3 Butacas de 5


El subgénero del body horror ha vuelto a estar de moda, está claro. Popularizado por David Cronenberg con su concepto de la nueva carne, y alimentado por numerosas producciones de serie B (e incluso Z) a finales de los 80 y principios de los 90 (véase Society, de Brian Yuzna), este subgénero parecía haber quedado perdido en el limbo durante décadas. Pero, de pronto, ha vuelto a ponerse de moda, muy probablemente desde que Titane se llevó la Palma de Oro en el Festival de Cannes. A partir de ahí, se ha convertido en un subgénero casi autoral, con películas como La sustancia o Together, donde los cuerpos cobran una vital importancia. A esta nueva moda se suma Insaciable, un nuevo título del body horror que nos llega desde Australia y que aterriza ahora en nuestras pantallas.
Cuando Hana, una estudiante de primer año de Medicina, se obsesiona con perder peso tras reencontrarse con una amiga que luce una transformación dramática, se ve arrastrada a un perturbador mundo de obsesión por la imagen corporal. Motivada por su interés amoroso, la influencer de fitness Alanya, para unirse a un programa de transformación extrema, Hana comienza a tomar las pastillas para adelgazar que su amiga le dio. Los resultados son inmediatos, pero, al no poder costear su alto precio, decide analizar el contenido de las píldoras, sólo para descubrir que contienen cenizas humanas. Desesperada por conseguir más, comienza a extraer huesos de un cadáver en su clase de Anatomía. A medida que los kilos desaparecen, Hana empieza a ser acechada por el fantasma de la persona que está consumiendo. Lo que al principio es una curiosidad espectral pronto se convierte en una presencia aterradora y voraz que consume su vida. Con su percepción de la realidad desmoronándose y el espíritu ganando poder, Hana deberá encontrar la forma de liberarse antes de perder el control por completo.

Insaciable parece beber mucho de La sustancia, incluso en lo estético, pues su propuesta formal, a través de colores bastante chillones (en este caso, el rosa), parece un remedo de aquella. Pero nada más lejos de la realidad: esta película posee una propuesta cuanto menos curiosa, que es lo que hace que resulte bastante original, pues realiza una mezcla del género body horror con el de fantasmas que me ha parecido, cuanto menos, interesante y curiosa. Todo ello acompañado de un discurso sobre los cuerpos, la imagen y la necesidad del placer, que hace que sea un batiburrillo de muchas cosas.
Y quizás ahí es donde el film no termina de dar el siguiente paso. Quiere ser tantas cosas que le falta dar un gran golpe sobre la mesa en cada una de ellas. Quizás donde más me ha convencido es en su relato de fantasmas, pues posee momentos ciertamente inquietantes (esa cuchara) que me han resultado bastante originales por sí mismos, pero nunca termina de explotarlos del todo porque, en la escena siguiente, parece que quiere desarrollar otras ideas. Y, claro, al final no termina de explotar ninguna por querer abarcar demasiado.

Además, el tono del film intenta jugar también con cierto tipo de humor, del que no se saca todo el partido que podría dar. Y esa es la sensación que transmite Insaciable durante todo el metraje: la de una película a la que se le podría haber sacado mucho más partido y que, por querer ser muchas cosas, al final no termina siendo ninguna, navegando por diversos tonos sin terminar de encontrar ni de explotar plenamente ninguno de ellos.
Se queda en un punto correcto en todo momento, pero en un relato como este quizás el espectador espere que llegue un poco más lejos con su propuesta, porque, aunque sea original, termina olvidándose de ella una vez finalizada la proyección.
Pero, pese a todo lo que estoy comentando, el film funciona. Con corrección, pero funciona. El ritmo va ganando pulso y, aunque resulte un poco repetitivo al repetir el mismo esquema una y otra vez, lo cierto es que no termina resultando aburrido, ya que va acrecentando la sensación de angustia (aunque podría haberla explotado mucho más, sin duda). La puesta en escena, la fotografía y las interpretaciones… todo está en su sitio, sin deslumbrar, pero de manera efectiva. Cabe mencionar especialmente sus efectos de maquillaje, pues en este caso sí son excelentes (atención al cambio de rostro de su protagonista sin que apenas te des cuenta).

También es cierto que el film quizás dura demasiado (dos horas) para lo que finalmente quiere contar, porque, como ya digo, pretende abarcar demasiadas cosas y no desarrolla ninguna lo suficiente. Hay alguna trama que se queda a medias y de la que, si hubieran prescindido, tampoco habría pasado gran cosa (el deseo sexual se queda un poco en agua de borrajas, la verdad).
Por tanto, Insaciable es un film correcto del que se esperaba bastante más por la propuesta que plantea. Todo está llevado con suma corrección, tomando elementos de otras películas del mismo género, pero con el defecto de que parece incluso que ella misma se pone límites. Y eso, en un film que precisamente pedía todo lo contrario, termina lastrándolo un poco. Aun así, no lamentaréis su visionado, ya que posee una propuesta bastante interesante y original dentro de este subgénero, que os hará pasar un buen rato, pero no termina de dar un golpe sobre la mesa con un tema que podría haber sido completamente bestial… y no lo es tanto.

