‘La Casa del Terror’: una apuesta acertada para los amantes del género

3´5 Butacas sobre 5

La casa del terror es una cinta ideal para los amantes del género, pero también una opción bastante acertada para los curiosos que suelen alejarse de esta clase de películas. La premisa es sencilla y en cierta parte un tributo a los slasher de los 80, la noche de Halloween, seis amigos deciden entrar en una casa del terror que promete ofrecer una experiencia digna de una noche tan señalada. La noche se volverá mortal cuando se den cuenta de que los monstruos podrían ser reales.

La dupla de directores que forman Scott Beck y Bryan Woods (nightlight y una aportación importante en un lugar tranquilo) es uno de los grandes aciertos de la cinta, pues gracias a la magistral dirección logramos un buen trabajo de ambientación y puesta en escena que se aleja casi al completo de los screamer que el cine de terror nos lleva acostumbrando los últimos años. La producción de Eli Roth (Hostel) se hace presente en la película.

El ritmo de la cinta no se hace en absoluto lento, pero la película se toma un tiempo necesario y en absoluto aburrido para construir a los personajes y los engranajes que irán encajando durante el transcurso del film.

El juego perverso al que se ve sometido cada personaje es tan disfrutable como aterrador, cabe destacar la actuación de Katie Stevens (friends and romans) quien apoyada en algunos secundarios bastante implicados con el proyecto hace un trabajo implacable. Los personajes resultan creíbles, el grupo de jóvenes que se aventuran a entrar a la casa cuenta con actitudes muy diversas que conectan entre sí de forma bastante acertada. Los escenarios son uno de los puntos fuertes de la cinta, la casa se convierte en un personaje más de la cinta entregando un entorno laberíntico y desconcertante.

Otro de los puntos más destacables del film es la capacidad de hacer de los traumas psicológicos de su principal protagonista un tema tan interesante como terrorífico. Sus miedos resultan casi más aterradores que la situación en la que los personajes se ven inmersos y esto es por la delicadeza con la que abordan los temas que atormentan a la joven. Si bien la fórmula es similar a lo que otras obras nos han entregado antes, esta película va más allá variando algunos puntos que hacen única la cinta.

La cinta entrega una dosis de intriga adecuada, una resolución correcta y uno de los mejores giros argumentales que he visto en una película del género en los últimos años. Si bien la película comete algunos errores o clichés que empiezan a ser tradición ver en esta clase de obras considero a La casa del terror un espectáculo digno de ser visionado, especialmente si buscas deleitarte con un espectáculo tan macabro como placentero. Sin duda te dejará un buen sabor de boca, ya que de principio a fin tendrás entretenimiento y terror en igual medida.

‘Si Yo Fuera Rico’: El dinero no da la felicidad

3 Butacas sobre 5

Cuando un fenómeno cómico pega fuerte, lo hace mucho. En 2017 nos regalaba Álex de la Iglesia su divertida y corrosiva versión de Perfectos Desconocidos, basada en la película italiana de 2016. Y ahora de hoy, si nos ponemos a sumar, tenemos también versión francesa, mexicana, turca, griega, turca e incluso coreana. En tan sólo 3 años, todo un récord para la poca originalidad existente en el panorama actual.

Llegamos a esto porque Si yo fuera rico, película dirigida por Álvaro Fernández Armero, llega a las pantallas como remake español de la versión francesa de 2002. Y quién sabe, quizás llegue a convertirse en otro bombazo con el que se obsesione cada país. Por lo menos somos los segundos.

La cinta nos mete de lleno en la vida de Santi, un joven que parece haber destrozado su matrimonio y se ve obligado convivir con su mujer hasta que se lleve a cabo el divorcio. Para colmo, mientras él ve como su vida se desmorona, sin mujer y sin empleo, su mujer por el contrario para haber encontrado un buen trabajo y a un nuevo hombre. Pero la vida son vaivenes y cuando de repente se vuelve multimillonario y descubre que tendría que dar la mitad a su exmujer, tendrá que ingeniárselas para que no se entere.

A partir de este punto se desarrolla una cinta entretenida, que supera el nivel habitual del panorama cómico español; naturalmente dentro de lo que pretende. No estamos ante ninguna sátira ni crítica ácida de la sociedad, pero sí ante un producto que sabe jugar bien sus cartas y que, ante todo, ofrece al espectador lo que espera. Ni más ni menos. No podemos esperar en una película de este tipo tremendos arcos narrativos de personajes ni evolución de los mismos -más allá de la tópica-, pero la cinta sabe desenvolverse en un entorno cómico, aunque en el fondo el retrato de un hombre que se ve obligado a ocultar un secreto a familiares y amigos sea dramático. Es un reflejo de que el dinero no da la felicidad, y menos aún si no la puedes compartir, de que los verdaderos amigos siempre estarán ahí y de que las mentiras nunca conducen a buen destino.