‘Harold y el lápiz mágico’: una fábula infantil que cumple su propósito

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(L to R) Zachary Levi “Harold” Benjamin Bottani “Mel” Lil Rel Howery “Moose” and Zooey Deschanel “Terry” in Columbia Pictures HAROLD AND THE PURPLE CRAYON

Este viernes 8 de noviembre se estrena en España Harold y el lápiz mágico (2024), la nueva película dirigida por Carlos Saldanha (Ice Age, Río) basada en el libro de Crockett Johnson Harold y el lápiz de color morado, que, sin grandes pretensiones, cumple con su propósito de complacer al espectador más infantil con una aventura fantástica y personajes caricaturescos. Es en su mayor parte inverosímil y ridícula, pero el público objetivo permite algunas licencias. Además, posee una mirada ciertamente analítica sobre la complejidad del mundo y la necesidad, más que nunca, de la imaginación para sobrellevar la cruda existencia.

(L to R) Lil Rel Howery “Moose” and Zachary Levi “Harold”in Columbia Pictures HAROLD AND THE PURPLE CRAYON

El aventurero Harold (Zachary Levi) vive dentro de su libro con sus amigos Alce y Puercoespín. Allí puede hacer lo que le plazca y crear cosas simplemente dibujándolas con su lápiz mágico morado. Un día decide salir al mundo real para conocer a su creador y se topa con una realidad distinta a como la imaginaba, de la que puede aprender y cometer travesuras con el poder de la imaginación y su nuevo amigo Mel (Benjamin Bottani).

(L to R) Lil Rel Howery “Moose” Benjamin Bottani “Mel” and Zachary Levi “Harold” in Columbia Pictures HAROLD AND THE PURPLE CRAYON

Está claro que una película del corte de Harold y el lápiz mágico no tiene mayores aspiraciones que divertir a los niños de menos de diez años. Su humor infantil, inverosimilitud constante y ridiculez de los personajes y situaciones, no puede juzgarse con los mismos ojos que otras películas adultas. La cinta de Saldanha —primera de acción real que dirige, aunque tiene una pequeña parte de animación— juega en otra liga, y cumple su objetivo de entretener: ¿qué puede ser más entretenido que un personaje salido de un libro que puede crear lo que se le antoje con su lápiz? La experiencia es aún mejor cuando un niño —el pequeño Mel— se ve empujado a disfrutar las aventuras de su nuevo amigo mágico. La identificación del primerizo espectador es inmediata.

Zachary Levi “Harold”in Columbia Pictures HAROLD AND THE PURPLE CRAYON

El elemento más poderoso de la película es su moraleja y su construcción. Harold descubre en el mundo real una realidad más triste —nada demasiado crudo, por el contrario, recordemos el público objetivo— de la que conoce, y el único en apreciar su carácter imaginativo y la magia que desprende es un niño. Su madre, indiferente, no quiere atender a esas cuestiones; simplemente no las cree, como el amigo imaginario de su hijo. Sin embargo, poco a poco, Harold va demostrando con sus acciones como la vida es mucho más transitable disfrutando de las posibilidades de la imaginación, porque, quizá, es posible aliviar un poco la amargura de una vida insatisfactoria y vacía recurriendo a la fantasía; simplemente dejándose llevar y queriendo a los seres cercanos.

En su narración destaca la importancia que se da a Crockett Johnson, escritor del libro original, al que Harold busca incansable como una figura paterna. Un juego metanarrativo que sirve como homenaje al difunto dibujante que construyó los personajes de la película.

Harold y el lápiz mágico no va a suscitar apenas interés a los mayores; es una película para ver en familia, con los niños, pues además de ser muy entretenida y divertida —¡y breve! Dura 92 minutos—, es posible que inspire amor y ganas de afrontar la vida de otra manera.

‘Amanece en Samaná’: una cinta resolutiva para pasar el rato

3 Butacas de 5

Este viernes 8 de noviembre se estrena en cines de España Amanece en Samaná(2024), la nueva película dirigida por Rafa Cortés basada en una obra teatral de Jordi Galcerán que, pese a no construir un relato demasiado memorable, funciona como entretenimiento y posee una reflexión sobre el devenir vital —rozando muy por encima cintas como Los amantes del círculo polar (1998)o Las vidas posibles de Mr. Nobody (2009)— con un punto de interés añadido.

Dos parejas de amigos, Ale (María Luisa Mayol) y Santi (Luis Tosar) y Natalia (Bárbara Santa-Cruz) y Mario (Luis Zahera), celebran los veinte años juntos con unas vacaciones en Samaná. En el jolgorio de la fiesta, Ale confiesa que la noche que se conocieron hizo trampas para acabar con Santi, que inicialmente ligaba con Natalia, y Mario era el que lo hacía con Ale. El enfado es generalizado y, a la mañana siguiente, Ale despierta confundida y las cosas no son como antes.

De no conocer el punto de giro más importante —que da paso al segundo acto— antes de ver la película, la experiencia será aún más gratificante por su carácter sorpresivo. El juego de desorden de la realidad que plantea es realmente interesante y permite una reflexión —ciertamente superficial, eso sí— sobre el paso del tiempo, y, sobre todo, la importancia de las decisiones vitales; esa idea de que todo puede cambiar por una simple acción.

El aspecto más dramático de esta situación combina con su jocosa naturaleza para construir la tonalidad general de la película. Es en esta fusión donde reside el mayor problema de la cinta de Cortés, pues hay momentos hilarantes, como escenas más dramáticas; pero la convergencia de géneros no resulta orgánica en el conjunto de la película. Parece que navega entre dos aguas incapaces de convivir.

Otro aspecto fundamental son sus interpretaciones: Luis Tosar y Luis Zahera siempre son reclamo suficiente en una película —aunque esta en concreto quizá no extraiga su máximo potencial—. Por no hablar del inesperadísimo papel de Charles Dance (Juego de Tronos, The Imitation Game), para un personaje bastante simplón que, no obstante, funciona como llave para solucionar el problema de Ale.

Puede que Amanece en Samaná no sea una película memorable ni mucho menos, pero sirve para pasar un rato entretenido, con escenas realmente graciosas y actores de renombre en primera línea. Y puede que, sin alcanzar una profundidad inusitada, incite a reflexionar sobre algunas cuestiones sobre nuestra vida. ¿Qué ocurriría si en vez de esto, hubiese hecho aquello…?