'Las ovejas detectives': Una cinta familiar de lo más agradable

'Las ovejas detectives': Una cinta familiar de lo más agradable

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¿Recuerdan allá por 1995 (lo sé, hace mil lustros ya) cuando George Miller nos regaló una de las películas más bellas de su año? Sí, hablo de Babe, el cerdito valiente, aquel film donde los animales hablaban entre ellos, con unos resultados espléndidos, y de la que se saldó con el premio Oscar a los Mejores Efectos Visuales (ojo, estuvo nominada a Mejor Película y Mejor Guion… y no es para menos). A partir de esa película se intentó repetir su éxito usando las mismas técnicas, aunque desgraciadamente ninguna ha conseguido superarla. Ahora nos llega Las ovejas detectives, que intenta replicar ese mismo estilo de animales parlanchines, pero dándole una pequeña vuelta para meternos en terrenos de misteriosos asesinatos cual Agatha Christie. El resultado resulta de lo más aceptable.

En esta ingeniosa y novedosa película de misterio, George (Hugh Jackman) es un pastor que cada noche lee novelas policíacas a sus queridas ovejas, dando por sentado que no pueden entenderlas. Pero cuando un misterioso incidente altera la vida en la granja, las ovejas se dan cuenta de que deben convertirse en detectives. A medida que siguen las pistas e investigan a los sospechosos humanos, demuestran que incluso las ovejas pueden ser brillantes resolviendo crímenes.

Sinceramente, no esperaba encontrarme ninguna maravilla con esta película, y aunque no lo sea, desde luego consigue sorprender ante como el relato va derivando hacia algunos temas trascendentales, que, viendo el enfoque del film (infantil), sorprende por su madurez y elegancia.

Cierto es que durante sus primeros minutos a la hora de presentar a sus personajes y la situación resulta algo cargante ante el enfoque demasiado infantil y pasado de rosca del que hace gala, llegando a saturar un poco su exceso de azúcar. Pero una vez empieza a coger forma con la presentación del nudo, la película consigue coger un tono estupendo que le sienta de fábula, y donde aquí sí, tanto adultos como pequeños disfrutarán del resultado.

Una mezcla entre “Babe” y “Puñales por la espalda” que, sorprendentemente, posee un guion bastante bien hilvanado, dentro de los parámetros en los que juega, y en la que toca temas como la aceptación de la muerte y del duelo que consiguen tocarte el corazón, además de un mensaje animalista (y “pro-ovejas”, por supuesto) y de integración muy agradecido y del que sale muy bien parado sin que lo enfatice tanto, solo lo justo y necesario para lo que la historia necesita.

Mencionar unos efectos visuales espléndidos, pues todas las ovejas son digitales y en ningún momento chirría, es más, hay un nivel de detalle tremendo que hace que diferencias a cada una de ellas, llegando a dudar por momentos si son reales o no (no lo son…). Y respecto al reparto, pues están dentro de los códigos del cine infantil (muy caricaturescos), aunque cada vez que aparece Emma Thompson roba la función.

También cabría destacar (ya que la vi doblada) que cuenta con las voces de Cristina Castaño y Ernesto Alterio, y hay que decir que realizan un trabajo estupendo, pues en ni un solo momento el espectador se percata de quién está tras la voz del personaje, haciéndolo completamente suyo sin que desentone absolutamente nada con el resto de dobladores profesionales que pueblan el film. Por tanto mi más merecida enhorabuena, pues no suele ser lo habitual.

Por tanto, Las ovejas detectives es un film de lo más correcto que, aunque no llegue a las cotas de Babe, el cerdito valiente (tampoco lo pretende, seamos justos), desde luego ofrece un pasatiempo donde los más pequeños de la casa y los adultos disfrutarán de un relato tierno y de misterio que te hace pasar un rato de lo más agradable y ameno. Una de esas películas sin muchas pretensiones que consiguen sacarte una ligera sonrisa y con una sensación de salir del cine algo más feliz, y eso a día de hoy, se encuentra poco.