'La Silla': Cuidado con lo que escribes

'La Silla': Cuidado con lo que escribes

2’5 Butacas de 5

Ángel de la Cruz dirige a Jaime Lorente en esta claustrofóbica historia de suspense basada en la novela homónima de David Jasso.

Daniel Lonches (Jaime Lorente) es un exitoso escritor de unos treinta años que ha conseguido triunfar en la vida. Escribió una novela que lo puso en el mapa y ahora todas las novelas que escribe generan expectación y le va muy bien en su trabajo. Su vida familiar también parece irle de perlas ya que se acaba de mudar a una casa a las afueras de la ciudad con su mujer (Cristina Ochoa) y su hijo pequeño Víctor.

Durante la escritura del borrador de su siguiente novela, Daniel le pide a su mujer que lo ate a una silla para poder ponerse en el lugar del personaje protagonista de la historia que tiene entre manos y poder escribir mejor. Justo cuando ya está atado y amordazado oye un estruendo en la cocina. Al llegar descubre horrorizado a su mujer en el suelo en un charco de sangre en la cabeza y al bebé llorando desconsoladamente. A partir de ahí todo se complica para Daniel.

Toda la acción transcurre durante un fin de semana en el que el protagonista y su familia no iban a recibir visitas y en una urbanización a las afueras de la ciudad casi sin vecinos por lo que pedir ayuda resulta tremendamente complicado para el protagonista dada su situación.

El thriller funciona como una historia claustrofóbica en la que el protagonista no puede moverse ni atender a su bebé o ayudar a su mujer. La sensación de impotencia es máxima en Daniel que hace todo lo que puede dadas las circunstancias y también nos hace pensar en lo frágil que puede ser todo a pesar de que parezca que podamos controlar la vida.

El espectador va a ir descubriendo que Daniel está involucrado involuntariamente en un suceso ocurrido años atrás, que su matrimonio tiene secretos y que no es todo tan idílico como aparenta. La dosificación de la información con las diversas tramas que convergen en Daniel hace que el espectador trate de unirlas a base de conjeturas, pero el desarrollo de la historia siempre acaba yendo por otro lado y la resolución depara algunas sorpresas.

Jaime Lorente realiza un trabajo físico tan agobiante como agotador al pasarse casi toda la historia atada a una silla de pies y manos y amordazado con cinta. Sus gritos ahogados, sus rostros y la expresividad de sus ojos, así como la fisicidad de su cuerpo al tener que desplazarse de un lado al otro de la casa dando saltos hacen que sea una interpretación tremendamente angustiosa. La desesperación del bebé también está muy bien insertada en la trama ya que se mueve por la casa de un lado al otro de forma exasperada hasta que se calma y se duerme, pero luego vuelve a llorar despavorido. Eso hace que el personaje de Daniel también se desespere y trate de hacer todo lo que pueda para ayudar al bebé.

Completan el reparto Eva Rulfo, Rodrigo Poisón, Estíbaliz Veiga, Santiago Morelo y Alba de la Fuente. El rodaje tuvo lugar entre Canarias y Madrid y la producción corrió a cargo de Frank Ariza y Manuel Vega.

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