3’5 Butacas de 5

Nunca fui un gran seguidor de las aventuras y desventuras de aquellos lozanos muchachitos que formaban los Jackass (quizás porque venía excesivamente escaldado con otros formatos de alto valor como también fueron Ogrish, Rotten, 2 Girls 1 Cup…) El caso es que hoy, después de 26 años que se dice pronto, nos topamos con el estreno de una nueva entrega cinematográfica.
La franquicia Jackass arrastra ya la forzadísima cifra de 6 películas estrenadas en cines (una de ellas incluso en glorioso 3D), además de 2 videojuegos a sus espaldas. Y es que el formato tenía cierto sentido en aquella época dorada de los 2000. Como programa gamberro de la MTV, Jackass cumplía su función lobotomizadora junto a la docena de latas de cerveza que te acompañaban esparcidas por el salón.

Pero ahora, después de más de 20 años, pretender seguir amortizando aquel producto con un elenco de cincuentones dando cringe en la gran pantalla, seguramente es un alarmante síntoma del apocalipsis como sociedad en el que estamos inmersos.
Esta nueva entrega es una sucesión de los esperados sketches y bromas unidas por alguna que otra ligera entrevista y comentario nostálgico de los participantes. En esta ocasión, además, la película mezcla material inédito, algunas nuevas pruebas y una recopilación de momentos memorables de la franquicia. Uno de sus creadores, junto a Johnny Knoxville y Spike Jonze, y director Jeff Tremaine (59 años) ha descrito el proyecto como una celebración y despedida definitiva del grupo, mientras que su líder Johnny Knoxville (55 años) lo ha definido como una especie de biografía de sus vidas adulta. El metraje de archivo, que incluye al fallecido Ryan Dunn y al despedido Bam Margera, pretende dar un barniz emocional a todo este circo. La cuota “feministas” está igualmente cubierta con la aparición, y con insultantemente nula aportación, de una Rachel Wolfson pululando en segundo plano por la pantalla.

El verdadero drama de este nicho millennial es su quizás falta de lugar en el mundo actual, el cual no se hasta que punto puede lograr atraer a la chavalada de hoy en día acostumbrada a otro tipo de formatos y menesteres. En esta época de influencers e instagramers, pretender ser subversivo, absurdo y políticamente incorrecto va totalmente por otros derroteros mucho menos inocentes.
Jackass: Lo mejor para el final es, por definición, una película claramente innecesaria. Creativamente aporta poco y vive absolutamente de las rentas, pero sin duda ofrece lo que promete.

Está hecha a medida para los fans MUY nostálgicos de toda aquella testosterona desmedida, escatología, porrazos y bromas a costa de obesos y acondroplásico. Resulta casi entrañable ver cómo esta panda de cuñados yankies sigue reuniéndose para hacer el gañán una última vez. Eso sí, lo más probable es que te falte más de una cerveza entre pecho y espalda a la hora de degustar semejante obra cinematográfica.
Jackass: Lo mejor para el final es un supuesto cierre de la saga prescindible y redundante (a pesar de sus adecuados 90 min. de duración). También, por supuesto, es exactamente la película que cualquier fan de Jackass esperaría ver.

