3 Butacas de 5

Lolita Flores protagoniza esta historia basada en hechos reales sobre una matriarca gitana jefa de la droga dirigida por David Ilundáin y acompañada por Asia Ortega, Jordi Sánchez o Moreno Borja.
Chusa (Lolita Flores) dirige con mano de hierro el narcotráfico desde Son Canal un poblado chabolista gitano que es su centro de operaciones en Mallorca. Ella controla a su familia y a las familias que trabajan para ella y además cuida de su sobrina Nela (Asia Ortega) que ha salido de la cárcel y del hermano de ésta que está aún en el instituto.
Nela quiere progresar como su amiga Tina (Elena Furiase) también gitana pero que ya no vive en Son Canal porque sus padres decidieron irse del poblado y ella ha podido estudiar en la universidad.

La cosa se complica cuando una operación inmobiliaria pretende expropiar los terrenos de Son Canal para construir pisos de lujo y un centro comercial y empiezan a ofrecer dinero a las familias gitanas para que vendan sus casas. Chusa no quiere que eso suceda y tirará de Moncho (Jordi Sánchez) un policía corrupto que compadrea con Sureda (Josep Julien) un constructor con chanchullos en el ayuntamiento de Mallorca de quién tiene información jugosa que si saliese a la luz sería un escándalo.

Lolita Flores está fantástica como la patrona, una mujer de carácter que ha desarrollado una inteligencia tremenda a base de buscarse la vida primero con la chatarra y luego con la venta de droga que sabe en qué lugar de la sociedad está y que juega sus cartas con lo que le ha tocado. Es rica pero no vive como tal ya que sabe que así es muchísimo más fácil hacer lo que hace. Es dura y dirige su negocio como cualquier otro empresario. Compra en México, distribuye desde Mallorca y sabe cuándo bajar o subir los precios y en qué lugares tiene que venderse de la isla para ganar muchísimo dinero. Y también sabe que su negocio es complejo y que cualquier traspiés puede iniciar una guerra entre familias.

Asia Ortega es el contrapunto de Lolita ya que Nela es la siguiente generación. Ha estado en la cárcel y al salir siente que no quiere dejar de ser gitana, pero tiene otro modelo en mente para ella y su hermano. Se debate entre la familia, la pertenencia a un lugar y sus ganas de ser libre y salir del poblado gitano.
La película combina el thriller con el drama familiar y es en esta segunda parte donde mejor funciona ya que la parte de los chanchullos inmobiliarios está bastante trillada. Lo más interesante de la película son las dinámicas familiares que se dan en el poblado de Son Canal entre las familias gitanas que habría sido interesante ver más en detalle y ampliado con las otras familias que decidieron irse y que han prosperado.

