'NINO': Emocionar desde la sencillez

'NINO': Emocionar desde la sencillez

4 Butacas de 5

No soy yo un fan acérrimo de los dramas sobre enfermedades, que generalmente sobrepasan una de mis líneas rojas de siempre en la ficción, que es la pornografía emocional o del dolor. Personalmente no me interesa demasiado ver durante dos horas a una persona sufriendo hasta la muerte (o sufriendo por la muerte de otra persona), y menos si es como normalmente se hace: planos cercanos, música que subraya lo melodramático y muchos, muchos llantos. Y por eso, estoy muy feliz de poder recomendar esta pequeña maravilla llamada Nino.

La ópera prima de la directora francesa Pauline Loquès, estrenada en la Semana de la crítica de Cannes 2025, arranca un viernes con el diagnóstico de cáncer a un joven de 28 años, al que le dan cita para quimioterapia el mismo lunes, ya que él tiene “preferencia”. Y aunque esto suena a lo que suena, la película retrata el fin de semana del protagonista (un magnífico Théodore Pellerin) desde la tristeza pero también desde la luz.

De alguna manera consigue contenerse en lo dramático (gracias a un gran guion y las mil capas de sus personajes y acciones) y va retratando la vida con todo lo malo que tiene, en este caso el diagnóstico, los desvaríos de la madre, la pérdida de las llaves de la casa, etc., pero también todo lo bonito, y lo mejor de esto es que nunca parece impostado, sino que denota un amor gigantesco, con muchos personajes imperfectos pero que con sus pequeñas apariciones dejan pequeños pedazos de humanidad, de cariño y, como he dicho antes, de luz.

Emocionar desde la sencillez y honestidad es complicado, más en un momento en el que vivimos rodeados de cientos de series y películas de plataformas preparadas para tocar los corazones de la audiencia siguiendo un esquema básico en el que parece en el que no importa qué cuentas sino cuántas lágrimas consigues de tu público, algo éticamente cuestionable pero que más allá, a la tercera o cuarta vez, ya no funciona.

Y ahí reside el gran valor de una cinta (aparte de unas interpretaciones sobresalientes y un guion férreo y dirección maravillosa para ser una primera película), que sabe transmitir el por qué vale la pena el camino, por qué vale la pena vivir y también, relacionado con el entorno creativo, por qué valdría la pena dedicar años de tu vida a hacer una película si luego no cuentas las cosas con sinceridad. Si lo haces, como en esta Nino, el resultado siempre será favorable.

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