4 Butacas de 5

Gore Verbinski (Piratas del Caribe, Rango) regresa a la gran pantalla con esta comedia negra de ciencia ficción, guionizada por Matthew Robinson (De Amor y Monstruos, Dora y la Ciudad Perdida). Esta película nos plantea, de una forma totalmente caótica e hilarante, un futuro en el que la inteligencia artificial ha consumido la vida humana y parece no haber vuelta atrás.

En una noche muy oscura, un hombre vestido de forma extraña (Sam Rockwell) irrumpe en un restaurante asegurando que viene del futuro. Amenaza a los presentes con inmolarse si no le prestan atención y les cuenta que es la 117º vez que repite esa noche. ¿Su objetivo? Que un grupo de voluntarios se vaya con él para ayudarle a intentar impedir el apocalipsis tecnológico que se avecina. Fuera del restaurante deberán abrirse paso enfrentándose a diversos obstáculos, algunos de ellos tremendamente surrealistas, para llegar a su destino y salvar a la humanidad.
El reparto encabezado por Sam Rockwell al que le siguen actores con una trayectoria siempre ascendente como son Haley Lu Richardson, Michael Peña, Zazie Beetz, Asim Chaudhry y Juno Temple. El conjunto funciona con solidez, aunque destacan los personajes de Sam Rockwell, Haley Lu Richardson y Juno Temple, cuyas interpretaciones consiguen generar una intensa empatía con el espectador.

A pesar de su duración, la película es increíblemente entretenida e incluso se atreve a introducir flashbacks de los diferentes miembros del equipo sin que decaiga el ritmo que en todo momento tiene atrapado al espectador.
La fotografía es predominantemente oscura, no solo en la noche en la que se desarrolla la acción presente, si no también en los propios flashbacks de los personajes. Sin embargo, hacia el final hay una escena con colores brillantes que contrasta con todo lo anterior, con una simbología muy evidente.

Uno de los mayores aciertos de la cinta es su capacidad para hacer que el espectador empatice con situaciones profundamente surrealistas. Bajo su apariencia desenfadada y caótica, la película esconde paralelismos inquietantes con la realidad. En este sentido, me recuerda a muchos episodios de Black Mirror (2011– ), donde las exageraciones tecnológicas, aunque aparentemente lejanas, funcionan y resultan perturbadoras precisamente porque reflejan tendencias ya presentes en nuestra sociedad. La cuestión de la inteligencia artificial y sus peligros está muy candente en el debate actual y cada vez nos plantea más dilemas respecto a la convivencia con una tecnología que está en evolución permanente. La película acierta al abordar esta preocupación desde el humor, lo que permite que la crítica cale sin resultar pesada ni excesivamente pesimista. Así, consigue que el espectador salga del cine con una reflexión de fondo, pero sin una sensación amarga.

En definitiva, se trata de una cinta dirigida a un público adulto que, si entra en el juego de la realidad surrealista planteada por Verbinski, encontrará un viaje tan entretenido como estimulante, cargado de acción, comedia y caos. Buena Suerte, Pásalo Bien, No Mueras llega a los cines de España el 10 de abril.

