto tan delicado y que le exigía estar tan preparada psicológicamente. Es durante su segundo embarazo cuando Manuela, cuyo personaje es omnipresente en todo el metraje, presta su cuerpo para contar la historia.
El guion está escrito a partir de testimonios reales y cercanos al equipo que dan veracidad a la historia.
Culpa tuvo su estreno mundial en el Festival de Cine Independiente de Vancouver, en el que Manuela Vellés recibió el premio a la mejor actriz.
Zoa (Amaia Aberasturi) junto con otros jóvenes, cuyos perfiles en redes sociales son meticulosamente estudiados, reciben una invitación para asistir a una fiesta en una isla secreta que organiza una marca de bebida. Allí, comienza para ellos una misteriosa aventura en las que sus vidas se verán truncadas por un paraíso idílico en el que descubrirán que el Edén no es tan maravilloso como les habían contado.
Esta serie cuenta con un reparto de jóvenes actores cuyos
nombres ya empiezan a crearse un hueco en el mercado audiovisual como son, Tomás Aguilera (conocido por Skam España),
Lola Rodríguez (Veneno), Albert Baró (Merlí), Berta Vázquez (Vis a Vis) y
cantantes como Belinda y Ana Mena.
A pesar de este reparto relativamente conocido, la serie no
puede evitar ser otra producción de Netflix
que se quedará en el carrusel del montón.
La interpretación de los actores resulta bastante difícil de creer, hay sobreactuación, frases gritadas más que interpretadas y un argumento pretencioso de querer hacer algo innovador y que marque acción e intriga, pero que solo resulta ser una trama de adolescentes que se emborrachan, enamoran y que tienen muchos traumas familiares que les hacen ser como son.
Es difícil encontrar a día de hoy una trama que represente
bien la adolescencia y más en España. Se define a los jóvenes con clichés sobre
fiestas, drogas y sexo.
Entiendo que es una parte de esa etapa de crecimiento, pero
no lo es todo y falta mucha empatización
en concreto con los personajes de esta serie, no tienen la profundidad que
merecen, todo avanza muy rápido y no da tiempo a crear ninguna sensación de
expectación que es lo que debería una serie tipo thriller como esta.
La única que puedo llegar a creerme es a Maika (Lola Rodríguez) que tiene argumentos sólidos para querer vivir en un sitio como Edén, el resto de protagonistas desconocemos qué les motiva a hacer lo que hacen.
Te plantean un concepto
interesante que, si se hubiera llevado mejor, podría haber funcionado y es
el concepto de una sociedad autosuficiente, apartada del mundo actual que
contamina y desperdicia tanto los recursos, como los sentimientos de las
personas por ser una maquinaria de trabajar y producir como se puede ver en las
familias de los protagonistas.
El Edén decide quien merece la salvación y quien no y como
idea podría haber sido muy potente si se
hubiera indagado mucho más en este conflicto, pero aquí es más importante que
los protagonistas decidan si quedarse o escapar sin plantearse el porqué.
Bastante predecible y con un final abierto para una segunda temporada, no considero que destaque por nada en general, conclusión una serie más para añadir a las miles de series que Netflix posee.