‘El Hombre Menguante’: se queda a medio gas de lo que aparentaba ser

2’5 Butacas de 5

Esta nueva adaptación por parte del director Jan Kounen de la novela homónima y remake del clásico del 57 busca ser un análisis profundo de la fragilidad de lo que significa ser humano y lo insignificante que realmente es nuestra existencia; tristemente, se queda corta en esta búsqueda del existencialismo.

Una pena, ya que la presentación visual es impecable, con efectos perfectamente logrados y una atención al detalle que te hace sentir tan pequeño como nuestro protagonista. Y aunque se cuenta con actuaciones muy sólidas, la realidad es que no hay tiempo de explorar lo suficiente los planteamientos filosóficos que se introducen; con apenas poco más de hora y media de duración, solo queda imaginar lo que pudo ser si se hubiera tenido un poco más de tiempo junto a Jean Dujardin, quien ofrece una interpretación sincera, emotiva y cruda de un hombre que ve su hombría, su familia y su vida hacerse más y más inalcanzables, literal y figuradamente.

Todo lo que decepciona de esta adaptación no es lo que aparece en ella, sino lo que le falta. El ritmo y la historia comienzan muy fuertes, pero van de más a menos conforme avanza la película, que se queda un poco en medio de todo lo que podría ser, ni tan profunda como para invitar a una reflexión existencialista, ni tan emocionante como para ser una aventura de ciencia ficción. Eso sí, evítala a toda costa si sufres de aracnofobia, nos lo vas a agradecer.

’28 Años Después: El Templo de los Huesos’

3’5 Butacas de 5

Si te gustó 28 años después, entonces seguro disfrutarás mucho de esta nueva entrega ya que, en su mayoría, sigue la misma línea y retoma casi inmediatamente después del final de la misma. Ahora bien, si no te gustó la anterior película, seguramente esta te guste aún menos. El Templo de los Huesos no solo continúa, sino que apuesta aún más por lo estrafalario y se sigue alejando del realismo crudo y del análisis existencial y filosófico ofrecidos por las primeras dos películas de la saga.

Sin duda las actuaciones son lo mejor del film, con un elenco estelar y personajes vivos y muy variados en personalidades, El Templo de los Huesos brilla gracias a sus protagonistas. Jack O’Connell, como el líder de la secta satánica que conocimos al final de la entrega anterior, ofrece una interpretación tan macabra como atrapante; y Ralph Fiennes se roba cada segundo en pantalla con su sinceridad y calidez como el Dr. Ian Kelson.

A su vez, creo que se puede decir, sin temor a equivocarse, que esta es la entrega con menos gore de toda la saga. Esto no quiere decir que no haya, ni que no sea tan visceral como lo ha sido siempre, sino que se siente como si se hubiera apostado más por un tipo de terror diferente y, si me lo preguntas, un poco más genérico. Jumpscares predecibles a diestra y siniestra distraen de una presentación visual magistral y muy elaborada, y aunque estos no son ajenos a la franquicia, esta vez restan mucho más de lo que aportan.

¿Es el Templo de los Huesos una digna secuela a la que es, probablemente, la mejor franquicia de zombies moderna? A nuestro humilde parecer, sí. No podemos dejar de recomendarla ya que, aunque se siente como algo muy diferente, tiene el suficiente tejido conectivo como para que no se sienta como algo que debería llevar otro nombre. Además, un par de sorpresas regadas aquí y allá que dejan una interesante puerta abierta para la siguiente entrega nos tienen los suficientemente emocionados por lo que se viene.