HBO Europe adquiere los derechos de ‘El Estado Contra Pablo Ibar’ para España y Portugal

La serie, dirigida y producida por Olmo Figueredo, narra en seis episodios los más de 25 años de caso judicial que llevaron al español, Pablo Ibar, al corredor de la muerte y se centra en el último juicio celebrado en Miami.

Poco antes de su premier mundial en el Festival de San Sebastián, HBO ha adquirido los derechos del true crimeEL ESTADO CONTRA PABLO IBAR para HBO España y HBO Portugal. Esta miniserie documental, dirigida por Olmo Figueredo González-Quevedo, y producida por La Claqueta PC, La Cruda Realidad e Irusoin, tendrá su estreno hoy, 24 de septiembre, en el festival de cine de San Sebastián.

EL ESTADO CONTRA PABLO IBAR es un relato muy detallado del caso judicial de más de 25 años que llevó al español Pablo Ibar a ser condenado a muerte por un triple homicidio en Miramar, Florida. Los asesinatos fueron los primeros en la historia de Estados Unidos que se grabaron completamente en una cámara de seguridad doméstica, lo que convierte al caso en uno de los más comentados en la historia de Florida. El caso de Pablo Ibar fue reabierto en 2016, después de que la Corte Suprema de Florida dictaminase que había falta de evidencias en su contra.

La serie ha tenido acceso privilegiado al equipo jurídico de Pablo Ibar y ha seguido la evolución del juicio desde el punto de vista de todos los implicados: víctimas, familiares, abogados, fiscales, testigos, jueces, policías y, por supuesto, el acusado. Durante más de seis años de filmación, se han realizado entrevistas a más de 50 personas y las cámaras del equipo documental han sido las únicas permitidas dentro de la sala del tribunal durante todo el proceso.

Más de 2.000 horas de rodaje, cientos de horas de archivos de video, audio y fotografías y miles de páginas de sumario judicial hacen de esta serie documental una obra única y excepcional.

La serie, que consta de seis capítulos de 55 minutos cada uno, es “muy posiblemente el mejor true-crime hecho nunca en España”, comenta Iván Díaz, Jefe de Ventas Internacionales de Filmax. “El caso ha estado muy presente en la prensa española durante varios años y estamos muy contentos de que vaya a estrenarse en España y en Portugal en HBO, una de las marcas más prestigiosas en la industria televisiva mundial. Es una serie top, a la altura de los mejores true crime hechos en el mundo y estamos seguros de que viajará muy bien fuera de España. Al fin y al cabo es también una historia americana, una historia latina y un show con múltiples capas, en el que se reflexiona sobre la industria de la justicia y la gran cantidad de dinero necesario para que ésta funcione. Igualmente, también se puede ver como un ensayo sobre la pena de muerte y sobre las distintas visiones que tenemos de la justicia en USA y en Europa. La serie es todo eso, pero tiene además un grandísimo ritmo narrativo, con constantes giros y cliffhangers que harán las delicias de los fans de este género tan popular”.

El director Olmo Figueredo explica su experiencia al realizar la serie: “Han sido seis años de investigación y rodaje los que hemos dedicado a esta serie. Seis años que nos han permitido acceder a un contenido exclusivo único: videos, fotos policiales, grabaciones telefónicas, documentos judiciales y declaraciones nunca antes vistas; pero también nos han garantizado un acceso privilegiado al último juicio de Pablo: microfonando a abogados, jueces y testigos y colocando hasta siete cámaras dentro de la sala. En una serie que recoge pormenorizadamente los más de 25 años de odisea judicial de este caso y en la que no hablamos en pasado, sino en presente. No contamos nada que no pueda mostrarse y verse en tiempo real, desde el mismo momento en que la cámara de seguridad captó la ejecución de las tres víctimas en 1994, hasta el momento en que escuchamos la respiración entrecortada de los familiares que aguardan en la sala la decisión del jurado, ya en 2019. Saber ahora que podrá verse en HBO España y HBO Portugal me hace ver que todo este esfuerzo, de tantos años y de tantos grandes profesionales, ha merecido la pena.”

“La historia de Pablo Ibar y su larga lucha por la justicia es realmente cautivadora, y estamos muy contentos de ofrecer EL ESTADO CONTRA PABLO IBAR exclusivamente a nuestros suscriptores en España y Portugal ”, aclama Ragnhild Thorbech, SVP Programación y Adquisiciones, HBO Europa.

‘Greenland’: Un desastre dentro y fuera de la pantalla

2´5 Butacas de 5

¿Qué clase de desgracia será esta vez la que amenace con destruir a la humanidad? En Greenland lo que tocan son meteoritos, pero podría haber sido cualquier otra cosa. Volcanes, terremotos, robots gigantes, alienígenas, huracanes, tiburones, huracanes con tiburones… Parece que el cine de catástrofes ha llegado a un punto de encasillamiento tal que lo único que diferencia unas propuestas de otras reside en la premisa, y esto puede generar dos reacciones opuestas en los cineastas: abrazar el modelo de blockbuster veraniego y centrarse en ofrecer el mayor espectáculo posible, o bien renunciar a él y convertir el cataclismo en una excusa para explorar a los personajes que lo sufren.

Greenland se decanta por la segunda opción: aunque no faltan escenas de destrucción ni frenéticas secuencias en las que los protagonistas escapan como pueden de una lluvia de CGI, que nadie espere una fanfarria visual a lo Roland Emmerich o Michael Bay. En su lugar, Ric Roman Waugh y Chris Sparling (director y guionista, respectivamente) se centran en abordar el drama de un matrimonio al que el fin del mundo le pilla en pleno proceso de divorcio, pero que buscará la manera de reconciliarse cuando a él (Gerard Butler) se le entrega un salvoconducto del gobierno para acudir un búnker junto a su mujer (Morena Baccarin) y su hijo (Roger Dale Floyd).

El problema es que, bajo esa pretensión de innovar, Greenland no deja de ser más de lo mismo. Tanto el paralelismo entre la ruptura de la institución del matrimonio y la destrucción causada por los meteoritos como los recursos narrativos de los que se alimenta la trama (la figura del padre ausente, la enfermedad crónica del niño, etc.) son tópicos que hemos visto demasiadas veces como para no saber por dónde van a ir los tiros en todo momento. Y la preocupación por reflejar interioridad de los personajes también es engañosa: su desarrollo está limitado a una reconciliación forzada por las circunstancias y que llega demasiado pronto, y el resto de la película solo se dedica a regodearse una y otra vez en los mismos temas. Butler y Baccarin se esfuerzan, pero sus interpretaciones acaban cayendo en la monotonía por esto mismo.

La parte dramática, de Greenland, en definitiva, no funciona. Es más: aburre, porque dos horas de película son demasiadas para lo que se nos quiere contar. Y aquí es donde aparece el segundo gran inconveniente de la cinta, que es que, al haber sacrificado la espectacularidad visual en beneficio de un acercamiento más intimista de la catástrofe, ni siquiera sirve como producto de evasión. El resultado es una especie de monstruo Frankenstein cinematográfico construido a base de trozos de otras obras y que ni es un blockbuster veraniego ni es un drama solvente. Al margen de que le sobre al menos media hora de metraje (construida, por cierto, a base de giros absolutamente innecesarios), a Greenland le habría venido bien no querer aspirar a más de lo que estaba a su alcance. Un blockbuster honesto y consecuente con lo que ofrece siempre será preferible a una superproducción disfrazada de (mal) cine de autor.