La saga ‘Resident Evil’ al completo en 4K

Esta colección única llega mañana, 6 de noviembre, en una edición especial limitada.

Horas y horas de contenidos adicionales con materiales de archivo inéditos y un montaje extendido de RESIDENT EVIL: APOCALIPSIS.

Una de las más célebres franquicias cinematográficas basadas en un videojuego está a punto de cobrar una nueva vida: mañana viernes, 6 de noviembre, Sony Pictures Home Entertainment pone a la venta RESIDENT EVIL: LA COLECCIÓN COMPLETA. Este pack reúne por primera vez las seis películas de la saga en 4K UHD, para permitir a los fans experimentar la aventura al completo en espectacular ultra alta definición, con tecnología HDR 10 y sonido envolvente Dolby Atmos en versión original.

RESIDENT EVIL: LA COLECCIÓN COMPLETA se lanza en una edición especial limitada en digipack con todas las películas tanto en 4K UHD como en Blu-ray, acompañadas de horas de contenidos adicionales que incluyen vídeos de archivo que nunca antes habían estado disponibles en formato físico… y un montaje extendido de RESIDENT EVIL: APOCALIPSIS que no se pudo ver en cines cuando se estrenó originalmente la segunda parte de la saga. 

Basada en la conocidísima serie de videojuegos de Capcom, la franquicia Resident Evil tiene a Milla Jovovich (El quinto elemento) como protagonista absoluta. Ella es Alice, una superhumana experta en seguridad que se enfrenta a la siniestra Umbrella Corporation, cuya peligrosa arma biológica ha provocado que los habitantes de la Tierra se conviertan en criaturas ávidas de carne humana.

RESIDENT EVIL: LA COLECCIÓN COMPLETA es una forma perfecta de revisitar -¡o descubrir!- una aventura escalofriante y adrenalínica que arrancó hace ahora 18 años. El pack incluye RESIDENT EVIL (Sony Pictures, 2002), RESIDENT EVIL: APOCALIPSIS (Sony Pictures, 2004), RESIDENT EVIL: EXTINCIÓN (Sony Pictures, 2007), RESIDENT EVIL: ULTRATUMBA (Sony Pictures, 2010), RESIDENT EVIL: VENGANZA (Sony Pictures, 2012) y RESIDENT EVIL: EL CAPÍTULO FINAL (Sony Pictures, 2016).

‘El Palacio Ideal’: o cómo construir sueños

4 Butacas de 5

Cartas, piedras, amor… La última película de Nils Tavernier (Aurore, L’odyssée de la vie) nos trae un relato que da vida a Ferdinand Cheval, con un toque de ternura impresionante.

Personaje de la historia cultural de Francia, interpretado por Jacques Gamblin (Con todas nuestras fuerzas, Los nombres del amor), parco de palabras que decidió construirle un palacio a su hija. Pero no era un palacio cualquiera, sino la representación de todas las historias que tenía en su cabeza y con la mejor intención de todas, hacer feliz a su hija.

Con la compañía de Laetitia Casta (El centro del horizonte, No molestar) interpretando a su segunda esposa, se nos enseña un hogar complicado. Pero donde también se nos muestra una comunicación que va más allá de las palabras.

A través de una conjunción entre dirección de arte y fotografía, te ayudan a permanecer en todo momento en la historia; acabando por comprender al protagonista a la perfección a través de esa comunicación tan especial que desprende con cada gesto. La naturaleza, los sonidos y los escenarios no dejan de ser un indicativo de vital importancia para cada fase del largometraje, que también nos sitúan perfectamente en la época. Aunque algunas de las elipsis temporales son algo extrañas; sin llegar a colocar bien al espectador en el relato, eres capaz de recoger el hilo del argumento.

Al fin y al cabo, no deja de ser un buen ejemplo de la adaptación de una historia que tuvo lugar en la región de Drôme, al sur de Francia; por lo que se nota un cuidado ambiente rural; aunque se base en la idea estereotipada de la relación personas de pueblo y cultura; si bien es una buena baza para algunas de las situaciones que se dan. Bebe, además, de los típicos dramas rurales, de los que se emplean elementos narrativos para poder darle a la historia de Cheval un formato más llamativo.

Un relato sobrio adornado con, como ya hemos dicho, una ternura detallista que retrata la emoción palpable de quien lleva una historia así en el corazón. Una construcción, no solo de piedras sino también de recuerdos y sueños. Y, sobre todo, un largometraje que demuestra cómo la fe y la paciencia pueden prevalecer sobre lo demás.