4 Butacas de 5

Esta película, que se encuentra a medio camino entre documental y grabación de un concierto de la gira de Billie Eilish, está dirigida por ella misma y el gran James Cameron (Titanic, Avatar). Es un proyecto pensado por Billie Eilish quien siempre es artífice y mente creativa de todo lo que hace junto con su hermano Finneas O’Connell. Os adelanto desde un inicio que me pareció una experiencia visual digna de la gran pantalla y eso que, a pesar de que me gusta su música, no me considero fan. Confieso que quizás después de ver esta película, ahora me considero más fan de Billie Eilish.
Aunque la película aparezca etiquetada como documental tengo que decir que no hay demasiado del género, es más la grabación de un concierto con tintes de documental. Ante todo, es una experiencia inmersiva potenciada con el 3D para que sientas que formas parte de la audiencia real que asistió a la gira. Sobra decir que, evidentemente teniendo a James Cameron como codirector, la cinta está muy bien grabada y montada, pero el tipo de espectáculo que hace Billie es el motivo por el que esta película resulta tan interesante.

Billie Eilish concibe sus conciertos como una experiencia emocional que amplifica cada uno de sus álbumes. La colorimetría que utiliza en cada canción está perfectamente estudiada para que funcione a la hora de transmitir emociones. Además, a pesar de tener un escenario bastante espectacular con pantallas gigantescas, el espectáculo es tremendamente íntimo y eso es lo que busca la cantante, que el público tenga la sensación de estar a solas con ella. Conectar con las emociones y con las personas que se encuentran en el recinto es lo más importante, además de ofrecer una experiencia visual muy llamativa, pero que nunca la eclipse a ella como foco central de la acción. Sin duda, Billie Eilish es una cantante que además de tener una presencia escénica impresionante tiene una voz que hipnotiza a cualquiera que la escuche y esa combinación hace que no puedas apartar tu atención en ningún momento. Esto mismo se traslada a la película con la presencia de gran cantidad de planos cortos de ella, combinados con numerosos planos del público asistente y sus reacciones.

Algo que me gustó mucho también, y que valoro mucho al ver conciertos, es que creo que muchas personas no saben aprovechar la fuerza auditiva que te transmite el público cantando y en este le sacan muchísimo partido. En este caso, han puesto tanto el foco visual como el auditivo en gran parte en que la audiencia allí presente también sea coprotagonista del concierto, enseñándonos sus emociones y escuchando sus voces cantando a todo pulmón cada una de las canciones. Otro de los protagonistas es el propio James Cameron, ya que en esta ocasión no es solo el director que se esconde tras la cámara y no se deja ver, si no que en las partes documentales de esta cinta el propio James Cameron sale planificando con Billie e incluso cuando la entrevista, tenemos planos de él mientras la graba a ella.
En resumen, me pareció un concierto impresionante a nivel visual y emocional que está increíblemente bien grabado y montado. Una experiencia para disfrutarla en la gran pantalla que satisfará tanto a los fans de Billie Eilish como a los curiosos que se acerquen a ver el espectáculo. Este concierto documental llega a los cines el próximo 8 de mayo.

