‘Fue la mano de Dios’: el origen del deseo y los sueños

4 Butacas de 5

Los ídolos mundiales tienen una particularidad que los diferencia sobre todo los demás: incluso muertos se sigue hablando de ellos. Si ya en vida, todo lo que hacen es convertido en un fenómeno único, su procedencia terrenal es comparada en muchos aspectos como una criatura de otro planeta. El fútbol, es uno de los terrenos que más ha catapultado la expresión de ídolo. Desde Pelé, Messi, Cristiano Ronaldo o el increíble Diego Armando Maradona. El ‘barrilete cósmico‘ era sin duda un genio y figura tanto dentro como fuera de los terrenos de juego.

Fue la mano de Dios, la nueva película de Paolo Sorrentino, toma como punto de contexto aquellos años ochenta en los que el pelusa, era un Dios con el balón. Su calidad en el terreno de juego, la magia de sus goles, llamaba la atención de todos los equipos de fútbol, siendo el Nápoles el club que incorporó a sus filas. Precisamente, fue tras su llegada en el Mundial de 1986, cuando anotó el gol de La Mano de Dios. Un tanto anotado con la mano, que sirve como contexto a la película del italiano con la que homenajea una vida de orígenes a través de una historia de sueños, deseos y ruptura con la adolescencia.

El largometraje es el retrato de una dura infancia en la que la familia, los amigos y el paso hacia la madurez convergen en el turbulento Nápoles de los años ochenta. Una película alegre, llena de matices y símbolos con los que Sorrentino usa su exquisito sarcasmo para reírse de del destino, la pérdida y el amor. Interpretada por Filippo Scotti (Fabietto), acompañamos al protagonista a través de sus pasos en los que la felicidad y la tragedia forman parte de un guion que funciona más como un espejo del director. Un reflejo de la vida de Sorrentino, y de como comenzó su amor por el cine. Hay momentos para recordar a figuras como Fellini y sus estrambóticos personajes, su coqueteo con el teatro, los divos, y las ganas de alcanzar unos sueños en los que Maradona era la revolución del pueblo.

Fue la Mano de Dios es la película más sencilla, también la menos simbolista del cineasta, y con la que el espectador comulgará satisfactoriamente a través de las emociones que circulan durante su metraje. Toni Servillo, la figura paternal del protagonista, es sin duda el mejor secundario. El portento del actor, su comicidad y ternura, sirven de vehículo a una película que no requiere de impostaciones. Se agradece el barroquismo que existe en su atmósfera permitiendo que la fotografía hable por si mismo a través de imágenes bellas que expresan los sentimientos del elenco.

Sorrentino además de ríe de la cultura impuesta, esa en la que los sueños se olvidan de los orígenes en los que un actor debe hacer de tripas corazón. Alejada del estilo al que nos tenía acostumbrados el italiano en ‘Il Divo’ o ‘La Gran Belleza’, puede que sus legiones de fan le acusen de haberse dejado llevar por olas de otro estilo, pero para los nuevos espectadores será una ventana en la que descubrirán a un exquisito cineasta, con una película llena de alma y los deseos de un protagonista en los que la ilusión por el cine es el principal baluarte.

‘Tres Pisos’: Moretti nunca falla

3’5 Butacas de 5

Nanni Moretti jamás se ha ido. Uno de los símbolos del cine italiano vuelve con más fuerza que nunca en ‘Tres Pisos’, su nueva película y que llega a las carteleras el próximo 10 de diciembre. Un largometraje que converge en diferentes historias para mostrarnos la realidad de la clase media a través de diferentes emociones: soledad, locura, amor y perdón. Ese al que nos agarramos para tratar de ser felices y dejar de lado los fantasmas de la pesadumbre.

Al más puro estilo clásico, Nanni Moretti no necesita de grandes artificios para contar su película. Una obra en la que sus personajes son todos los órganos necesarios para que la reproducción de la nostalgia, el aliento, el arduo deseo del disfrute nos conmueva y nos haga recapacitar sobre los temas que representa la película. Esto es cine clásico, y uno cuando disfruta de ella, es imposible no pensar en José Luis Garci, su estilo y de como pasa el tiempo de nuestras vidas.

Moretti ofrece un relato maduro, seco pero lleno de nostalgia por un cine que es necesario seguir disfrutando. ‘Tres Pisos‘ nos sumerge en un relato sobre la paternidad, maternidad, el perdón y la soledad, a lo largo de diferentes historias entre los personajes que se relacionan en un edificio, un accidente frente a la fachada del bloque es el motivo por el que todas las historias explotan en un punto. Una película que ofrece los ángulos y los vértices a través de las aristas que trazan las vidas de sus protagonistas. Al igual que la alegría, todo termina en tragedia, como vivir y morir, la vida es así.

El marido infiel, la maternidad en soledad, la rotura en la relación padre-hijo, todo en la película alcanza un punto de madurez exquisito. ‘Tres Pisos‘ ,a pesar de su sobriedad a nivel cinematográfico, llena todos los puntos vacíos con una gran carga de emotividad. El excelente uso de las elipsis son uno de los puntos fuertes con los que el espectador notará el paso del tiempo y de la vida, en la que sus personajes necesitan el empuje de los años para seguir avanzando y modificando sus conductas.

La experiencia, sabiduría, pero sobre todo la humanidad del alma de Moretti convierte a Tres Pisos en una película de un clasicismo absoluto del que poder disfrutar a través de una radiografía perfecta de la clase media, sus emociones, sentimientos y vidas de un bloque lleno de capas.