'Michael': Un producto de marketing bien ejecutado

'Michael': Un producto de marketing bien ejecutado

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En 2018 la productora GK Films se unió con el grupo Queen para crear Bohemian Rhapsody, una película que era una emocionante (y superficial) celebración del grupo y su trayectoria hasta la muerte de Freddy Mercury. Una película que tenía una idea muy clara: revalorizar la marca Queen y transmitir en la gran pantalla la energía de sus conciertos históricos gracias a los avances tecnológicos del cine. Y lo lograron gracias al buen hacer de Bryan Singer y a un Rami Malek excelso haciendo de Freddy Mercury. Eso sí, el guion apenas tenía profundidad y evitaba de forma flagrante las partes más oscuras de la historia del grupo.

Pues 7 años después GK Films se ha unido con la familia Jackson para hacer exactamente lo mismo, pero con la figura de Michael Jackson. El resultado es este biopic sobre uno de los iconos más grandes de la música pop. Y como no podía ser de otra manera, la sensación que deja es de producto de marketing muy bien ejecutado (tal y como pasaba con Bohemian Rapshody).

La película nos narra el periodo desde la infancia de Michael hasta la salida del disco “BAD” (esta película es la primera parte de más pelis). Es decir, nos narra todo el proceso de Michael desde que comienza cantando con sus hermanos (los Jackson 5) hasta que da su último concierto con ellos ya siendo la mayor estrella del pop mundial. En ese proceso el conflicto principal es la lucha con su padre y la pelea por su independencia como artista. Pero tratado todo de manera muy simple e infantil (como el propio Michael, por otro lado) donde la figura de Michael siempre termina como el bueno de la situación. Exactamente lo que hicieron con la figura de Freddy Mercury en Bohemian Rhapsody.

Más allá de ese conflicto con el padre y algún detalle de la personalidad extravagante y naif de Michael que tendrán que desarrollar en la segunda película (y que es para mí la parte más interesante), la película no es más que un compendio de secuencias de los grandes conciertos de rey del pop. Desde sus primeros directos con sus hermanos en pubs de mala muerte (el parecido del actor que hace de Michael de pequeño es extraordinario), a los grandes eventos que marcaron su carrera, como el Motown 25 en 1983, donde hizo por primera vez el famoso paso del “Moonwalker” o la grabación del mítico videoclip “Thriller” junto a John Landis (el momento en el que paran el baile me pareció de lo mejor de toda la película).    

Todas esas secuencias están muy bien ejecutadas técnicamente y transmiten perfectamente lo que debieron ser esos directos en su momento ¿Y esto que significa? Pues que si eres fan de Michael Jackson y su música lo disfrutarás. Si no, te parecerá un soberano tostón, porque esas escenas son bastante largas y no tienen más emoción que lo que transmite la música y los movimientos de Michael.

En mi caso, yo me crié de pequeño con la música y los movimientos de Michael. Durante un tiempo estuve bastante obsesionado con su obra y ver la película me ha devuelto a esos momentos, a recordar canciones que tengo grabadas a fuego en mi inconsciente y a movimientos que me devuelven al niño que fui con 8 años. Pero ya está. La película como obra nostálgica funciona muy bien, pero no esperes más de ella.

Es que sigue exactamente el mismo patrón de corte que Bohemian Rhapsody, incluido concierto final apoteósico y épico (pero peor dirigido que la de Queen). Eso sí, lo que puede hacer algo interesante este biopic es que hay segunda parte. Porque en esta primera parte solo vemos la ascensión del mito y como llega a su cima (casi como si fuera un dios), pero ahora nos queda la caída y la muerte de la estrella. Una parte que es, sin duda, la más polémica del artista y que aún está por ver como la enfocan. Eso sí, visto lo visto no creo que se metan en una película oscura y compleja, y se mantendrán en ese tono familiar y superficial para que te quedes con una imagen bonita y sencilla del artista. Tal y como pasó con Freddy Mercury en 2018. Al fin y al cabo, en Bohemian Rhapsody los productores eran Queen y en esta la familia Jackson. Creo que eso lo dice todo.

Y recuerda:
“La producción de cualquier obra promedia es más valiosa que cualquier crítica que podamos hacer” (Antón Ego)

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