‘Magallanes’: Un hombre con contradicciones

3 Butacas de 5

El director filipino Lav Díaz, una de las figuras fundamentales del llamado ‘slow cinema’, dirige esta película sobre Magallanes dando muchísimo protagonismo a la fotografía.

Magallanes es un navegante portugués que se rebela contra el Rey Manuel I al no conseguir su apoyo para sus empresas. Sí consigue el favor de la corona española bajo Carlos I quién le apoyará en su viaje. Sus sueños son lo primero y el viaje es terriblemente agotador con hambre, motines y enfermedades en el barco. Al llegar al archipiélago malayo, Magallanes se obsesiona con la conquista y con convertir en cristianos a los habitantes de esa isla lo que desencadena violentos levantamientos que escapan a su control. La película no narra el mito sino la verdad.

La película es una narración poética y pictórica de los viajes de Magallanes que el director rueda en 4×4. Las escenas son largas, llenas de muchos silencios en los que parece que el director deje la cámara colocada en varios lugares mientras los espectadores vemos la vida de las personas que aparecen ante la cámara. La fotografía cobra toda la atención de la historia, así como la luz ya que muchos de sus planos parecen cuadros del siglo XVI en movimiento.

La narración está compuesta de momentos con temas que van conformando la historia como el viaje, la llegada, la conversión, las viudas, la espera, la despedida o la ética de esos viajes y lo que sucede cuando llegan a otros lugares. La violencia es uno de los temas de la película, pero aparece siempre contada desde sus consecuencias y fuera de plano.

El actor Gael García Bernal se amolda a Díaz en una interpretación compleja al tener que sostener tomas largas, pausadas con silencios y pocos diálogos. Su personaje evoluciona desde el idealismo aventurero del inicio de la película hasta la obsesión con la conquista y la cristianización. El retrato de Magallanes huye tanto del héroe como del villano plano para retratar a un hombre atravesado por sus propias contradicciones. El cineasta también revisa mitos filipinos como Humabón o Lapu-Lapu convertidos en héroes nacionales que aparecen con una nueva mirada.

Lav Diaz mezcla actores profesionales con no actores y realiza una película corta para lo que suele ser su cine ya que tiene obras que pueden llegar a durar ocho o diez y trata de conseguir la verdad en sus escenas a partir de la duración.

No es una película fácil para el espectador a quién le va a exigir mucha paciencia si no está acostumbrado a este tipo de cine, pero merece la pena adentrarse en nuevas propuestas y salirse del cine convencional de vez en cuando.

‘Minions & Monsters’: una entrega tan divertida como las anteriores

3 Butacas de 5

Los personajes amarillos favoritos de los más pequeños de la casa vuelven a la gran pantalla con una película llena de caos y diversión, manteniendo la esencia que asegura un rato más que agradable para toda la familia. Dirigida por Pierre Coffin y guionizada por Brian Lynch los Minions vuelven a demostrar que les sobra carisma y risas para llevar el timón de sus películas en solitario.

Minions and Monsters demuestra que la saga todavía tiene ideas con las que sorprender. En lugar de seguir la clásica fórmula de héroes contra un gran villano, la película apuesta por una estructura diferente: los minions simplemente se lanzan de cabeza a una sucesión de aventuras tan caóticas como divertidas. De hecho, la amenaza principal no se revela hasta el tramo final, lo que hace que la historia se sienta menos predecible y más centrada en disfrutar del viaje que del destino.

Pero donde realmente brilla la película es en su enorme amor por el cine. Más que una simple aventura animada, funciona como un auténtico homenaje a la historia del séptimo arte. Cada escena parece esconder un guiño, una referencia o un pequeño tributo a películas clásicas, de modo que los espectadores más cinéfilos encontrarán detalles prácticamente a cada minuto. Al mismo tiempo, quienes no reconozcan esas referencias seguirán disfrutando de una historia entretenida, llena de humor visual y situaciones disparatadas.

Ese equilibrio es uno de sus mayores aciertos. Los más pequeños encontrarán una película divertida y fácil de seguir, mientras que los adultos —especialmente los amantes del cine clásico— tendrán un motivo extra para mantenerse atentos a la pantalla. Es una de esas producciones que consiguen funcionar en distintos niveles sin perder su identidad.

En definitiva, Minions and Monsters no reinventa la animación, pero sí ofrece una propuesta fresca dentro de la franquicia. Su apuesta por dejar a un lado el enfrentamiento tradicional entre buenos y malos, junto con su constante celebración de la historia del cine, la convierten en una película muy disfrutable para toda la familia y en un pequeño regalo para cualquier aficionado al séptimo arte.

Mayores y pequeños podrán disfrutar de esta cinta el 1 de julio en cines.