3’5 Butacas de 5

Cuando hablamos de Iron Maiden no solo estamos hablando de una banda de heavy metal, estamos hablando de un icono cultural universal reconocible en todo el planeta. Da igual que seas o no aficionado a su música, que sus canciones y su estética ya forman parte de la memoria colectiva universal (especialmente sus portadas con Eddie, el terrorífico personaje creado por la banda para no tener que salir ellos en las carátulas de los discos)
Yo personalmente soy bastante aficionado al metal, pero Iron Maiden no ha sido la banda que más me ha calado. Compré uno de sus discos en mi adolescencia, pero ahí me quedé. Eso sí, siempre los he respetado mucho y me han parecido unos músicos excelentes, pero nunca fui fan ni seguí su trayectoria. Así que, con esa curiosidad de alguien que es fan del metal pero no conoce la historia de la banda, me adentré en ‘Iron Maiden: Burning Ambition’.

Y honestamente, que creo que el documental está hecho justo para mi perfil ¿Por qué? Porque el documental es un viaje cronológico por la historia de la banda y su legado, pero sin profundizar mucho en las historias ni en las polémicas. Es decir, si no eres fan de la banda pero te gusta el heavy, disfrutarás de la historia épica de una de las bandas más grandes de todos los tiempos. Si eres fan, seguramente se te quedará corto y superficial, porque todo lo que cuenta es muy probable que ya lo conozcas o ya lo hayas visto.
Además, el documental es totalmente canónico en su estructura y forma (podría ser perfectamente un documental de la MTV de los años 90) con sus entrevistas a miembros de la banda, fans y otros músicos, y eso hace que nunca pierdas el hilo ni te aburras. Pero claro, no esperes ninguna parte original ni creativa a nivel audiovisual o de guion. Es un ABC de manual. También es importante apuntar que la película está producida por la propia banda, por lo que no deja de ser una promoción de su marca sin entrar a profundizar en las partes más polémicas de su trayectoria. Es prácticamente una especie de auto-homenaje a su legado (un legado impresionante y muy bonito, por otro lado).

Como curiosidades me gustó ver a Javier Bardem como fan acérrimo y totalmente entregado de Iron Maiden, y me sorprendió que Lars Ulrich, el mítico batería de Metallica y que junto a Iron Maiden sea, seguramente, la banda más importante del género, solo dijera una frase en todo el documental (!!).
En general yo lo disfruté mucho porque me encanta este tipo de música y conecté con el mensaje de familia del rock que intenta transmitir el documental (y la banda). Eso, si eres metalero como yo, te toca la patata. También es interesante el ejercicio de nostalgia que genera la película y la reflexión que puedes llegar a realizar sobre cómo ha cambiado la forma de hacer música en las últimas décadas, y esa sensación de que tanto Iron Maiden como las bandas de su generación, son los últimos iconos de algo que ya no existe.
En definitiva, un documental sobre la historia de Iron Maiden que se disfruta mucho como homenaje al heavy metal, pero que no aporta nada nuevo si eres fan de la banda.

