4’5 Butacas de 5
En La Grazia, Mariano de Santis (Toni Servillo, fiel protagonista de Paolo Sorrentino) se encuentra en sus últimos días de mandato como presidente de Italia. Pero parece un universo fantástico, porque su rol está alejado de la corrupción y la presión del mundo exterior, y la cinta evita la tentación de dramatizarlo. En su lugar, el hombre representa una constitución respetable, lo más puro de la nación, y dedica sus días a reflexionar cuando se enfrenta un par de decisiones que pondrán en juego su legado: aprobar la polémica ley de eutanasia y darle un indulto a un par de prisioneros.

Sorrentino muestra los sucesos dentro de la casa presidencial como algo serio, de la misma manera en que su protagonista lleva una vida rígida y austera, marcada por la soledad de no poder superar la muerte de su esposa. Pero sabemos que el realizador italiano no se conformaría solo con eso, y logra inyectar secuencias vibrantes a este relato sobre mirar atrás.
Sus florituras aquí incluyen el paso de música clásica a moderna, la imagen cómica de Servillo escuchando rap en sus momentos a solas, largas secuencias con coreografías al ritmo de la electrónica y pasajes oníricos que llevan la sátira política a un terreno más difuso y más existencial.

No es que no le interesen las implicancias filosóficas que aborda con su premisa (se muestra a los presos y se sopesa la repercusión de sus indultos; la eutanasia se aborda desde la perspectiva de un hombre a quien le cuesta dejar ir), pero pareciera que a Sorrentino aquí le interesa más convertir su relato en una experiencia universal, sobre el paso del tiempo y con ternura hacia un protagonista que revisita sus vivencias pasadas, lo pendiente y el significado de todo. Ayuda que Toni Servillo esté magnífico en el papel.

Así, La Grazia sostiene múltiples temas y contradicciones: es clara y a la vez obtusa, muestra a un hombre poderoso como desamparado, se restringe tantas veces como se excede con sus recursos y le da valor a la duda, pero confía en la sabiduría de su protagonista.

