El director Jan Komasa (Corpus Christi) vuelve con una película sobre un joven descarriado que encuentra su lugar en una disfuncional y extraña familia que vive recluida en una gran casa en la campiña inglesa.
Tommy (Anson Boon) es un chaval de 19 años malhablado, obsesionado con el alcohol, las fiestas y la violencia que se despierta en un sótano encadenado. Pronto descubre que ha sido secuestrado por Chris (Stephen Graham) y Kathryn (Andrea Riseborough). Son padres de un niño de unos doce años (un fantástico Kit Rakusen) modélico que nunca llega a satisfacer las expectativas de sus padres. De forma paralela, Chris contrata a Rina (Monika Frajczyk) una emigrante macedonia con problemas de una vida anterior que necesita el trabajo de limpiadora pero que tiene que guardar silencio sobre lo que vea en la casa.

Chris y su mujer utilizan métodos expeditivos para reeducar a Tommy a través de la violencia, la música clásica, la literatura o haciéndole ver sus videos de redes en los que humilla y acosa a un chaval adolescente o infringe violencia contra otra gente.
Boon ofrece una interpretación tremenda llena de fuerza, visceralidad, muy física, sin filtros y muy gestual ya que su personaje utiliza mucho los ojos al estar encadenado la mayor parte de la trama. Aguanta más que bien frente a dos actores como Graham y Risebourogh quienes encarnan a una pareja tremendamente siniestra. Ella tiene una depresión enorme que no se explica y se mueve por la casa de forma casi espectral y él parece subyugado por ella convertido en alguien anodino pero que estalla violentamente llegado el momento. Tommy pasa del torbellino del inicio a darse cuenta de que tiene que seguirles la corriente si quiere encontrar la forma de huir de ahí. Por ello, decide hacer todo lo que le dicen para ganarse la confianza del matrimonio sin ver venir que esa nueva reeducación cambiará algo en él.

Pero las cosas no son lo que parecen en este drama psicológico violento que es también una sátira, una comedia negra que coquetea con el terror y que hace crítica social. La juventud descontrolada por las drogas, la violencia extrema y las redes sociales, así como también la familia o la educación son temas que toca la película que tiene un final tan inesperado y sorprendente como controvertido que deja más preguntas que respuestas y que provoca reflexiones en el espectador.
