3’5 Butacas de 5

Javier Marco adapta su corto homónimo ganador del Goya en A la cara, que cuenta con la vuelta de los protagonistas originales, Manolo Solo (Cerrar los ojos) y Sonia Almarcha (Yo no moriré de amor), que están de premio.
La premisa del cortometraje era muy potente: una presentadora de televisión, en un momento difícil, se enfrenta cara a cara con un troll de Twitter. Y funcionaba increíblemente bien porque desde su sencillez sabía construir y explotar su premisa al máximo en tan solo 10 minutos.

Para mi sorpresa, la versión en largometraje no es una versión, un remake estirado, sino que es otra cosa. Aquí se intenta comprender qué es lo que llevaría a esos dos protagonistas a hacer lo que han hecho. Es más bien una secuela que trata de explorar la mente, y sobre todo, la profunda tristeza en la que viven sus personajes.
Es verdad que da la sensación de que le falta algo más de fuerza para poder considerarla una contendiente a premios o a estar en la lista de lo mejor del año, pero desde el arranque me sentí muy atraído por los personajes y las dinámicas que el guion proponía.

Además, hay un enorme trabajo de depuración visual, donde el cineasta alicantino lo cuenta todo desde lo mínimo, dejando más espacio a los actores (y a los personajes) para que eleven la historia.
En definitiva, un gran título que suma a la ya genial cosecha de cine español de 2026. Durante años Javier Marco ha sido una referencia en el cortometraje nacional ganando muchísimos premios, y con su segunda película demuestra que tiene un camino muy interesante también en el campo del largometraje. Esperemos que lleguen muchos más pronto.

