3’5 Butacas de 5

André Øvredal podría definirse como un artesano del terror. El director noruego se ha labrado una carrera a base de puro género, desde la fabulosa “La autopsia de Jane Doe” pasando por la vilipendiada “El último viaje del Demeter”, Øvredal siempre ha sabido tocar las teclas adecuadas construyendo una atmósfera idónea para colarnos en sus espectaculares trenes de la bruja. Con El pasajero nocturno, el terror aguarda en una cuneta deseando colarse en tu coche como pasajero.

Después de presenciar un brutal accidente nocturno en la carretera, una joven pareja comprende que algo los ha seguido. Una presencia demoníaca, conocida como El Pasajero Nocturno, se ha unido a ellos y no se detendrá hasta reclamarlos a ambos, convirtiendo su viaje en una auténtica pesadilla.
El pasajero nocturno se vale de estereotipos para entregarnos un aterrador viaje por las diabólicas carreteras estadounidenses. Sobre la sólida base del cine de género, André Øvredal se divierte y compone dos secuencias que están muy por encima del conjunto del relato. La originalidad a la hora de presentar la amenaza es el punto fuerte de una cinta regular y predecible en su conjunto.

Su principal aliciente es una diabólica puesta en escena que exprime hasta la última gota de tensión de cada secuencia. El pasajero nocturno conjuga diferentes elementos del terror clásico para subir a los espectadores en una atracción perfectamente engrasada.
El pasajero nocturno es la película perfecta para ir al cine con amigos, un disfrute aterrador sobre ruedas que atesora un buen puñado de secuencias que quitan el aliento. André Øvredal y su equipo vuelven a demostrar que, en esto del terror, siempre dan con la tecla adecuada.

