‘El Fantasma de la Quinta’, la pintura de las emociones de James A. Castillo

Hablamos con el director del trabajo preseleccionado a los Oscars 2026 en la categoría de Mejor Cortometraje de Animación

La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas anunció el mes pasado la shortlist en 12 categorías para la 98.ª edición de los Premios de la Academia®: Cortometraje Animado, Casting, Fotografía, Largometraje Documental, Cortometraje Documental, Largometraje Internacional, Cortometraje de Acción Real, Maquillaje y Peinado, Música (Banda Sonora Original), Música (Canción Original), Sonido y Efectos Visuales.

Quince películas optarán a la nominación en la categoría de Cortometraje Animado para la 98.ª edición de los Premios de la Academia, seleccionadas de entre ciento trece películas que calificaron en la categoría. Los miembros de la Academia de las ramas de Animación y Cortometrajes fueron invitados a participar en la ronda preliminar de votación y debieron cumplir con un requisito mínimo de visualización para ser elegibles para votar en la categoría.

A dos días de conocer las nominaciones, el próximo 22 de enero, charlamos con James A. Castillo sobre su cortometraje de animación, una mirada a la figura de Francisco de Goya a través de sus obras, recuerdos y los sentimientos. Una joya de la animación que cuenta con Raúl Rocha en la producción ejecutiva y en la que han participado más de 160 profesionales.

‘El Mal’: Una hipnótica e inquietante Natalia Tena

3’5 Butacas de 5

El interés por la crónica negra, el atractivo de los personajes malvados, el magnetismo de la violencia explícita. La fascinación por mal parece algo que llevamos implícito en el ser humano. Pero, ¿cuál es el origen de esa fascinación? ¿Es algo innato? ¿O es un constructo social?

Esta es la cuestión que nos plantea El mal, la última película de Juanma Bajo Ulloa. Un film que funciona muy bien a la hora de plantearse preguntas incómodas sobre la moralidad y el éxito, pero que se embarra un poco a la hora de crear un thriller psicológico que funcione.

La película empieza realmente bien: Una conversación entre la protagonista y un periodista que pone inmediatamente sobre la mesa el conflicto principal de la historia (la eterna lucha entre lo que consideramos bueno y malo) y que obliga al espectador a hacerse preguntas incómodas y, sobre todo, a querer saber qué respuestas va a dar el guion a algo tan complejo como esto.

En ese aspecto, la película funciona genial, especialmente en las conversaciones entre el personaje de Elvira (Belén Fabra) y Martín (una inquietante Natalia Tena). La relación de estos dos personajes es lo más logrado de la propuesta, ya que ambas funcionan como un espejo de la otra, creando una especie de simbiosis de personajes, dónde los deseos de una se ven reflejados en la otra y viceversa. Sus conversaciones profundizan en el conflicto principal y son, sin duda, lo mejor de la película.

Dónde el film cojea un poco, es a la hora de construir un thriller psicológico. Comienza creando unas expectativas muy altas, generando muy bien el interés y unos personajes potentes (la curva del personaje de Elvira es muy interesante), pero en su parte final se desinfla un poco al dejar algunos cabos sueltos o resueltos de forma algo forzada. Por ejemplo, las apariciones y desapariciones de Martín (que no tienen explicación y solo sirven para desorientar) o algunos de los giros del guion (ese embarazo), tienen una función más efectista que narrativa, y eso me hizo sentir un poco engañado en la parte final de la película. También hay tramas secundarias, como la relación de Elvira con su hija, que se me queda algo superficial después de haber planteado un conflicto tan interesante (el origen de su nacimiento) o la trama del personaje de Thomas donde no termina de explicarse del todo su pasado con Elvira.  

A nivel audiovisual la película es correcta. Tiene una narrativa muy clásica dentro del género y en ese aspecto quizás he echado en falta algo más de personalidad, pero a pesar de eso la película funciona muy bien a nivel técnico. No hay nada que destaque especialmente, pero tampoco nada que te saque de la película (lo que no es nada fácil). Además, todos los actores y actrices principales defiende muy bien sus papeles, especialmente una hipnótica Natalia Tena que te atrapa cada vez que aparece.       

Mi sensación final es que Juanma Bajo Ulloa ha querido transmitirnos reflexiones y preguntas profundas sobre la moral, la hipocresía de la sociedad y la obsesión por el éxito individual. Pero ha querido hacerlo usando los tropos del thriller, y es ahí donde la película se embarra un poco, no porque sea de género, sino porque al querer introducir (forzosamente a veces) esos lugares comunes del género, se ha perdido solidez en el guion, dejándonos un sabor de boca algo agridulce en su parte final.

En conclusión, una película que acierta de lleno en su planteamiento filosófico, pero que falla en su obsesión por querer ser un thriller.


Y recuerda:
“La producción de cualquier obra promedia es más valiosa que cualquier crítica que podamos hacer” (Antón Ego)