‘Martin Eden’: la obra maestra que necesitaba 2020

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Se dice que la obra maestra o Magnum Opus, es la más renombrada y / o sobresaliente producción de un autor, artista, diseñador o compositor. Una pieza única de un creador que se convierte en un hito personal y profesional con la que deleitar al público.

En este 2020 que llevamos, todo lo bueno que pase será mejor que lo que viene produciéndose. La terrible pandemia en la que estamos envueltos nos ha hecho refugiarnos en la cultura y otras actividades para tratar de centrarnos en otros aspectos que no sean la tragedia. Este terrible virus ha corroído incluso los cimientos del cine, no solo con el cierre de salas sino con el aplazamiento de estrenos en las carteleras impidiendo al público disfrutar de las películas en las salas de cine. Martin Eden, es uno de los ejemplos que se podrán disfrutar en las carteleras después de haber sido aplazada varias veces, una película que por fin se podrá disfrutar en la gran pantalla.

El largometraje dirigido por Pietro Marcello, es la adaptación de la novela de Jack London, ‘Martin Eden’, un film de sello italiano, único, capaz de recomponerte, destruirte por dentro hasta resucitarte. La historia narra las vivencias de Martin Eden, un chico de pueblo italiano que se gana la vida como marinero, tratando de buscarse la vida, para abrirse puertas. Una figura que roza el analfabetismo, con un hambre voraz por el aprendizaje y que siempre ha soñado con dar rienda suelta a la sensibilidad que le caracteriza.

Será a través de las palabras, las letras y sus pensamientos con los que consiga abrirse camino tras salvar la vida de Arthur Morse, un señor de clase alta que le premia invitándole a introducirse en su propio estilo de vida. Una oportunidad única que Martin aprovechará para educarse, convertirse en un gran hombre, con sus valores y cultivando los nuevos que va aprendiendo hasta descubrir el amor.

La película de Pietro Marcello es pura literatura, es no solamente el amor a la cultura y educación del cineasta, son las palabras, imágenes, el mimo y textura con el que está cuidado cada plano, cada diálogo con un Luca Marinelli que es simplemente brillante con un personaje que te rompe con la mirada, te abraza y hace que te exaltes gritando vivas al cine.

El cineasta ha sido además hábil en la adaptación de la novela, recreándola en la Italia del sur, a través de la intelectualidad de la izquierda, la llegada de los ecos del socialismo, con un compromiso político excelente y el entorno de la burguesía, una línea que Martin Eden la convierte en revolución.

Todos los elementos de la película están sostenidos en un equilibrio que la catapulta a la obra maestra a través del lirismo, el simbolismo, la metáfora…una música de Marco Messina y Sacha Ricci que hacen de Martin Eden un pentagrama de emociones únicas, demostrando la gran valía de su protagonista, actor que consiguió por este papel el Premio a Mejor Actor en la edición de 2019 del Festival de Venecia.

Un largometraje imponente, inmenso y único, hecho con la sensibilidad del que aprendió a leer con la literatura, del que se sumerge en las páginas de los libros para recrear la esperanza del hombre a través del amor y la literatura.

Más de 66.000 personas asistieron a las proyecciones de la 68 edición del Festival de San Sebastián

66.234 espectadoras y espectadores vieron 151 películas procedentes de 50 países en la 68 edición del Festival de San Sebastián, en el que se acreditaron 2.626 profesionales, entre ellos 689 periodistas de 376 medios de comunicación y 1.185 profesionales de la industria cinematográfica (de los que 487 participaron de forma online).

En la memoria del año pasado se hacía referencia a records de asistencia de público (178.687 espectadoras y espectadores en 2019) y número de acreditaciones (4.319 en 2019). Ya entonces se advertía de que era complicado crecer más y que el Festival de San Sebastián llevaba años aproximándose a su techo de crecimiento. Era imposible prever entonces que los porcentajes se reducirían entre un 30 y un 70% en la 68 edición y, aun menos, que estas cifras se considerarían positivas.

Pero, efectivamente, en 2020 el foco del Festival estaba en otro lugar. Como otras tantas empresas e instituciones culturales del entorno, ha vivido una edición determinada por la pandemia del COVID-19 y sus objetivos se concentraron en tres: que fuera una edición segura para todas y todos los que participaron en ella; proteger la esencia del concepto de Festival, es decir, que el mejor lugar para proyectar una película es una sala de cine; y, por último, conseguir una edición económicamente viable.

Además de no registrar contagios y atraer el interés de más de 1.000 profesionales de la industria cinematográfica o casi 700 periodistas de 376 medios de comunicación, el Festival ha operado cambios estructurales de los que ha salido airoso, y ha profundizado en su faceta online. Vistos el resultado y la acogida de las medidas, se plantea que algunas de estas novedades, como las localidades preasignadas o el carácter online y presencial a un mismo tiempo de las actividades dirigidas a la industria cinematográfica, se mantengan, también cuando el tiempo de la pandemia haya terminado. Existe una percepción general de que la celebración del Festival ha sido muy importante para la industria cinematográfica española en general, la vasca en particular, y también la internacional. Medios de todo el mundo han elogiado su programación y organización.

La pandemia, que sigue sumiendo en la incertidumbre a los festivales de cine en 2021, no es el único desafío que se propone el Festival. Entre sus retos figura su apuesta convencida por los nuevos talentos, que da frutos antes de lo esperado en los cruces entre participantes en el Foro de Coproducción, en Nest, New Directors o la Sección Oficial, residentes de Ikusmira Berriak o estudiantes de Elías Querejeta Zine Eskola; la creación del área de Pensamiento y Debate, su compromiso con el informe de identificación de género, al que ahora sumará un proyecto de sostenibilidad; y vinculado a todas estas iniciativas, la reafirmación en su configuración como Festival de todo el año, que intensificará con su presencia en y con la comunidad de Tabakalera a lo largo de 2021.

Por último, el Festival quiere agradecer el apoyo a instituciones, patrocinadores, industria cinematográfica, medios de comunicación y a la ciudadanía que lo ha respaldado en uno de sus años más difíciles.