Después de quedarse sin florería, sin dinero y sin madre, los de la Mora están listos para levantarse y vengar a su familia.
La serie cuenta con la participación de Cecilia Suárez (Paulina de la Mora), AislinnDerbez (Elena de la Mora), Darío Yazbek (Julián de la Mora), Juan Pablo Medina (Diego), Paco León (María José), Arturo Ríos (Ernesto de la Mora), Alexa de Landa (Micaela) y Luis de la Rosa (Bruno), y se unen al reparto de esta segunda temporada, Mariana Treviño (Jenny Quetzal), María León (Purificación), Eduardo Rosa (Alejo), Loreto Peralta (Rosita), Flavio Medina (Simón), Anabel Ferreira (Celeste), y la colaboración especial de Eduardo Casanova.
Los productores ejecutivos de la serie son Rafael Ley, Stacy Perskie, María José Córdova, Mariana Arredondo y Manolo Caro, de Noc Noc Cinema. La casa de las flores es producida por Carlos Taibo y escrita por Alexandro Aldrete, Hipatia Argüero, Mara Vargas, Gabriel Nuncio y Manolo Caro.
Acerca de la segunda temporada de La casa de las flores
Tras la inesperada muerte de la matriarca Virginia de La Mora, la familia se está cayendo a pedazos. Paulina, quien ahora vive en Madrid con María José y su hijo Bruno, se ve obligada a volver a México cuando se entera de que el testamento de su madre ha sido impugnado.
A su regreso, Paulina encuentra su casa peor que nunca: su padre Ernesto se ha unido a una secta de éxito pseudo-espiritual; su hermana Elena está viviendo una crisis de identidad a consecuencia de sus últimas relaciones amorosas; Julián ha encontrado un nuevo y peculiar trabajo que solo le traerá más problemas.
Sin dejar a un lado la búsqueda de su ansiada venganza contra Diego, quien se fugó con el dinero de la familia, Paulina siente la responsabilidad de rescatar a los suyos y recuperar «La Casa de las Flores», pero es incapaz de ver que lo que realmente está poniendo en peligro es el hogar que ha decidido volver a crear al lado de María José.
La serie se estrena en Netflix a nivel mundial el próximo 18 de octubre de 2019.
Si os soy sincero, me encantan las películas que hablan sobre la adolescencia y el paso a la edad adulta. Es, para mí, uno de los procesos más importantes de cualquier persona, y me apasiona el ver cómo diferentes cineastas lo han representado a lo largo de la historia del cine. Desde la maravillosa Lady Bird de Gerwig hasta películas como Las ventajas de ser un marginado o Yo, él y Raquel, han sido muchas las obras que han intentado retratar ese complicado y emocionante paso tan importante en nuestras vidas. Y La inocencia nos lo ha retratado desde otro punto muy distinto.
La inocencia es
una película que nos cuenta la historia de Lis, una joven adolescente que está
pasando uno de esos veranos tan recordados en el pueblo, junto con sus amigas y
su novio macarra. Todo parece ir de maravilla, viviendo la vida de una
adolescente normal y corriente. Sin embargo, un hecho inesperado quebrará
las paredes de su mundo y le hará ver que en realidad, la vida no era nada
fácil. ¿Intensa? Evidentemente.
No me cabe la menor duda de que lo más importante que tiene la película de Lucía Alemany es su reflexión. Durante toda la cinta, vemos la caída a los infiernos personales del personaje de Lis, representada en una relación extremadamente tóxica con su pareja (una pareja que parecía idílica), un grupo de amigos que con el tiempo se va resquebrajando y unos padres con los que no termina de cuadrar en el personaje. Y es por eso por lo que La inocencia es una película muy destacable, por su intento (que no por su resultado) de que el espectador se vea reflejado en la adolescencia de esta chica, a pesar de que sus vidas sean radicalmente distintas.
De eso tiene mucha culpa la directora. Lucía Alemany
realiza un trabajo muy reseñable en su ópera prima, retratando un realismo
con el que cualquiera nos podemos ver representado. Sí, Alemany no logra una
película perfecta e incluso llega un momento en el que no sabes muy bien qué
película estás viendo, pero su ambición y su relativamente buena resolución
terminan por dejar con un buen sabor de boca al espectador.
Pero ante todo, por encima de todas las reflexiones, el mismo título de la película nos deja claro el tema que predomina: la inocencia. Todo el comienzo de la cinta intenta plantearnos esa típica inocencia adolescente en el personaje de Lis, para durante la segunda mitad de la película irla destrozando punto por punto, hasta que te das cuenta de que el personaje de Carmen Arrufat ha cambiado para siempre. Sobre todo, ya no es la niña que era antes. Y eso, aunque la directora no consiga mostrarlo en su totalidad, sí, es muy reseñable, porque pocas películas patrias han intentado tratar este tema desde una perspectiva tan realista. Y eso es de agradecer.
Toda la película está sobre los hombros de Carmen Arrufat.
La película es enteramente ella y su maravillosa Lis, a pesar de que la joven
actriz hace lo que puede con un personaje tan grande e interesante como es el
de esta adolescente. Arrufat logra una interpretación notable y muy potente,
aunque no es la más destacable de la cinta. Aun así, es importante
puntualizar que hace un gran trabajo. Por otro lado, Joel Bosqued es el
robaescenas de la cinta, consiguiendo un papel muy diferente a lo que hemos
visto de él en sus diferentes personajes en televisión y cine. El actor tiene
algunas de las escenas más importantes y recordadas de La inocencia,
con un personaje que levanta amores y odios a montones.
Pero tampoco hay que olvidarse de los actores más veteranos de este reparto. Sergi López nos vuelve a demostrar una vez más que sigue siendo uno de los mejores actores de nuestro cine, a pesar de volver a traernos un personaje demasiado visto en su filmografía, repetitivo y que no conecta en ningún momento con el público. Además, López queda relegado a un segundo plano cuando aparece Laia Marull, quien logra la mejor interpretación de toda la película, en el papel de esa madre que, sí, podría ser perfectamente la nuestra. Lo que Laurie Metcalf representaba tan bien en la película de Gerwig, Marull lo consigue representar casi igual de bien que la actriz, con una interpetación que emocionará a todo el público.
En conclusión, La inocencia es una película
que, a pesar de no ser perfecta, consigue respirar un aura de joyita que dejará
con una reflexión muy importante al espectador. La dirección de Alemany intenta
por todos los medios que no olvidemos su película, y a pesar de que no logra su
cometido, sí podemos decir que nos encontramos ante una de las películas más
notables de nuestro cine. Y Laia Marull se merece una nominación al Goya.