‘Sociedad Negra’: Tres pringaos contra la mafia china

3 Butacas de 5

Ramon Trémens lleva al cine la novela escrita por Andreu Martín que relata los movimientos de la mafia china en Barcelona.

Sociedad Negra cuenta el intento por parte de tres delincuentes de poca monta, Liang (Alberto Jo Lee), Pardales (Daniel Faraldo) y Tracas (David Arribas) de robar a la mafia china y vivir para contarlo.

Liang trabaja en un gimnasio de barrio enseñando artes marciales y un día conoce a Pei Lan una chica de origen chino como él y se gustan. Pero Liang vive en un barrio obrero, sobrevive como puede junto a sus amigos y le encantaría salir de ahí y empezar una nueva vida. Liang, a veces es confidente de la policía.

Una agente de los Mossos d’Esquadra visita a Liang porque necesita su ayuda por la reapertura de un viejo caso y le pide que indague sobre dónde pueden esconder el dinero.

Cuando él y sus amigos descubren dónde la mafia chica oculta el dinero, Pardales cree que lo mejor es robarlo para desaparecer y empezar una nueva vida. El dúo protagonista está acompañado de un tercer compinche Tracas (David Arribas) que es el quien pone la nota de humor en la película.

Las cosas se ponen complicadas porque Pei Lan es hija de un miembro de la mafia china en Barcelona y nadie que robe a la mafia chica vive para contarlo.

La película está rodada de forma bastante efectiva a pesar de notarse el bajo presupuesto con el que han contado. El guion suple la falta de medios al contar el funcionamiento de la mafia china en Barcelona, las dinámicas entre los diferentes grupos que la conforman y lo complicado que lo tiene la policía para pararles los pies. El reparto de la película está bien y tiene una buenísima BSO, aunque quizá se alarga demasiado hacia el final.

Además de Alberto Jo Lee, Daniel Faraldo y David Arribas el resto del reparto lo componen Chacha Huang (“Perdiendo el Este”), Marcos Zan (“Los Japón”) y Montse German (” Com si fos ahir”). Hacen pequeñas colaboraciones Abel Folk (“A través de mi ventana”) y María Galiana (“Cuéntame cómo pasó”, “Tapas”, “Solas).

‘Fin de Fiesta’: cuando el clasismo

4 Butacas de 5

Escrita y dirigida por Elena Manrique, ‘Fin de fiesta’ es una irónica crítica al paternalismo que se muestra en nuestro país cuando se trata de hablar de inmigración. A través de unos personajes bien definidos y una trama tan delirante como verosímil, crea un relato incómodo de ver, pero necesario de contar y reflexionar.

La historia comienza cuando una patera llega a las costas andaluzas y uno de los inmigrantes (Bilal) que viajaba en ella logra escapar de las autoridades escondiéndose en una casa señorial. La enorme casa está únicamente habitada por la señora (Carmina) y una joven asistenta, así que es fácil pasar desapercibido. Sin embargo, tanto la señora como la asistenta le descubren, pero ambas se lo ocultan a la otra, generando momentos de mucha tensión, hasta que de manera imprevista se destapa todo.

Durante el tiempo que Bilal está escondido en la casa, observa las dinámicas entre Carmina y su asistenta, que parecen vivir en dos mundos completamente distintos. Se establece una relación de poder y dependencia que no beneficia a ninguna, aunque ambas estén satisfechas con el resultado: la asistenta tiene un buen trabajo y la señora elude mínimamente la soledad en la que está sumida. Aun así, la distancia entre ellas queda claramente marcada por el clasismo de Carmina, quien menosprecia constantemente a su única compañía haciendo referencia a sus diferencias de clase.

Carmina, personaje inspirado en el “señorito andaluz”, parece que tiene constante atención de quienes le rodean, a pesar de vivir en una absoluta soledad, lo que hace que acuda al alcohol y las drogas para evadirse. Todo el que se acerca a ella tiene interés en su posición económica, aunque ella crea que la quieren por su posición social (lo cual no lo hace menos triste). Es una persona cargada de privilegios pretendiendo hacer ver que se interesa por los problemas sociales que ni de lejos le afectan. Un personaje que roza la parodia, pero se queda en un realismo tan caricaturesco como tristemente real y perfectamente reconocible.

Sonia Barba, quien interpreta a Carmina, realiza un extraordinario trabajo, llevando gran parte del peso de la película, sostenida por los personajes, y creando a una señora tan insoportable como vulnerable, extraordinariamente real. Completan el reparto Edith Martínez Val y Beatriz Arjona. Entre las tres consiguen que la película enganche e involucre al espectador en todo momento.

Tratando el drama de la inmigración y la necesidad de sobrevivir, Elena Manrique introduce más temas que nos incumben a todos, como el clasismo y el “complejo de salvador blanco” que tenemos a veces al pretender ayudar por nuestro propio interés. Es una magnífica reflexión a través de personajes muy reconocibles pero pocas veces tan bien representados. Una película sobre el privilegio y la xenofobia detrás de la condescendencia hacia el migrante.