'La Momia de Lee Cronin': Una fiesta del género de terror entretenidísima

'La Momia de Lee Cronin':  Una fiesta del género de terror entretenidísima

4 Butacas de 5

Lee Cronin se está labrando una carrera de lo más interesante, y no precisamente por su salto de género, sino por anclarse en el mismo. Y es que el resultado de sus producciones es de lo más destacable, descubriéndolo por primera vez con la estupenda El bosque maldito para, más adelante, consagrarse con la divertida y notable Evil Dead Rise, última entrega que revitalizó la franquicia manteniendo su esencia.

Con esta película fue donde los productores vieron todo un filón, pues el negocio les salió redondo, ante un proyecto que iba a estrenarse directamente en plataformas y que, debido a la buena recepción de sus pases previos, decidieron llevar a cines, convirtiéndose en un pequeño éxito.

Por ello, han jugado todas sus cartas con su última producción, La momia de Lee Cronin (lo de poner el nombre del director dentro del título me resulta sorprendente, sinceramente), una propuesta más ambiciosa, pero con resultados similares: una fiesta del género en toda regla.

La joven hija de un periodista desaparece en el desierto sin dejar rastro —ocho años más tarde, la familia rota se conmociona cuando ella es devuelta a ellos, y lo que debiera haber sido una reunión jubilosa se convierte en una auténtica pesadilla—.

La momia de Lee Cronin es un tren de la bruja con todas sus letras. Es un filme que va a degüello a por el género, manejando un tono muy bien equilibrado entre lo serio y lo absurdo, algo especialmente difícil y de lo que sale airosa. Y es que, cuando parece que se toma demasiado en serio, el cineasta recuerda al espectador que estamos ante una fiesta, incluso riéndose de sí misma y de sus propias incongruencias.

Hacía tiempo que no veía una producción de terror que me recordara tanto a Sam Raimi y, en especial, a Peter Jackson, con escenas truculentas capaces de provocar risa gracias a su humor negro (ese funeral…). Aviso a navegantes: es un festín de gore y sangre, por lo que, si te gusta el género, no saldrás decepcionado.

A pesar de sus 133 minutos de duración, algo arriesgado en el terror, la película mantiene el ritmo sin apenas altibajos. Alterna tramas constantemente, lo que la hace muy dinámica, y su mezcla de gore, thriller policial, exorcismos y momias funciona como un tiro. Es imposible aburrirse, y su apuesta por el exceso juega a su favor.

Ahora bien, si se intenta tomar en serio, es donde aparece su principal problema, ya que ni la propia película lo hace del todo. Existe una dualidad entre lo serio y lo autoparódico que puede desconcertar, aunque finalmente termina jugando a su favor al reírse de sí misma y facilitar la entrada del espectador en su propuesta.

Destacan unos efectos de maquillaje excelentes, una puesta en escena efectiva —especialmente en los primeros planos—, una banda sonora correcta y unas interpretaciones convincentes. Mención especial para Laia Costa y una Natalie Grace totalmente entregada, recordando a Linda Blair en El exorcista.

Eso sí, el uso del sonido es excesivo hasta el punto de resultar contraproducente, aunque el propio filme es consciente y llega a ironizar sobre ello, lo cual demuestra cierta inteligencia por parte de sus creadores.

En definitiva, La momia de Lee Cronin es una fiesta del terror sin complejos, un espectáculo desenfadado, sangriento y tremendamente entretenido. Mantiene al espectador pegado a la butaca durante más de dos horas, combinando múltiples elementos del género con eficacia. Una de las propuestas de terror más destacables del año, sin duda.

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