3 Butacas de 5

“La residencIA” es un thriller francés que parte de una premisa muy actual. En un París futurista, golpeado por una pandemia y por un calentamiento global extremo, existe una prestigiosa residencia artística financiada por una gran empresa privada. Allí conocemos a nuestra protagonista, Clarissa, interpretada por Cécile De France, que convive con otros creativos, pintores y escultores, dentro de este programa que, en teoría, está diseñado para fomentar el arte y la creatividad.
Clarissa ha vivido recientemente una tragedia personal que, quiera o no, está afectando su proceso creativo y su escritura. Y ahí es donde entra el elemento clave, la residencia está completamente construida por y para una inteligencia artificial.

Aquí no hay ChatGPT, Claude, Gemini, HAL 9000 ni brujas malvadas al estilo Suspiria. Aquí tenemos a Dalloway, un asistente virtual que no solo la ayuda a desbloquear su creatividad, sino que empieza a ocupar un espacio cada vez más íntimo y, poco a poco, más inquietante.
La película quiere hablar del proceso creativo, pero sobre todo del miedo a que la IA nos sustituya. Y lo hace desde un lugar muy actual, esa idea de que la inteligencia artificial no solo automatiza trabajos técnicos, sino que también puede adueñarse del terreno artístico. Al final quiere vender una visión fatalista donde la IA es una amenaza casi inevitable.
Hay un aire constante a episodio alargado de cierta serie de ciencia ficción famosa, pero sin la misma contundencia. El misterio es bastante básico y el thriller no termina de enganchar. De hecho, hay momentos en los que te interesa más la IA que la propia protagonista, y eso ya dice bastante. Lars Mikkelsen, un poco desaprovechado, aparece en el reparto junto a Anna Mouglalis, y las actuaciones en general están bien, cumplen, pero el guion no les da suficiente profundidad.

Dura menos de dos horas, pero se siente más larga. Son situaciones en las que Clarissa va entrando poco a poco en una supuesta conspiración, investigando las verdaderas intenciones de la empresa que gestiona la residencia, pero muchas subtramas se abren y no se cierran de forma satisfactoria.
Además, la película no termina de decidir qué quiere ser, por momentos parece terror psicológico, luego drama, luego thriller tecnológico y en ese cambio constante de tono se pierde. Visualmente es muy digital, muy fría, muy de ciencia ficción contemporánea, eso juega a su favor, la atmósfera está lograda y termina de salvar el conjunto.
Algo irónico en todo esto es que es una película que habla de cómo la IA podría reemplazar a los creadores y termina sintiéndose como si estuviera escrita por esa misma tecnología.
“La residencIA” parte de una idea muy interesante y actual, pero se queda a medio camino. Es una película que tiene una idea muy potente entre manos y que, además, llega en un momento donde el debate sobre la inteligencia artificial y la creación artística está más vivo que nunca, pero no termina de profundizar, no remata el thriller y no logra que conectes del todo con su protagonista.

