4 Butacas de 5

En la jerga anglosajona, Hokum significa “patraña”. Este curioso término se suele emplear para referirse a cuentos de terror, leyendas o relatos populares de los que se quiere señalar la falta de sentido común. Tras la aterradora y sorprendente Oddity (2024), Damian McCarthy vuelve a escribir y dirigir una película de género que confirma su idilio con el terror.
Un escritor (Adam Scott) visita una posada irlandesa para esparcir las cenizas de sus padres. Lo que parecía un mero trámite, se convierte en una pesadilla al cruzarse en el camino con un hotel crepuscular, un misterio sin resolver y una aterradora bruja.

Con Hokum, el director irlandés nos sumerge de nuevo en una atmósfera cargada de contrastes, luces cálidas que apenas iluminan y un grupo de personajes imperfectos. Haciendo justicia al título, la película se mueve sobre la fina línea que separa lo real de lo fantástico. Hokum nunca abraza de lleno lo sobrenatural, pero tampoco deja que lo racional se imponga. A través de una ambigüedad repleta de contrastes, la cinta sumerge al espectador en una pesadilla gótica.
Todo en Hokum está equilibrado, pero si hay que destacar algo es su puesta en escena. Las secuencias de terror están rodadas con intenciones retorcidas y estoy seguro de que mantendrán a más de uno con la guardia en alto. Su construcción de la tensión es matemática, pero al mismo tiempo imprevisible. Damian McCarthy juega todas sus cartas con inteligencia para no aburrir al aficionado ni dar tregua al despistado.

Otro punto a favor de Hokum es su esqueleto dramático, la historia avanza sin prisa, pero sin detenerse en nimiedades. Su sorprendente inicio da lugar a una investigación que conjuga misterio y terror. Su gran baza es la de nunca elevarse por encima de la simpleza del relato, anclando cada punto dramático con solidez para desembocar en un final previsible pero satisfactorio.
Hokum es la película que todo amante del terror desea. Un cuento clásico donde el sentido común parece anteponerse a lo sobrenatural. ¿Qué hay más aterrador que una bruja? La respuesta parece evidente.

