3 Butacas de 5

Noche de Bodas aterrizó en los cines en el año 2019, convirtiéndose de manera instantánea en una sorpresa del género de terror: un survival con toques satánicos y mucho humor negro. Por ello, a sus directores, Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, se les puso en el punto de mira ipso facto, pese a que ya habían realizado un segmento en la antología de V/H/S y dirigido El heredero del diablo. Y es que su siguiente proyecto fue nada más y nada menos que Scream V, la entrega que consiguió revitalizar la saga tras la muerte de Wes Craven, con resultados estupendos y una gran repercusión en taquilla, lo que les llevó incluso a dirigir la sexta entrega de la saga (lo que pasó con la séptima ya es otra historia muy larga…). Tras la divertida y notable Abigail, los directores vuelven a retomar la historia de su cinta insignia, con una continuación que replica los mismos elementos de su anterior entrega… aunque con resultados menos favorables por la ausencia del factor sorpresa.

Momentos después de sobrevivir a un ataque de la familia Le Domas, Grace (Samara Weaving) descubre que ha alcanzado el siguiente nivel del juego, y esta vez acompañada por su hermana Faith (Kathryn Newton), con quien mantiene una relación distante. Grace tiene una oportunidad para sobrevivir, mantener con vida a su hermana y reclamar el Alto Trono del Consejo que controla el mundo. Cuatro familias rivales la persiguen para hacerse con el trono, y quien gane lo gobernará todo.
Noche de Bodas 2 es una continuación literal de la primera película, y uno esperaría que el film, como toda buena secuela, fuera más loco y más divertido. Por desgracia, no es el caso. Y es que el film se limita a seguir el mismo patrón de su predecesora sin ofrecer mucho más, quedándose en un remedo de lo que fue la primera parte, a la que le beneficiaba el factor sorpresa y del que aquí carece por completo.

Y es una pena, porque había posibilidades en ella: más personajes e incluso más escenarios. Pero tras sus primeros y estupendos 20 minutos iniciales (que prometen una fiesta descomunal que no llega), el film vuelve a asentarse en un único escenario y con unos personajes a los que podría haber aprovechado más, volviendo a lo mismo sin sorpresas de por medio.
Ahora bien, el film posee momentos que, desde luego, no decepcionan. Y si queréis ver explosiones de sangre, no os preocupéis, que las encontraréis (aunque es un recurso que termina desgastando), junto con algún enfrentamiento de lo más conseguido y alguna muerte de lo más delirante.
Por desgracia, el film termina por volverse repetitivo. Y es que la relación entre hermanas termina por resultar bastante agotadora, ya que el conflicto entre ellas se repite constantemente sin evolucionar: me enfado y no respiro, hacemos las paces; me enfado y no respiro, hacemos las paces… y así todo el rato.

Aun así, ¿quién sale ganando en todo esto? Samara Weaving, sin duda. Ella es la reina absoluta del film, manejando a la perfección el tono del personaje y demostrando que es la reina del grito y una heroína en toda regla.
El resto del reparto cumple, en especial Kathryn Newton, aunque quizás no se aprovecha todo el potencial del elenco.
Por ello, Noche de Bodas 2 es una secuela que, aunque cumple, se siente innecesaria al no aportar prácticamente nada nuevo. Intenta expandir su universo para luego quedarse en el mismo sitio, lo que la convierte en una oportunidad desaprovechada.
Así que, si quieres ver una secuela entretenida donde vas a encontrar prácticamente lo mismo que en la primera, cumplirá tus expectativas. Pero es inevitable pensar que podrían haber sido mucho más locos y festivos… y no lo han sido.

