Elena López Riera eleva la voz del alma femenina en ‘Las Novias del Sur’

La directora estrena su nueva película en cines el 10 de enero

La nueva película de Elena López Riera ha sido nominada en la categoría de Mejor Cortometraje Documental para los Premios Goya 2025

‘Las novias del sur’ participó en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes, donde se hizo con la Queer Palm; en la sección Zabaltegi-Tabakalera del Festival de San Sebastián; en el festival Curtas Vila do Conde de Portugal: en Festival du Film de Fesses en Francia; Cinespaña – Festival du Film Español de Toulouse; Curtocircuito, donde ganó el Premio a la mejor película española y obtuvo el Premio del público; FICValdivia; Archivio Aperto Film Festival; el Festival Internacional de Jóvenes Realizadores de Granada; la Mostra de València – Cinema del Mediterrani; el Cork International Film Festival; FIDOCS y se proyectó en el Festival Márgenes.

Elena López Riera cuenta con una larga carrera como cortometrajista. Su primer corto, «Pueblo» (2015), se estrenó en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes; «Las vísceras» (2016) se estrenó en el Festival de Locarno; y «Los que desean» (2018) que consiguió numerosos galardones internacionales – Pardino d’Oro al mejor cortometraje en el Festival de Locarno, mención especial del jurado en el Festival de San Sebastián – Zabaltegui, el Gran Premio de Zinebi, Gran premio en Vila do Conde y una nominación a los EFA-. 



«El agua«, su primer largometraje, tuvo su premiere mundial en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes 2022, tras haber participado en las residencias de la Cinéfondation del Festival de Cannes (Premio Mejor Proyecto CNC) e Ikusmira Berriak – Festival de San Sebastián (Premio Rec Grabatea). Su estreno nacional fue en el Festival de San Sebastián (Zabaltegi-Tabakalera) y consiguió dos nominaciones a los Premios Goya (Mejor dirección novel y mejor actriz protagonista para Luna Pamies).

‘La mitad de Ana’: interesante debut en la dirección de Marta Nieto

3 Butacas de 5

Este viernes 10 de enero se estrena en España La mitad de Ana (2024), la ópera de la actriz española Marta Nieto en el largometraje que se basa en el corto Son (2022) dirigido por ella misma, y aborda con gran sensibilidad la cuestión tan de actualidad de la identidad de género en la infancia.

Ana (Marta Nieto) trabaja de vigilante de sala en un museo y cuida ella sola de su hija de ocho años Son (Noa Álvarez). La madre se ve obligada a reencontrarse con ella misma cuando Son empieza a replantearse cosas sobre su identidad en el nuevo curso escolar.

Desconozco el grado de implicación personal de la realizadora en el tema que trata, pero la sensibilidad y el respeto con que lo reflexiona traspasan la pantalla. Marta Nieto explora un aspecto tan delicado como la identidad de género en la edad temprana con un gusto narrativo y tonal admirable, y una puesta en escena que refuerza a la perfección esa idea de que madre e hija son dos mitades de un todo, con juegos de espejos y composiciones para unir a ambos personajes en el plano y unos encuadres muy cerrados entorno a ellos para acercarnos a su intimidad. Y es que, aunque el tema más impactante sea el conflicto de Son, la película trata realmente sobre la maternidad y sus complejidades, de ahí la focalización en Ana, y el enorme espacio que se da a sus momentos de introspección.

La comparación con 20.000 especies de abejas (2023) es inevitable, pero la película de Nieto combina ese retrato naturalista e íntimo de sus personajes que practicaba Solaguren, con un punto de realismo mágico muy diferenciador. El juego fantástico con las pinturas del museo en que Ana trabaja permite una metáfora original sobre la diversidad de formas de entender el mundo y la vida que existen, muchas veces más allá de nuestra propia concepción: tan solo es cuestión de expandir un poco la mente.

La mitad de Ana no deja de ser un drama intimista como otros muchos, con sus disputas entre personajes, momentos de reflexión introspectiva y tierna sensibilidad, que, aún sin ser demasiado memorable, consigue transmitir en gran parte por la maravillosa interpretación de la pequeña Noa Álvarez y por esos escasos momentos de abstracción fantástica ─que me recuerdan un poco a la también reciente, española e interesante Los últimos románticos (Azken erromantikoak) de David P. Sañudo─ en que la madre va encontrándose a sí misma y su nueva manera de ver las cosas. Una película ligera y corta (89 minutos) para disfrutar sin grandes expectativas.