4 Butacas de 5


Hay películas que no necesitan reinventarse porque el tiempo ya se ha encargado de demostrar su importancia, 37 años después de su estreno original, “Nicky, la aprendiz de bruja” vuelve a los cines en una nueva versión restaurada en 4K para recordar por qué sigue siendo una de las obras más queridas del legendario Miyazaki y del Studio Ghibli. Una película que, detrás de una historia aparentemente sencilla sobre una joven bruja, habla de algo mucho más universal, crecer, encontrar tu lugar en el mundo y aprender a confiar en ti mismo.
Dentro de la filmografía de Miyazaki, fue su quinta película como director, pero ya encontramos muchas de las ideas que después definirían gran parte de su cine, la conexión con la naturaleza, los elementos espirituales, personajes femeninos fuertes y esa capacidad de encontrar magia en los momentos más cotidianos.

La historia sigue a Nicky, una joven bruja de 13 años que, como dicta la tradición de su comunidad, debe abandonar su hogar durante un año para aprender a valerse por sí misma y demostrar que está preparada para convertirse en una bruja independiente.
Y aquí es donde Miyazaki demuestra algo que pocas películas sobre crecer consiguen, entender realmente lo que significa empezar una nueva vida. La película captura perfectamente esa mezcla de emoción y miedo que aparece cuando sales de tu zona de confort, al principio todo parece una aventura, pero después llegan las dudas, la soledad, los errores y esa sensación de preguntarte si realmente estás preparado.

Lo interesante es que la película no se queda únicamente en una historia de aprendizaje, también habla de algo mucho más actual, el bloqueo creativo. Nicky llega a un punto donde siente que ha perdido aquello que la hacía especial, pero Miyazaki plantea que muchas veces no es que hayamos perdido nuestro talento, sino que somos nosotros mismos quienes nos desconectamos de él.
Esta nueva restauración en 4K ayuda todavía más a disfrutarla, los colores recuperan intensidad, los detalles de la animación destacan mucho más y la banda sonora de Joe Hisaishi vuelve a transportarte completamente a ese universo mágico.

“Nicky, la aprendiz de bruja” sigue funcionando porque nunca ha sido realmente una película sobre brujas, es un filme sobre todos aquellos momentos en los que tenemos que abandonar lo conocido, equivocarnos y construir nuestro propio camino. Una obra que casi cuatro décadas después sigue demostrando por qué Studio Ghibli es uno de los estudios más importantes de la historia del cine.

