Pedro Collantes seleccionado en Rotterdam Lab con ‘Antier Noche’

La película forma parte la tercera edición de LA INCUBADORA y la dirigirá Alberto Martín Menacho.

Pedro Collantes, productor de ANTIER NOCHE, ha sido seleccionado en Rotterdam Lab, el programa de desarrollo de talento para productores del IFFR Pro, que comienza el 25 de enero.

La participación de Collantes en Rotterdam Lab, del que La Incubadora es la antena española, junto a Catalan Fims, se enmarca en los acuerdos que La Incubadora tiene con instituciones, festivales y mercados internacionales. Anteriormente formaron parte del Lab Leire Apellániz y Sergy Moreno.

Para Collantes “participar en Rotterdam Lab es una oportunidad excepcional para conocer y aprender de otros productores de todo el mundo. Compartiendo impresiones con su extensa red internacional de agentes de ventas, distribuidores, cineastas, productores y otros profesionales de la industria espero adquirir conocimientos para navegar mejor en el mundo de la financiación, producción, venta y distribución de películas”
Este año, Rotterdam Lab acogerá durante 10 días a 70 productores que comienzan su carrera internacional, representando más de 30 países, que colaborarán, intercambiaran y compartirán su experiencia y conocimiento. Se les proporciona un trampolín hacia el mercado internacional, a través de una serie de talleres en línea, estudios de casos y sesiones de networking estrechamente relacionadas con CineMart.

Alessia Acone, Coordinadora de Rotterdam Lab, señala que «Pedro hace pleno en todas las condiciones que pedimos: un profesional joven y talentoso con ganas de lanzarse al desafiante mundo de la coproducción. Explorar y compartir es lo que le deseamos para esta próxima experiencia entre los demás participantes del Lab”.

Pedro Collantes es guionista, director, montador y productor. Con Antier Noche de Alberto Martín Menacho, su primer largometraje como productor, participó en la tercera edición de La Incubadora. Estudió historia del cine en la Universidad de Valladolid, la especialidad de montaje en TAI y posteriormente cursó un Máster de Cine en Netherlands Film Academy, Amsterdam. Desde 2018 es miembro de la Academia de los OSCARS (Academy of Motion Picture Arts & Sciences).Comenzó produciendo cortometrajes en Noruega en 2011, de forma independiente. En 2012 se  registra como productor para llevar a cabo el cortometraje Eskiper en España. Desde entonces, bajo su productora Mizunonaka, ha producido tres cortometrajes más dirigidos por él mismo: Serori, Nothing Stranger y Ato San Nen, coproducción hispano-francesa que fue selección oficial para el premio César 2019 al mejor cortometraje. Sus cortometrajes han recibido premios en el Festival de Cine Español de Málaga, ALCINE, Palm Springs, Clermont Ferrand y Cinespaña-Toulouse, entre otros. Su producción más reciente es el cortometraje de animación Muedra, dirigido por César Díaz Meléndez, que recibió una nominación al GOYA en 2020.Su carrera como montador cuenta con créditos nacionales e internacionales.

Algunos ejemplos son la serie Antidisturbios (Movistar+, 2020), las series documentales El caso Alcàsser (Netflix, 2019) y Héroes Invisibles (TVE, 2016-2017), o los largometrajes documentales Oscuro y Lucientes (2018) y Shadow World (2016).El Arte de Volver, el primer proyecto español seleccionado en el programa Biennale College Cinema, es su primer largometraje como guionista y director. Se estrenó en el Festival de Venecia de 2020. 


La Incubadora forma parte del programa THE SCREEN, iniciativa de ECAM que impulsa el tejido audiovisual español, dirigida a la Comunidad ECAM (alumnos, Alumni y profesores), como OpenECAM y también, como es el caso de La Incubadora, abierta a profesionales de todo el sector, como los seminarios internacionales (Robert Mckee, Albert Serra, Walter Murch…).  
En marzo se conocerán los cinco nuevos proyectos de largometraje que participarán en la cuarta edición de LA INCUBADORA.

‘One Night in Miami’: una impecable reflexión sobre los derechos humanos

4 Butacas de 5

Los derechos humanos se han retratado en el cine de muchísimas maneras. Es evidente que la evolución del cine y de contar sus historias, ha permitido que nos deleitemos con las diversas maneras que existen al hacerlo. Y aunque muchos pienses que todo está inventado, de ningún modo puedo compartir esa impresión sobre todo cuando uno ve One Night in Miami de Regina King.

La cineasta lleva a cabo la puesta en marcha de la historia de cuatro hombres, reunidos en una habitación de hotel de manera íntima como si fuera un relato teatral. Si a esos hombres les pones los nombres del boxeador Classius Clay, el músico Sam Cooke, el líder político Malcolm X y el jugador de fútbol americano Jim Brown, tienes ante tus ojos la historia de cuatro personas que lucharon por la igualdad de derechos, cada uno a su manera y con una sensibilidad excelente.

El guion es de Kemp Powers, codirector de Soul, se nota por tanto la capacidad emocional que le ha dado al libreto mientras que Regina King lo ha ejecutado en una película que es puro amor por el cine. One Night in Miami es una historia necesaria, sobre todo en estos tiempos de la era Trump, en la que los derechos parecen pisoteados ante el nuevo rostro del fascismo y la poca humanidad que existe en muchas personas.

El diálogo es la gran fortaleza de la película, hincando el diente en temas raciales, posturas diferentes sobre el tema y posibles métodos de cambio para acabar con la segregación.

La palma de oro del largometraje son sus interpretaciones. Kingsley Ben-Adir en el rol de Malcolm X, Leslie Odom Jr en el de Sam Cooke y Eli Goree en el de Cassius Clay, son lo mejor del film, un trio que sin duda alguno de ellos podrá estar en las próximas nominaciones a los Oscar ya que papel secundario, película y guion son sus tres grandes bazas.

Un largometraje exigente con el que lo disfruta, no solamente por el análisis que hace de la situación de los derechos humanos sino también porque nos pide recapacitar al respecto a través de un film excelente que sin duda es de lo mejorcito que nos viene desde Hollywood. Diferentes puntos de vista, una ejecución impecable de su directora con planos controlados al milímetro y una atmósfera teatral que sabe a puro cine.