‘Niégalo siempre’: Una comedia romántica al margen del edadismo

3 Butacas de 5

El 9 de agosto se estrena en cines “Niégalo siempre”, una divertida comedia francesa, escrita y dirigida por el productor francés Ivan Calbérac. Una película en la que los personajes protagonistas, interpretados de forma impecable por André Dussollier, Sabine Azéma y Thierry Lhermitte, llevan la carga humorística.

El argumento de la infidelidad como alimento de la comedia no es algo nuevo en el cine, pero gana muchos puntos en originalidad si esa trama está encarnada en un matrimonio de la tercera edad. Es el caso de este film, en el que después de cincuenta años casado, François Marsault (André Dussollier), un general retirado, descubre que su compañera de vida Annie (Sabine Azéma), de la que sigue completamente enamorado, le fue infiel hace 40 años con un amigo de aquella época. A partir de entonces, François emprende un colérico y delirante viaje para limpiar su honor y vengarse. Está decidido a divorciarse de su mujer y a buscar a Boris (Thierry Lhermitte), el ex amante de Annie, para descargar en él toda la violencia que marca su áspero carácter. Carácter que le complica la gestión emocional a diferentes niveles. Pero a sus 73 años, va a ser tan fácil llevar a cabo su idea de venganza.

El director de la película se inspiró en un hecho real, del que se hizo eco la prensa, para llevar esta historia al cine. Es posible que lo que llamara la atención de los periódicos en ese momento fuera un error del pasado como detonante para cambiar una vida incluso al final de la misma, cuando parece que todo es aburrido, monótono y seguro. Y lo que cautivará la atención del público, sin duda, será ver convertida esa particular noticia convertida en una auténtica comedia romántica al margen del edadismo y al más puro estilo francés.

‘Cuerpo escombro’: una comedia sobre el amor y la honestidad

3 Butacas de 5

Este viernes 9 de agosto se estrena en España Cuerpo escombro (2024), la nueva y segunda película del director de Que baje Dios y lo vea (2018) Curro Velázquez. Es una comedia entretenida y con momentos graciosos que funciona para pasar un rato divertido en la línea de producción de comedias españolas a las que estamos acostumbrados, sin ser especialmente reseñable.

Al encontrarse sin trabajo, Javi (Dani Rovira) liado por su hermano Fermín (Ernesto Sevilla), se hace pasar por discapacitado con parálisis cerebral para que le contraten, pero todo se vuelve más complicado cuando se enamora de su jefa (Cassandra Ciangherotti).

Cuando nos enfrentamos a una película como Cuerpo escombro el prejuicio es inevitable y ciertamente inequívoco: españolada, cliché, actores reciclados… pero no es algo necesariamente negativo. Las expectativas y el gafapastismo desaparecen y nos rendimos al puro divertimento, precisamente por conocer —o suponer— la naturaleza del producto que vamos a consumir.

La película de Velázquez tiene todo lo que podemos imaginar de antemano, pero funciona como un ocio liviano; permite desconectar para pasarlo bien un rato ante la pantalla sin sufrimiento, crueldad o intelectualismos habituales y acordes a otra clase de cine, porque es eso lo que busca: entretener. Cuerpo escombro es predecible e incluso boba en algunas de sus decisiones, pero tiene el suficiente carisma —gracias a unos actores entregados en parte— para mantener el interés en casi todo momento, y con eso basta para cumplir su función.

El aspecto de la discapacidad se utiliza, como no podía ser de otra forma, como medio para el humor, pero el centro de la narración es la relación romántica entre Javi y su jefa: este debe mantener su secreto a toda costa para no perderla. La moraleja final sobre la honestidad es clara, y viene de la mano de un maravilloso Juan Manuel Montilla “El Langui” que suma puntos con sus apariciones.  No obstante, siento cierta falta de reflexión y conciencia social sobre el tema del que se ríe —aunque algo apunta—, pues el romance y las cuestiones puramente individuales de sus personajes opacan la colectividad a la que se alude al recurrir a la comedia sobre la discapacidad.

Cuerpo escombro es una comedia promedio, sin nada realmente destacable, pero que funciona como entretenimiento puro y duro. Un final predeciblemente feliz para todos los personajes —y por extensión para el espectador— pone la guinda a una película para pasar un rato agradable, mejor en compañía.