'Half Man': Tan deprimente como estimulante

'Half Man': Tan deprimente como estimulante

4 Butacas de 5

Tras el éxito de su primera serie, la multipremiada Mi reno de peluche (2024, Netflix), Richard Gadd vuelve a nuestras pantallas con Half man, una serie sobre dos hermanos que aterriza en HBO Max el día 23 de abril, protagonizada por Jamie Bell y el propio Gadd.

Ya desde el comienzo de la miniserie se entiende que estamos ante un producto único: ninguna explicación normativa sobre los personajes o sobre qué va la serie, un montaje que te induce en una espiral de violencia sin posibilidad de entender el camino que recorren los protagonistas y un fondo muy, muy oscuro.

Sin haber visto el proyecto que lanzó al éxito al guionista y actor escocés, recuerdo leer opiniones durante sus meses de popularidad que hablaban de la complejidad de las acciones y trasfondos de sus protagonistas (entonces basados en la propia vida del autor), y aquí puedo confirmar que sigue el mismo rumbo. Hay ficciones que se siente como una patada en el estómago, y sin duda Half man entra y con distinción en esa lista.

Aunque a veces irregular, los 6 episodios son de una fuerza tremenda por el excelente guion de la miniserie, desarrollando una relación tóxica entre los dos personajes principales muy difícil de describir, construida a través de secuencias incómodas y agresivas a partes iguales, dejando espacio también a los actores para su lucimiento (cosa que sin duda hacen).

La voz y la mirada de Richard Gadd, aquí más fuerte que nunca, meten miedo desde el segundo 1, y aunque en ese mismo momento se muestra a un Jamie Bell indefenso, recibiendo una paliza de su “Brother from another lover”, con el paso de capítulos vemos cómo ese indefenso hombre recién casado en realidad contiene tantas dobleces como su agresivo hermano.

Como siempre, lo que más valoro de una obra de arte son los matices, y esta historia está plagada de ellos: elige discurrir en unos momentos concretos durante la vida de Niall y Ruben, desde el instituto hasta el día de la boda del primero, pero narrado de forma semi-lineal, alimentando la extrañeza, y obligando a sus protagonistas a tomar decisiones y posicionarse en situaciones terribles que hacen que sufras por ellos.

Y es ahí donde creo que está el éxito de la miniserie, pues a pesar de retratar unos ambientes y personajes tan antipáticos para el espectador acostumbrado a las series criminales de marca blanca, consigue que entres en su juego desde el principio, lo cual es un logro mayúsculo.En definitiva, estamos ante una exquisita muestra de televisión que demuestra lo gran guionista que es su showrunner y la gran carrera que tiene por delante. Una serie tan deprimente como estimulante, que sin duda debes ver.

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