Las ‘Memorias de un Caracol’ saldrán a la luz en cines con el sello de Madfer Films

Madfer Films estrenará en cines la ganadora del Festival de Annecy, la nueva joya de animación del oscarizado director australiano 

La película cuenta con Sarah Snook, Kodi Smit-McPhee y Jacki Weaver en su elenco de voces protagonistas

Memoir of a Snail, escrita y dirigida por el australiano Adam Elliot, ganador de un premio Oscar en 2004 por su cortometraje Harvie Krumpet, se alzó este pasado sábado con el premio Cristal al Mejor largometraje en el Festival Internacional de Annecy, el certamen de cine de animación más importante y prestigioso del mundo.

Madfer Films, que adquirió los derechos de distribución en el pasado Marché Du Film de Cannes, estrenará la película en salas próximamente bajo el título MEMORIAS DE UN CARACOL. 

Se trata de la esperada vuelta del director al claymation (técnica de animación que usa plastilina para la creación de sus personajes) después de que se cumplan 15 años del estreno de Mary and Max, su primer largometraje con el que también ganó el máximo premio de Annecy en 2009 y que es unánimemente considerado como una de las mejores películas de la historia del cine, ostentando una posición en los Tops 250 de IMDB, Letterboxd y Filmaffinity.
Madfer Films también ha adquirido los derechos de distribución de Mary and Max, inédita en salas y formato físico en España, con la intención de dar a conocer la película al público español.

MEMORIAS DE UN CARACOL ha tardado en rodarse 8 años y posee un elenco de voces protagonistas estelar como Sarah Snook (Succession), Kodi Smit-McPhee (El poder del perro), Eric Bana (Troya) y Jacki Weaver (El lado bueno de las cosas). 

La película es una conmovedora, sentida e hilarante crónica de la vida de Grace Pudel (Sarah Snook), una solitaria e inadaptada niña aficionada a coleccionar figuras decorativas de caracoles y con un amor profundo por las novelas románticas. La muerte de su padre cuando tan solo es una niña, la lleva a separarse de su hermano gemelo Gilbert (Kodi Smit-McPhee), hecho que la aboca a una espiral de ansiedad y angustia. Sin embargo, la esperanza vuelve a su vida cuando conoce a una excéntrica anciana llena de determinación y amor por la vida llamada Pinky (Jacki Weaver), con la que entablará una larga amistad que le cambiará la vida para siempre.

‘Memory’: La ausencia y presencia de recuerdos marcan este extraño drama romántico

3 Butacas de 5

El director mexicano Michel Franco presenta ‘Memory’ un drama protagonizado por Jessica Chastain y Peter Sarsgaard con la que el actor americano ganó la Copa Volpi al mejor actor en el pasado festival de Venecia.

Sylvia (Jessica Chastain) es una trabajadora social con una vida muy rutinaria; casa, trabajo, hija y reunión de Alcohólicos Anónimos. Todo cambia cuando en una reunión de antiguos alumnos del instituto, Saul (Peter Sarsgaard) la sigue a casa lo que pone patas arriba su vida a la que regresan de manera persistente fantasmas del pasado que creía tener bastante controlados.

Saul padece demencia y no recuerda la mayoría de las cosas del presente, aunque sí recuerda su infancia o a sus padres. Su hermano Isaac (Josh Charles) y su sobrina cuidan de él y tratan de que esté lo mejor posible, pero él quiere salir de casa y llevar una vida normal pero no puede. A veces se pierde y no sabe volver o se desmaya en casa o en la calle. La interpretación de Peter Sarsgaard trasmite muchísima ternura mientras su personaje va perdiendo capacidades. Jessica Chastain interpreta a una mujer frágil y herida que no es capaz de soportar sus recuerdos y que se aferra a su rutina para llevar una vida lo más ordenada posible. Tiene una hija adolescente a la que sobreprotege no dejándola tener vida social fuera del instituto ni tener novio ni salir a fiestas únicamente puede estar en casa de su tía con sus primos. Su hermana la ayuda en todo lo que puede, aunque a su marido no le haga demasiada gracia y trate a Sylvia con mucha condescendencia. No le gusta que aparezca por su casa ni que hable delante de sus sobrinos de los problemas que ha tenido con el alcohol y hace como que eso nunca existió. Y no se habla con su madre desde hace muchos años porque cuando le pidió ayuda la trató de mentirosa. La consideraba una chica difícil que bebía sin parar.

Saul y Sylvia se enamoran, necesitan estar juntos y se hacen bien el uno al otro, pero la suya es una relación compleja marcada por la no gestión de unos recuerdos traumáticos y por una enfermedad que roba la memoria a quien la padece.

La película muestra que hasta en los peores momentos de la vida aparece un rayo de luz a quienes habían abandonado la idea de tener una vida llena de amor y esperanza. Cuesta creer que alguien con Alzheimer pueda enamorarse, pero la conexión entre Saul y Sylvia funciona y se ve cómo se echan de menos y se necesitan tras todo lo malo que les ha pasado en la vida.