El cineasta Eugenio Martín recibirá el Premio Nocturna de Honor 2019

Director de películas míticas como El precio de un hombre o la cinta de culto de fantaterror español Pánico en el Transiberiano.

El cineasta Eugenio Martín, conocido en el mundo anglosajón como Gene Martin, sorprendió en 1966 con la película El precio de un hombre, una novedosa simbiosis entre la tradición del western americano y las influencias del cine italiano. Su largometraje fue entonces reconocido de “interés artístico especial” y convirtió a su protagonista, el actor Tomás Milián, en un icono del género, siendo hoy una de las películas favoritas de Quentin Tarantino. 

Eugenio Martín (Ceuta, 1925) será homenajeado el día 26 de octubre en la VII edición de Nocturna Madrid “por su aportación al fantaterror español y por su capacidad de rodar con la misma elegancia y responsabilidad películas de diversos géneros”, explica Sergio Molina, director del festival. 

El veterano cineasta ha abarcado en su extensa filmografía desde el cortometraje documental, hasta el cine fantástico y de terror, el spaghetti western, la comedia musical y las películas con tinte español más significativas de finales de los 60. En 1972 dirige Pánico en el Transiberiano, uno de sus films más destacados a nivel internacional, que hasta hoy es considerado como una obra de culto. Al año siguiente, Una vela para el diablo (1973), censurada en su día y recientemente  restaurada por el Festival de Cine Clásico de Granada (Retroback). 

También entre sus trabajos más reconocidos destacan Tengamos la guerra en paz o la serie para televisión Juanita la Larga. “Tenía un material dramático de primera. Para mí lo más importante es contar una buena historia, no importa el género”, explica sobre su trayectoria Eugenio Martín.

Nacido en Ceuta, se trasladó a Granada con su familia cuando era un adolescente y fundó en esa ciudad el primer cineclub de su historia, junto con intelectuales de la época como José Martín Recuerda, Elena Vivaldi o Gregorio Salvador. Más tarde ingresaría en Madrid en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas con su primer corto rodado en 35 milímetros y con música de Ernesto Halffter, Viaje romántico a Granada (1954) -basado en los grabados que los viajeros del XIX hicieron de la Alhambra-, formándose en la misma escuela que los cineastas Berlanga o Saura. 

Fotograma de Pánico en el Transiberiano, con Christopher Lee y Peter Cushing
Eugenio Martín también trabajó como ayudante en la película Simbad y la princesa(1958), rodada en parte en el monumento nazarí y la provincia andaluza, y estableció los pilares de la que serían sus primeras películas, Los corsarios del Caribe -una historia de piratas sin pretensiones que acabó triunfando en las salas de media Europa- y Despedida de soltero (ambas de 1961), una cinta con la que el cineasta fracasó y tuvo que aceptar ser ayudante en producciones extranjeras, a la sombra de directores internacionales como Michael Anderson (1984) o Nicholas Ray (Rey de reyes), para continuar en el mundo del cine. Después llegarían películas de autoría propia como Hipnosis (1962) y Duelo en el Amazonas (1964).  
Un juglar en todos los géneros Por delante de su cámara han pasado Pepe Isbert, Christopher Lee, James Mason, Julio Iglesias, José Luis López Vázquez, Gracita Morales o Lola Flores -que logró ser la primera mujer galardonada con el Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo por Una señora estupenda (1967). Martín afirma que nunca quiso decantarse por un estilo, y siempre se ha mantenido flexible ante cualquier posibilidad: “Me he sentido igual de cómodo haciendo un thriller que una comedia, una película de misterio que una de aventuras. Me considero una especie de juglar porque me dedico a narrar las historias que otros han inventado”, explica con humildad. Una virtud que, según sus biógrafos Carlos Aguilar y Anita Haas (Eugenio Martín: un autor para todos los géneros), destaca en su personalidad y en su forma de trabajar. 

Entre su filmografía también figuran Las leandras (1969), La vida sigue igual (1969), El hombre de río malo (1971), No quiero perder la honra (1974), “españoladas que forman parte de las películas alimenticias que hay que hacer para comer y que no tienen nada de malo», explica Eugenio Martín. Aunque, lo que siempre ha querido hacer es cine de autor.  

“La evolución de Eugenio Martín siempre ha sido coherente con la industria cinematográfica y su línea en el tiempo, y también muy personal porque siempre ha sabido aportar su estilo”, dice de él Reinaldo Pereira, subdirector de Nocturna Madrid. “Sé que no todas mis películas son buenas, pero entre más de veinte, cinco o seis sí lo son. Y he podido hacer las historias que quería”, asegura Martín, quien sobrevivió artísticamente a la dictadura franquista, a la censura, e incluso a la autocrítica. 

Eugenio Martín recibirá el reconocimiento a su larga trayectoria del Festival Nocturna Madrid con el Premio Nocturna de Honor, un homenaje que anteriores ediciones han recibido cineastas como Narciso Ibáñez Serrador, Jorge Grau o Caroline Munro.

Arranca ‘Residencias Academia de Cine’ con la presentación de los 15 creadores

Mariano Barroso, Rafael Portela, Begoña Villacís y Miguel Ángel Redondo destacaron la necesidad de este programa de ayuda a creadores cinematográficos, que se realiza con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid.

El programa ‘Residencias Academia de Cine‘ da el pistoletazo de salida a su primera edición, con la presentación este martes de los 15 creadores seleccionados. Begoña Villacís, vicealcaldesa del Ayuntamiento de Madrid; Mariano Barroso, presidente de la Academia de Cine; Miguel Ángel Redondo, delegado de Economía, Innovación y Empleo del consistorio municipal; Rafael Portela, vicepresidente de la Academia; e Inés Enciso, coordinadora del programa ‘Residencias Academia de Cine’, inauguraron este programa de ayuda a creadores cinematográficos, que la Academia de Cine realiza con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid y en el que la institución y el Gobierno local agradecieron mutuamente su labor para ponerlo en marcha.  

«Es necesario poder escribir una historia sin tener que pensar en ganar lo básico para sobrevivir», defendió Barroso, que señaló el hueco que viene a llenar esta iniciativa, ya que «hay residencias para teatro, para pintores, pero no para el cine. Yo siempre quise ser residente. Cuando empecé, intenté encontrar un lugar con apoyo y con la mínima presión, y nunca lo encontré. Esta es la apuesta de la Academia por la creación».

Villacís manifestó el respaldo del Ayuntamiento a este programa, que se gestó en la anterior legislatura y que continúa con el nuevo gobierno local. «Parafraseando a Luis Buñuel, la realidad sin imaginación solo es la mitad de la realidad. Nosotros ponemos el 50% de realidad en la vida y vosotros el 50% de la imaginación. Me gusta que Madrid pueda ser parte de esa oportunidad, que la ciudad participe en la gestación de cineastas y se convierta en un plató todavía más conocido, a través de vuestros ojos”, aseguró a los 15 seleccionados.

«Nos tenéis a vuestro lado», reiteró Redondo, que deseó en esta jornada de arranque «que estos proyectos se conviertan en realidad y, en este caso, con la ciudad de Madrid como escenario. No es fácil emprender un proyecto nuevo y en el cine es algo que ocurre una y otra vez. Sois unos valientes».

Por su parte, Portela puso el acento en que los proyectos seleccionados «hacen industria. Esta iniciativa crece en un contexto de nuestro audiovisual donde tenemos una cosecha de cine increíble, premiada en grandes festivales internacionales, y nuestras series están triunfando en todo el mundo».

Los 15 seleccionados, Pau Teixidor (Alumbramiento), Mónica Demes (Angie), Guillermo García López (Ciudad sin sueño), Amaya Villar Navascues (Culpa año cero), Pedro Aguilera (Día de caza), María Antón Cabot (El cielo en la tierra), Txema Torres(Esperando a Ajo), Ana Serret Ituarte (Ficción consentida), Pedro Collantes (Fosfeno),Beatriz Herzog Ruiz de Alegría (La hierba es negra), Marta Nieto (Lo mejor que podías hacer), Lorena Iglesias (Millennials mal), Víctor Alonso-Berbel (Moderación), Andrea Jaurrieta (Nina [en mi principio está el final]) y Óscar Vincentelli (Una vez fue fuego), expusieron las ideas en las que trabajarán en el marco de esta iniciativa, que  agradecieron a la Academia de Cine y al Ayuntamiento de Madrid, deseando que continúe en el futuro.

Los creadores desarrollarán sus proyectos en la sede de la Academia con el asesoramiento de destacados cineastas, elegidos en función de la naturaleza del proyecto, entre los que se encuentran Fernando León de Aranoa, Anna R. Costa, Carla Simón y Fernando Colomo, presente en el acto.

A esta primera edición del programa concurrieron un total de 985 proyectos presentados por cineastas de distintas procedencias nacionales e internacionales, de los cuales se eligieron 15 –ocho mujeres y siete hombres–, en esta primera edición, que tiene lugar desde 16 de  septiembre hasta mediados de junio de 2020.

Foto: ©Alberto Ortega – Cortesía de la Academia de Cine