Amber Goldfarb: «Me encanta la forma en la que el cine español profundiza en ciertos temas que se consideran tabú en Norteamérica».

La actriz es la protagonista junto Evan Marsh del largometraje Vicious Fun, una de las sorpresas de Sitges 2020. La intérprete se convierte en una kick-ass contra un grupo de asesinos en serie.

Vicious Fun ha sido una de las sensaciones durante la última edición del Festival de Sitges. Una película que no solamente homenajea al género slasher de los años 80 y 90, sino que combina humor, tensión y mucha mala leche en una noche a la que deberán sobrevivir Evan Marsh y Amber Goldfarb.

La actriz es una de las sorpresas de largometraje, convirtiéndose en una máquina de supervivencia y lucha contra un grupo de asesinos que harán un auténtico infierno la noche de Carrie, su personaje, y Joel (Evan Marsh).

A pesar de la distancia, las nuevas tecnologías me han facilitado hablar con la actriz en una entrevista en la que su simpatía y pasión por el cine se palpan.

¿Cómo te sentiste pateando el culo a monstruos tan crueles como el grupo de asesinos de la película?

-¡Oh, me lo pasé genial! Me encantó que cada derribo fuera único. El coordinador de especialistas, Craig Henry, me ayudó a encontrar formas creativas de abordar cada uno de mis «objetivos». Fue un juego muy satisfactorio.

A pesar de que son múltiples asesinos, como se desarrolla en el guion, he tenido la sensación de que una terapia en grupo con ellos es parte de un reflejo de lo que en la sociedad actual sucede. Nos hablamos poco, callamos nuestros problemas. ¿Tienes la sensación de que esto existe hoy, es decir callamos nuestros problemas y estallamos cuando no podemos más?

-Oh definitivamente. Creo que una de las cosas más importantes que podemos aprender en la vida es cómo expresar correctamente nuestras emociones y necesidades, canalizar nuestra energía de forma constructiva. Es peligroso que en muchas culturas se les enseñe a los hombres que la única emoción aceptable para expresar es la ira. El mensaje «Los chicos no lloran» es muy tóxico. El llanto es una forma muy eficaz de aliviar el estrés y liberar emociones. Si estuviera criando un hijo en este mundo, me gustaría que se sintiera seguro para llorar y expresar toda la gama de emociones humanas sin avergonzarse. Sin vulnerabilidad, estamos separados de experimentar conexiones profundas con las personas y una verdadera intimidad. La necesidad de conexión es tan vital en todos nosotros que sin ella nuestro comportamiento puede volverse destructivo.

¿Qué tiene Amber Goldfarb de su personaje?

Lo que más tengo en común con Carrie, mi personaje, es un fuerte sentido de convicción, una fuerza impulsora subyacente de lo que tenemos que hacer y por qué. Solo que para ella es cazar asesinos en serie y para mí es contar historias (entre risas).

 La película también tiene muchos guiños al cine de los ochenta y principios de los noventa, ¿qué recuerdos tienes de esa época, te gustó algún género de cine en particular?

Mi conocimiento de los 80 proviene principalmente del cine y la televisión. Me encantan los estilos extravagantes de esa década, donde las reglas de lo que se considera demasiado o demasiado grande fueron derrocadas. Hay algo tan liberador en eso. No tengo un solo género de cine hacia el que gravite. Siempre se trata de la historia que se cuenta y de cómo la apoya el género. ¡Sin embargo, el género de la comedia de terror es particularmente divertido! Romper el suspense con humor hace que sea mucho menos estresante de ver.

Ya has tenido la oportunidad de trabajar en series de televisión como Dark Matter, Ransom o Helix, ¿qué podemos esperar de su futuro?

-Estoy trabajando en dos proyectos actualmente. Uno es en francés y se reproducirá en una red de Quebec. El otro es una nueva serie de Netflix. Todavía no puedo anunciar nada, pero cuando se pueda decir, lo podréis ver en mis perfiles de Twitter o Instagram para ver las actualizaciones: @ambergoldfarb

 ¿Te gusta el cine español? ¿Cuál es tu director de cine favorito de nuestro país con el que te gusta trabajar?

-Soy una gran admiradora y estaría encantada de trabajar con Pedro Almodóvar o Alfonso Cuarón. Realmente aprecio cómo el cine español profundiza en ciertos temas que se consideran tabú en Norteamérica. ¡Es bastante refrescante!

Con una pandemia tan horrible como la que estamos viviendo en todo el mundo, ¿tienes más miedo a una terapia con asesinos como los de la película o es más aterradora la situación actual?

-¡Esa es una gran pregunta! ¡No estoy seguro de si debería reír o llorar! Aunque la idea de sentarse en una habitación llena de asesinos en serie reales es más aterradora de inmediato, cuando miramos el número mundial de muertos, la pandemia es definitivamente más aterradora.

  ¿Qué sueño tiene Amber Goldfarb para el futuro?

¡Me encantaría trabajar en español en algún momento! Aunque soy medio argentinoa, nunca he tenido la oportunidad de llevar mi español a la pantalla.

Muchas gracias por tu tiempo Amber, ojalá en el futuro podamos disfrutar de tus actuaciones en más proyectos o que cumplas tu sueño de trabajar en el cine español.

¡Gracias por tus amables palabras y sus atentas preguntas! Con suerte, nos cruzaremos en persona la próxima vez, ¡en un estreno en España!

‘Nieva en Benidorm’: Lost in Benidorm

3´5 Butacas de 5

“No puedes fiarte del tiempo ni de las personas”. Esta frase, presente en las primeras líneas de diálogo que escuchamos en boca del protagonista de la película que nos ocupa, encarnado por un brillante Timothy Spall (lo que no es ninguna novedad), sirve de prefacio y premonición de lo que Isabel Coixet nos cuenta en su nuevo trabajo: Nieva en Benidorm. También sirve como síntesis de uno de los múltiples mensajes que la directora de Mi vida sin mí siembra en este terreno que nos presenta, un terreno en absoluto nuevo pero que sí resultará provechoso para quien desee obtener frutos maduros de esta nueva cosecha de la cineasta catalana.

Ante todo, Nieva en Benidorm es un cuadro de mixturas, de lo foráneo y lo autóctono, de lo propio y lo ajeno. ¿Y qué mejor para combinar lo de allí y lo de aquí que una ciudad como Benidorm? Eso pensaría Isabel Coixet cuando decidió mezclar en la misma coctelera actores como Timothy Spall, Carmen Machi, Sarita Choudhury, Ana Torrent o Pedro Casablanc en un buen ejemplo de lo que ahora llamamos dramedia, un film que combina a la perfección la comedia y el drama y donde Coixet nos ofrece un relato tan enigmático como el Benidorm que nos presenta. Ambos géneros que aquí discurren se ensamblan a la perfección en una película que, desde sus primeros compases, utiliza un misterio que sirve para que sus personajes evolucionen, se relacionen entre ellos y encuentren su lugar en el mundo.

Y es que de eso trata precisamente la cinta que nos atañe, de encontrar nuestro lugar en el mundo. Y así nos lo hace saber el personaje de Spall a lo largo del metraje. El actor británico, quien recogiera el premio a mejor intérprete masculino en la 67 edición del Festival de Cannes por Mr.Turner (Mike Leigh, 2014), nos regala uno de sus mejores trabajos. Esa ingenuidad, esa bondad que irradia el aficionado a la meteorología que interpreta le sienta como un guante. Y es que, como es costumbre en el artista nacido en Battersea, persona y personaje se confunden en un solo individuo, un individuo que en la búsqueda de su hermano desaparecido se encontrará  a sí mismo en el Benidorm turístico y extraño (y a la vez tan familiar) que retrata Coixet con su cámara y su director de fotografía (Jean-Claude Larrieu), un Benidorm donde no faltará su clásico Elvis trasnochado que supura vergüenza ajena por cada uno de sus poros pero que nos dibuja una sonrisa en el rostro, sus locas despedidas de soltero que perseguirán al protagonista de esta historia durante todo el film o sus taxistas estafadores que le sacarán a los turistas hasta los higadillos. Así es cómo Coixet integra el humor en su nueva obra: retratando el lado absurdo de la cotidianeidad de la ciudad que plasma en sus imágenes; de la ciudad y de algunos de los personajes que se introducen en esta trama de búsqueda vital con el objetivo de impregnar liviandad y caricaturizar el sitio que la creadora de La vida secreta de las palabras ha escogido como plató de su última expedición cinematográfica. Como claro ejemplo de ello tenemos a una acertada Carmen Machi y el inglés de andar por casa que pronuncia en las escasas pero chispeantes escenas donde aparece.

Del otro lado, de la faz más inquietante y sórdida de Nieva en Benidorm, pertenecen los personajes de Ana Torrent, quien nos regala uno de sus papeles más perturbadores de su carrera (que es decir mucho), y Sarita Choudhury, quien personifica el rumbo vital que pierde Peter Riordan (Spall) en su ciudad de origen. El personaje de Sarita, contrapunto y a la vez complemento de Peter, hace más grande e interesante una historia plagada de diálogos inteligentes y frases poéticas brillantes que encajan a la perfección en la aventura alicantina del personaje principal.

Por su parte, el apartado técnico está a la altura del efectivo guion de Isabel Coixet, quien filma preciosas panorámicas de la ciudad en sus diferentes estadios climáticos cuando toca. Cuando no, opta por una suciedad (sin perder la elegancia) que casa certeramente con el ambiente caótico y turbio de la noche en Benidorm. Asimismo, la meticulosa producción a cargo de los hermanos Almodóvar (que hace unos días estrenaron el potente cortometraje La voz humana), la atractiva fotografía de Larrieu (director de fotografía habitual de la cineasta barcelonesa) y la música orgánica y armónica (y armoniosa) de Alfonso de Villalonga ensalzan y dan empaque a un conjunto que en su irregularidad encuentra su personalidad, en su mestizaje abraza el equilibrio. Tal vez no sea la mejor película de Isabel Coixet, pero sí una de las más estimulantes de cuantas ha hecho en los últimos años.