‘Tiempo de Victoria’: Una película más sobre el desembarco de Normandía

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¿Cuántas películas sobre el día D hemos visto en el cine? Creo que unas cuantas. ¿Cuántas películas hemos visto donde los estadounidenses se ponen la medalla por la victoria en la 2º Guerra Mundial? Otras tantas.

Pues la sensación después de ver Tiempo de Victoria, es que estamos ante otra película más sobre la importancia del desembarco de Normandía (algo bastante cuestionable históricamente hablando) y lo bien que lo hicieron los Estados Unidos aquel día, donde brilla de forma casi mística el general Eisenhower

El conflicto de la película se centra en los días antes del desembarco y la problemática que tenían con la meteorología. Para ello, los Aliados, capitaneados por Eisenhower, contratan a James Stagg, el mejor meteorólogo de Reino Unido para predecir qué tiempo hará el día del desembarco, ya que de ello depende toda la misión.

En principio, la película parte de una premisa curiosa, como es la importancia que tuvo la meteorología en aquella famosa misión, pero es un conflicto que no llega a ser lo suficientemente potente como para mantener toda la película en pie y hay momentos donde empieza a resultar pesado que todo se centre en si va a llover o no. El guion intenta darle dramatismo y una importancia exacerbada a lo que se está planteando, pero resulta a veces muy impostado, como si el hecho de que llueva o no fuera a cambiar el curso de la humanidad, cosa que cuesta creer sabiendo algo de historia y que, además, al ser un suceso histórico, sabemos cómo termina, lo que hace que no tenga tanta emoción como podría tener si no lo supiéramos.

Es cierto que el guion abre con una trama muy interesante sobre las pruebas que se hicieron antes del día D y como en esas pruebas murieron soldados inocentes. Una trama mucho más potente que la climatológica, pero que apenas se desarrolla, más allá de ser una mancha negra en la historia de Eisenhower. Una pena.

Cuando termina la película tienes la sensación de haber visto una obra de propaganda bélica estadounidense, donde se quiere volver a subrayar la importancia “vital” del desembarco de Normandía y sobre todo la importancia de EEUU (con ayuda de Inglaterra) para que se ganara la guerra, poniendo a Eisenhower como héroe atormentado, responsable de la victoria contra los nazis, pero a la vez responsable de los muertos de esa misión.

Lo curioso de todo esto es que la producción es Franco-inglesa y es sorprendente ver cómo se dora la píldora en esta película a los EEUU sin ser una película de Hollywood. 

En el apartado técnico la película está bastante bien realizada. Sin grandes aspavientos, pero con una fotografía bonita y unos efectos especiales funcionales. Nada que digas ‘wow’ pero tampoco nada que te chirríe y te saque de la historia. Es cierto que Andrew Scott y Brendan Fraser están muy bien en sus respectivos papeles. El primero haciendo de profesor frío pero muy firme en sus convicciones y el segundo dibujando un Eisenhower enérgico pero vulnerable, haciéndolo bastante humano para el espectador.  

En definitiva, una historia más sobre el día D, que no aporta nada nuevo salvo la curiosidad técnica de la importancia de la meteorología en la misión. Es entretenida, pero es muy olvidable y el tufillo a propaganda bélica estadounidense a mí, personalmente, me tiró mucho para atrás. Pero como película bélica de sobremesa cumple.     

  

‘Coyote vs Acme’ Una cinta de lo más correcta que os hará pasar un buen rato

3 Butacas de 5

Coyote vs. Acme ha sido una producción que no ha estado exenta de problemas… Me explico. Durante el rodaje todo fue sobre ruedas, incluso la posproducción, pero los problemas vinieron después: y es que resulta que Warner archivó en un cajón esta producción en noviembre de 2023 (ojo… hace 3 años) con tal de obtener una deducción fiscal. ¿Qué ocurre? Que esto saltó a la prensa y la mala imagen que dio sobre este caso a la productora hizo que el público saltara a favor del estreno de esta película de estos queridos personajes. ¿Cuál fue el resultado? Pues que Warner buscó otro comprador para que al final se estrenara (Ketchup Entertainment) y, tres años después, ha llegado a nuestras pantallas esta producción con uno de los personajes más queridos de los Looney Tunes. ¿Habrá merecido la pena tanta espera?

Harto de que los productos Acme le fallen una y otra vez en su incansable persecución del Correcaminos, el Coyote decide contratar a un abogado de poca monta para demandar a la Corporación Acme.

Desde luego, Coyote vs. Acme posee una premisa maravillosa en la que incluso se atreve a burlarse de lo ocurrido durante la posproducción de la misma. Y es que su crítica hacia las altas esferas y al mundo burocrático funciona estupendamente dentro del film, de manera que integra bien su discurso con una producción de los Looney Tunes.

¿Cuál es el problema que veo? Que, si la comparamos con sus hermanas mayores (la obra maestra ¿Quién engañó a Roger Rabbit?) o incluso con otras no tan mayores (Looney Tunes: De nuevo en acción), esta producción sale un poco perdiendo (incluso con la injustamente olvidada y notable Chip y Chop: Los guardianes rescatadores). Y es que al film le falta un poco más de ingenio, pues, ante semejante premisa, da la sensación de que pudieron llegar mucho más lejos de lo que luego verdaderamente hace.

Pues, como digo, esa crítica hacia las altas esferas funciona de maravilla, pero a veces nos da la sensación de que el personaje del Coyote queda un poco relegado a un segundo plano, cuando podrían haber profundizado mucho más en él y en la historia que está tratando. Hay pequeños destellos de genialidad, sin duda, y a veces consigue lo que estábamos pidiendo (como ese magnífico clímax), pero en otras ocasiones parece conformarse con rascar la superficie, y es una pena porque, desde luego, daba para mucho más.

Pero seamos claros: el film es lo que se espera de él y funciona bastante bien y, pese a algunas caídas de ritmo e interés, se ve con mucho agrado y resulta bastante divertido gracias al mundo animado, del cual saca buen partido. Ahí la puesta en escena es destacable, pues integra perfectamente el mundo de la animación con el real y, lo cierto, es que funciona estupendamente.

Del mundo real hay que destacar a un John Cena que se nota que se lo está pasando muy bien (atención a su escena con Piolín y su juego de frases) y a un Will Forte que soporta sobre sus hombros el peso del relato con convicción. Aunque hay que decirlo: el que roba escenas, sin duda, es el Coyote… No iba a ser menos.

Por tanto, ¿la espera ha merecido la pena? Desde luego que sí, aunque a veces podía llegar a entender que fuera una producción que se estrenara directamente en plataformas (el film tampoco pretende ser espectacular ni mucho menos… Es modesta en ese sentido), pues producciones como Chip y Chop: Los guardianes rescatadores (más ambiciosa que esta producción) así lo hicieron (o, al menos, en España). Pero, pese a todo, es una alegría que llegue a nuestras pantallas esta producción de los Looney Tunes, que coge su esencia (aunque algo más de locura e ingenio no le hubiera venido mal) y los ubica en el mundo real, con los problemas burocráticos y empresariales que ello conlleva. Vaya… lo mismo que les pasó en el mundo real.

Una cinta de lo más correcta que os hará pasar un buen rato con uno de los personajes más queridos de la factoría animada.