'Después de Kim': Una demostración de que lo que funciona en una novela, no tiene por qué funcionar en el cine

'Después de Kim': Una demostración de que lo que funciona en una novela, no tiene por qué funcionar en el cine

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Después de Kim es la última producción de la directora y guionista Ángeles González-Sinde, directora de La suerte dormida y guionista también de una de las series más famosas de la televisión española, Cuéntame cómo pasó. Tampoco hay que olvidar que fue Ministra de Cultura entre los años 2009 y 2011, momento en el cual no estuvo exenta de polémica por ser la guionista también de ese experimento juvenil que fue Mentiras y gordas, donde aparecían todas las jóvenes estrellas de aquel entonces follando, bailando y drogándose (ya os digo, un experimento en toda regla). Ahora, recién estrenada en el Festival de Málaga, nos llega Después de Kim, cinta que la propia González-Sinde adapta de su propia novela y cuyos resultados quizá se quedan algo fríos.

Juan y Gloria, divorciados y distanciados desde hace veinte años, viajan a España, donde su hija, con la que no tienen contacto, ha aparecido muerta. A su llegada descubren que tienen un nieto que está en paradero desconocido. Deciden quedarse hasta encontrarlo. Hacer ese camino juntos sin caer en los enfrentamientos del pasado será su desafío.

Y es que a veces lo que funciona en una novela no tiene por qué funcionar en el cine, y aquí, particularmente, se nota. Los ritmos internos de una novela llevan su tiempo y su desarrollo, del mismo modo que el cine tiene los suyos, y aquí da la sensación de que se ha intentado ser lo más fiel posible a la obra original, teniendo un ritmo narrativo más literario que cinematográfico. Y no sería un problema si profundizara en la enjundia de sus personajes, pero es que, por desgracia, tampoco lo hace.

Da la sensación de que se queda en la superficie de sus personajes y, por mucho que sus actores se esfuercen, no se consigue empatizar demasiado. La película intenta mezclar un drama familiar con un thriller, pero sin que termine de explotar en ninguno de los dos géneros, quedándose en un terreno plano y algo monótono del que la película no se desquita nunca. Una pena, porque el material de partida es muy interesante.

Lo que sí tengo que agradecer es que, aunque por momentos parezca ir por terrenos algo manidos (especialmente en el clímax final), consigue resolver con naturalidad ciertos momentos que se alejan de los caminos más típicos, aportando así cierta madurez al conjunto.

Hay que mencionar, eso sí, a unos actores que están estupendos, en especial a un magnífico Darío Grandinetti, que consigue incluso que su personaje no resulte tan cargante, cuando verdaderamente lo es sobre el papel.

También destaca una fotografía que retrata muy bien Benidorm y una banda sonora de Paula Olaz que consigue dar peso dramático a momentos en los que las imágenes no terminan de hacerlo.

Por tanto, Después de Kim parte de una premisa muy interesante, pero su excesiva fidelidad a la novela termina jugando en su contra en la adaptación cinematográfica. Aun así, sí deja con ganas de leer la novela, lo cual es positivo, ya que da la sensación de que su ritmo narrativo puede funcionar mejor en papel que en pantalla. Aun así, sin duda, resulta interesante.

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