El actor Miguel Ángel Muñoz se encuentra rodando el documental ‘100 días con la Tata’

Durante años el actor ha estado grabando a su TATA,  la grababa y disfrutaba compartiendo esos momentos con ella, se divertían haciéndolo.  Con el paso del tiempo esas grabaciones se convirtieron en un regalo en forma de película, un regalo para ella y solo para ella. Un deseo de ambos, de nuevo, cumplido. Ahora, tres años después de ese rodaje nace este documental.  

SINOPSIS

A los tres años de edad del actor Miguel Ángel Muñoz, sus padres tuvieron que recurrir a la Tata (Luisa Cantero) para que le cuidara mientras ellos trabajaban. Treinta y cuatro años después, una situación excepcional les ha devuelto a la misma situación pero a la inversa.

Durante este viaje de vida que hacen juntos desde hace tantos años han cumplido muchos deseos y compartido muchos momentos, entre ellos pasar juntos más de 100 días de convivencia a causa de una pandemia mundial, donde Miguel Angel ha aprendido mucho y ha descubierto cuanto se parecen.

Han recordado los momentos más importantes de su vida juntos, han bailado, reído, llorado… y hasta crearon un programa diario en Instagram llamado “CuarenTATA”, que ha convertido a Luisa  en un fenómeno mundial.  A él incluso se unieron actores, cantantes, deportistas, cómicos,  para declararle su amor a la Tata.

“100 días con la tata” también narra la experiencia más difícil después de una convivencia tan especial, la separación.

En palabras del actor, “haber pasado 100 días con la Tata ha sido una experiencia única, nueva para ambos y al mismo tiempo dura por la  situación que  vivimos a nivel  mundial.  En este documental revelo un proceso personal muy íntimo que creo que a la vez es común a todos: la dificultad y el miedo a la separación definitiva”.

El documental, producido por Paciencia Films, se está rodando entre Madrid, Mérida, Trujillo y Santander y se alargará todavía unas semanas más.

‘Un amigo extraordinario’: El peso de las cargas

3´5 Butacas de 5

Pese a ser un absoluto desconocido en nuestro país, el presentador televisivo Fred Rogers (Mister Rogers’ Neighborhood) es considerado una estrella en Estados Unidos gracias a la calidez, empatía y sinceridad que exuda. Al menos es lo que transmite Un amigo extraordinario, tercer largometraje de Marielle Heller (¿Podrás perdonarme algún día?) que cuenta con Tom Hanks como principal reclamo para los espectadores de nuestro país.

¿Aunque la figura del icónico presentador ya había sido trasladada a la pantalla en el reciente documental Won’t You Be My Neighbor?, la directora entra en el terreno de la ficción (hasta cierto punto, ya que está inspirada en una historia real) para abordar la historia del periodista Lloyd Vogel, un hombre adicto al trabajo que recibe el encargo de entrevistar a Fred y hacer un reportaje para la revista Esquire.

Si bien el debut de la directora (The Diary of a Teenage Girl) se caracterizaba por poseer una valentía atípica a la hora de retratar con crudeza el paso de una adolescente a la edad adulta, en la que todo tipo de riesgos y excesos se combinaban para dar como resultado algo insólito, en su nueva película aborda de forma sincera y familiar la amistad como símbolo de pureza. Todo esto hilvanado a través a un protagonista escéptico sobre una figura casi santificada.

A partir de una larga entrevista el dueto de intérpretes (T. Hanks y Matthew Rhys) van dando forma a una película familiar que, sin caer en sensiblerías y melodramatismos, toca varios puntos elementales y hasta cierto punto adultos, tal y como lo hacía Fred en su programa. Al mismo tiempo que equilibra comedia y drama, la película tiene la capacidad de dar una lección de humildad e incluso romperse durante un largo minuto de silencio para calar en el espectador. Sin embargo, en una de esas largas conversaciones el guion no se deja llevar y aborda de forma casi superficial lo que habría sido un tema interesantísimo y que únicamente vuelve a ser sugerido, paradójicamente, en la secuencia final: el peso de las cargas de cada uno y aquellas que le son impuestas a Rogers, un hombre de temperamento apacible ante el público. ¿Pero a puertas cerradas? Es un tema que, en un tono un poco más adulto, podría haber funcionado en la labor de desmitificación del personaje.

Pese a ello, la estupenda labor interpretativa de Tom Hanks (que estuvo nominado a actor de reparto en la pasada ceremonia de los Óscar y Globos de Oro) y la interesante puesta en escena de la directora (especialmente a la hora de realizar transiciones) hacen casi imperceptibles las faltas y permiten a los espectadores aprender del proceso de reconstrucción de un hombre completamente roto.

En conclusión, la película cumple fantásticamente como una obra para toda la familia que se encarga de trasmitir valores importantes al mismo tiempo que trata a su público con inteligencia. Una cinta que, al igual que el programa del que toma nombre, es bondadosa, cálida y optimista; con la que es fácil emocionarse.