EUROPEAN FILM CHALLENGE lanza un nuevo desafío: encontrar a los dos jóvenes más cinéfilos y convertirlos en críticos del mejor cine europeo durante un año
¡Ser cinéfilo tiene premio! European Film Challenge, la iniciativa de la industria cinematográfica europea para conectar y dinamizar el cine europeo con el público joven, propone un nuevo desafío en nuestro país: encontrar a los dos jóvenes españoles más cinéfilos y convertirlos en críticos del mejor cine europeo durante un año. Su misión será ver todo el cine europeo que quieran en preestrenos, pases de prensa, salas y VOD, tener acceso a entrevistas exclusivas y recomendar aquellas películas que a su juicio más conecten con la audiencia a la que representan. Para ello, European Film Challenge pondrá a disposición de los dos ganadores todos los medios necesarios para que puedan cumplir satisfactoriamente esta misión.
El procedimiento a seguir para participar es muy sencillo:
1- Graba una vídeo-crítica de una película europea 2- Entra en este enlace 3- Completa el formulario 4-Envía tu candidatura
Para participar es necesario ser mayor de edad y residente español. Cada concursante sólo podrá publicar una crítica. El plazo para concursar finaliza el próximo 15 de enero de 2020. Un jurado oficial tendrá en cuenta criterios como la creatividad, la expresión oral, la capacidad de informar, inquietudes personales, originalidad y la dedicación prestada a sus propios canales de comunicación y redes.
PREMIO El premio para cada ganador consiste en lo siguiente:
-Equipo de grabación básico -Entradas y suscripciones gratuitas durante un año para ver todo el cine europeo -Viaje, alojamiento y acreditación en el Festival de Málaga – Los ganadores tendrán la posibilidad de trabajar en la comunidad European Film Challenge recomendando películas a otros cinéfilos.
Es la tercera edición del European Film Challenge en España, que con sus pasados retos ha enviado ya a cuatro cinéfilos a los mejores festivales de cine como Berlinale, Cannes y Venecia y suma una comunidad de más de 35.000 amantes del cine.
European Film Challenge es un proyecto gestionado por The Film Agency subvencionado por el Programa Media – Europa Creativa y con el apoyo de Caramel Films, Karma Films, BTeam Films, Cines Renoir y Filmin.
Desde los comienzos del séptimo arte, el cine se ha
caracterizado por contar historias de ficción, que normalmente no sucederían en
la vida real, y en algunos casos llenas de fantasía y acción a raudales. Sin
embargo, en ciertas ocasiones, el cine reserva películas para tratar los
problemas y la vida de gente corriente, de la calle, como tú o como yo. En
España no somos muy dados a contar tampoco este tipo de historias (salvo en
contadas excepciones), pero llega a la cartelera una película que nos vuelve a traer
una historia cargada de normalidad y, sobre todo, tristeza. Llega La hija
de un ladrón.
En La hija de un ladrón, Belén Funes nos cuenta la historia de Sara, una joven de 22 años cuya vida no ha sido fácil. Tras la entrada de su padre en prisión, la chica ha tenido que encargarse de la manutención de su hijo y de su hermano pequeño, viviendo en un pequeño piso de acogida, con una pequeña sordera y luchando cada día por llegar a fin de mes. Su vida dará un vuelco cuando su padre salga de la cárcel y entre en su día a día de nuevo, pero Sara ya no es la misma de antes.
Lo primero de todo, quiero destacar lo que comentaba al
principio de esta crítica: el hecho de que esta cinta sea, ante todo, una
historia sobre gente corriente. Deberíamos de sentirnos orgullosos de que
sigan existiendo películas como esta, que nos tratan los problemas de una
persona normal, como es su protagonista, y que dejan a un lado la ficción o
lo más fantasioso para centrarse en una historia normal, en la que cualquiera nos
podríamos ver reflejados. El hecho de que La hija de un ladrón
nos cuente la vida normal de Sara podría hacer que muchos pensasen que es una
película en la que no pasa nada, pero no amigos: pasan muchas cosas.
Una de las cosas más destacables que tiene La hija de un ladrón es su factor social, como venimos recalcando. Hace una magnifica reflexión sobre las relaciones padre-hijos y sobre cómo los errores de los progenitores siempre terminan haciendo mella y teniendo consecuencias en los hijos, a la par que hace un exquisito trabajo de representación de una pobreza que no estamos acostumbrados a ver en el cine. Normalmente, el séptimo arte se dedica a contar historias de gente media, o alta, o en la pobreza más absoluta. Sin embargo, Funes hace en esta película una representación de esa clase social que, a pesar de ser pobre, tiene el suficiente dinero como para vivir bajo un techo y para comer, una clase social que para nada ha sido mostrada en exceso en el cine.
Por otro lado, hay que resaltar la espectacular dirección
de Belén Funes, que realiza la que podría ser, fácilmente, la dirección novel
del año con La hija de un ladrón. La catalana dirige su ópera
prima desde la verdad, con la realidad como bandera y con una emoción y un
realismo palpable en cada plano, algo que muchos directores experimentados
desearían conseguir con sus películas. Además, la directora también escribe el
guion de la película, un guion que deja sin palabras al espectador y que cuenta
con diálogos demasiado rotundos como para ser reales.
A pesar de todo esto que hemos comentado sobre la ópera prima de Funes, la que verdaderamente mueve la película y es el centro de esta es la maravillosa Greta Fernández. La actriz realiza el mejor trabajo de su (corta) carrera en La hija de un ladrón, con un papel que es imposible que no te cautive durante la cinta. Una interpretación emocionante y que se come la película desde el primer momento. Y bueno, ya no es solo que la interprete lo haga de lujo, sino que lo realiza con tanta verdad que incluso, a pesar de no tener la misma situación que ella, todos nos podemos ver representados desde algún punto, ya sea por no tener trabajo o por vivir siempre con la angustia de qué pasará al día siguiente. Sara es pura verdad.
Obviamente, no nos podíamos olvidar de mencionar al siempre
notable Eduard Fernández, quien se convierte en el padre del personaje que
interpreta su hija, un personaje lleno de claros y oscuros que, además,
resulta impredecible. En general, el reparto de La hija de un ladrón
respira verdad, emoción y honestidad en cada plano, y eso es algo que no se
puede dudar en ningún momento.
En conclusión, La hija de un ladrón es una de
las mejores películas españolas del año. La ópera prima de Belén Funes es una
cinta que respira verdad en todos y cada uno de los planos, con una historia
doméstica, emocionante y que calará en el espectador sin ningún problema. La
historia de superación de Sara es, sin duda, una de las mejores del año, con
una Greta Fernández que dejará impactados a todo el público con su trabajo.
Indudablemente, Fernández se merece todos los premios y halagos que le puedan
regalar.