3’5 Butacas de 5

No se puede hablar de la historia del teatro y la actuación sin mencionar a la magnífica y divina Eleonora Duse, y es que, teniendo en cuenta la época y el contexto en el que vivió, consiguió revolucionar tanto a nivel interpretativo como a nivel de industria lo que hoy entendemos por actuación.
En “Eleonora Duse, la Divina”, Pietro Marcello retrata los últimos años de la actriz, en un momento donde todo parece indicar que no va a volver a los escenarios. Al mismo tiempo, Italia atraviesa un periodo muy tenso de posguerra, y ahí es donde la película encuentra su mayor fuerza. Es una Italia marcada por la pobreza, el machismo y cierto rechazo al arte, que contrasta constantemente con el mundo del teatro, que es lo único que parece tener color.

Además, el uso de imágenes de archivo le da un punto muy interesante, porque no solo ilustra la época, sino que también refuerza esa sensación de crudeza y de realidad casi documental dentro de una película que es muy emocional.
Ahora bien, narrativamente es algo confusa. Empieza directamente en el conflicto interno de Eleonora, ese dilema de volver o no a actuar, pero da por hecho que ya conoces perfectamente quién fue “La Divina”, eso puede jugar en contra si no entras con ese contexto previo. La interpreta Valeria Bruni Tedeschi, que hace un trabajo potente, pero mi sensación es que es una interpretación muy desbordada, muy explícita, casi en contraste con lo que se dice que era la propia Duse, más contenida y menos evidente.

A nivel visual, eso sí, la fotografía de Marco Graziaplena es una maravilla. Tiene esos tonos pastel que te transportan directamente a la época, y la música, con ese sintetizador celestial, crea un contraste muy curioso con el contexto histórico que estás viendo en pantalla.
También es interesante que últimamente hemos visto otros retratos de figuras femeninas del teatro, como Sarah Bernhardt, que en cierto modo fue su gran rival. Y ver ambas películas casi seguidas ayuda a entender mejor cómo era cada una, y cómo son vidas parecidas, pero películas completamente distintas.
Al final, “Eleonora Duse, la Divina” funciona más como un retrato emocional y atmosférico que como una biografía clásica. No busca explicarte todo ni ordenarte la vida de la protagonista, sino colocarte en ese estado de desgaste, de duda y de nostalgia que atraviesa sus últimos años.

